Estudiantes violentos favorecen a los amos de sus padres

Fernando Saldivia Najul
03 junio 2007


¡Insólito! ¡Hasta dónde han llevado a la clase media! Me quedo perplejo cuando veo por la televisión trasnacional a muchachos de la clase media arrojando piedras sobre los jóvenes policías que fueron excluidos de la educación superior. Jóvenes a quienes se les arrebataron casi todos los derechos humanos durante la dictadura económica y que ahora defienden con esperanza a un líder mundial indiscutible que invierte los recursos del petróleo para educar a sus hijos.

Ahora estudian los hijos e hijas de los policías, de los soldados, de las barrenderas, de las enfermeras, de las cocineras, de los mesoneros, de las señoras de servicio, de los choferes y de los guardaespaldas. Me pregunto: ¿Es esto lo que les molesta? ¿Será que sus padres ya les han hablado sobre la competencia en las empresas privadas? ¿Será que les han comentado que si muchos venezolanos estudian una carrera profesional, los ricos les bajarán el sueldo a todos los profesionales? ¿Les habrán dicho que si les bajan el sueldo no podrán cambiar de carro todos los años como lo hace papá? ¿O será más bien que no tienen ni la más mínima idea de por qué carajo están agrediendo a los policías para defender a los ricos?

Estudiantes de clase media: la violencia fomentada por los dueños de los medios está al servicio del capital. Y el capital no es sólo local, es internacional. Y ustedes no representan al capital. Ustedes cuando se gradúen sólo contarán con su fuerza de trabajo manual e intelectual, al igual que lo han hecho sus padres. Los hijos de los amos de sus padres, que ahora pudieran ser sus compañeros de aula, serán sus futuros amos cuando se gradúen. Si hoy el hijo de un rico comparte con ustedes en el campo de futbol de la universidad, mañana los explotará en sus empresas con cara de culo.

Eso es así, simplemente porque no hay capitalismo sin violencia. La violencia depredadora asegura la acumulación de la clase alta. La lucha de clases, ni la comenzaron los pobres, ni los líderes de los pueblos. La lucha de clases siempre está presente, y la comenzaron los primeros vivos que acumularon riquezas. Lo que sucede es que algunas veces la lucha de clases no se ve, está oculta. Pero otras veces se ve muy claro, como eso mismo que están haciendo ustedes en las calles cuando agreden a los policías y vigilantes que decidieron por el socialismo. Cada vez que se arremete contra la clase baja, se fortalece la alta. La clase media históricamente simpre ha cumplido un rol de muro de contención complaciente y sumisa ante los empresarios. Y si ahora vienen ustedes y se convierten en agentes armados de los empresarios, ¿cuándo carajo vamos a acabar con la grosería de esta misma sociedad?

Estudiantes, por favor, ¡más bibliotecas y menos Globovisión!. En las bibliotecas de sus universidades van encontrar suficiente material que demuestra que la violencia legitima las relaciones de producción. A ustedes la televisión les habla con un pensamiento fragmentado, con clichés. Frases como: "siempre ha habido ricos y pobres". O esta como: "no vas a cambiar el mundo". Todas esa frases se convierten en el "sentido común". Si embargo, como dice el pensador y político italiano Antonio Gramsci, se trata de un sentido común previamente moldeado por la hegemonía de la clase dominante. Este sentido común hace del capitalismo algo natural, eterno, ahistórico. También como si fuera producto de un convenio entre patronos y asalariados, o como si fuera producto exclusivo de las relaciones económicas. Pero no amigos estudiantes. Estamos en el plano de la apariencia, de lo que se ve, de lo accesible a los sentidos y a la conciencia inmediata y precrítica.

Los ricos nunca les van a contar la verdad. Ellos no son tan gafos como parecen. La verdad la tienen que buscar ustedes mismos en los archivos históricos, en las bibliotecas, y después confirmarla con sus propias experiencias. ¿Nunca se han preguntado por qué el ejército de los Estados Unidos destruyó las bibliotecas de Irak, a pesar de que la UNESCO les había entregado los planos de ubicación justamente para que no lo hicieran? ¿Han leído ustedes sobre la historia de la destrucción de las bibliotecas? Eso no lo van a ver por Globovisión, ni en CNN, ni en las películas de Hollywood.

Tienen que investigar para sobrepasar el plano de la apariencia, de la intuición, de la inmediatez. Tienen que esforzarse por "ir más allá" de lo directamente observable. Cuando ustedes, estudiantes, ven que sus padres pacíficamente van con su currículo a buscar trabajo, y se sonríen en la entrevista, y luego que son aceptados firman un contrato con el empresario, esto a "simple vista" les parece que fuera de mutua conveniencia entre las partes. Sin embargo, la "paz" contractual ha sido hija legítima del castigo y la violencia que ustedes mismos hoy están provocando al servicio de los ricos. No es casualidad que el capitalismo la más de las veces haya imperado en la historia en forma de dictadura. Fue sólo cuando llegó la televisión que las transnacionales pudieron dominarnos en democracia representativa porque se les hacía muy fácil manipular a la mayoría para que votaran por las minorías.

Ahora, amigos estudiantes, veamos más allá de las apariencias. Antes de que emergiera el capitalismo, nuestros ancestros vivían del cultivo de la tierra con sus propios instrumentos de trabajo. Luego vinieron unos vivos y les robaron las tierras con violencia, y se produjo una ruptura entre el labriego y la naturaleza que era su medio de producción. Ahora los medios de producción están en manos del capitalista, y lamentablemente, a los asalariados sólo les quedó su fuerza de trabajo como propiedad privada. Pero esta propiedad privada nos es expropiada todos los días en forma de plusvalía que nos roba el empresario y la convierte en capital. Y para que el empresario pueda seguir robando plusvalía, es necesario que los estudiantes manipulados por Globovisión agredan a la clase baja.

Karl Marx nos los explica:

«(...) después de ser violentamente expropiados y expulsados de sus tierras y convertidos en vagabundos, se encajaba a los antiguos campesinos, mediante "leyes grotescamente terroristas", a fuerza de palos, de marcas a fuego y de tormentos, en la disciplina que exigía el sistema asalariado» [1]

Sí compañeros. Humillaron a nuestros ancestros, los vejaron, los torturaron. Y más que eso. Según el propio Marx nos cuenta, los primeros capitalistas emplearon "la horca, la picota y el látigo" para impulsar a los campesinos por la vía estrecha que conduce al mercado de trabajo [2]

También explica el autor de El Capital lo siguiente:

«La organización del proceso capitalista de producción ya desarrollado vence todas las resistencias; la existencia constante de una superpoblación relativa mantiene la ley de la oferta y la demanda de trabajo a tono con las necesidades de explotación del capital, y la presión sorda de las condiciones económicas sella el poder de mando del capitalista sobre el obrero. Todavía se emplea, de vez en cuando, la violencia directa, extraeconómica» [3]

Esto último quiere decir que el empleo de la violencia de las fuerzas de la derecha, es condición esencial no sólo para la acumulación originaria de los capitalistas sino también para que el capital cada vez se concentre en menos manos. De hecho hoy, quinientos malandros disponen de la mitad de las riquezas del mundo. Mañana serán sólo doscientos de ellos con las tres cuartas partes de los bienes, y pasado mañana serán sólo diez malandros atragantados con la casi totalidad de los medios de subsistencia.

Finalmente Marx, con ironía, deconstruye la supuesta eternidad de las leyes que describe la economía política, las cuales, por cierto, no considera la violencia en el proceso de expropiación.

«"Tantos esfuerzos se requirieron" para dar rienda suelta a las "leyes naturales y eternas" del régimen de producción capitalista, para consumar el proceso de divorcio entre los obreros y las condiciones de trabajo, para transformar en uno de los polos, los medios sociales de producción y de vida en capital, y en el polo contrario la masa del pueblo en obreros asalariados, en pobres trabajadores y libres, este producto artificial de la historia moderna» [4]

Pues bien compañeros estudiantes. Cuando ustedes se gradúen y se encuentren en el espacio social del mercado, ustedes van a percibir una "aparente" igualdad de condiciones cuando firman un contrato laboral. Van a pensar que ambos son poseedores de mercancía. El empresario posee capital, y ustedes conocimientos. Pareciera que lo que se hace es un simple intercambio de mercancía entre "iguales". Sin embargo, cuando ustedes se presentan en una entrevista de trabajo, como lo hacen hoy sus padres, ya están derrotados antes de que empiecen a trabajar. Ustedes ya han sido previamente despojados de su propiedad, de sus medios de subsistencia y de su vida. Esta ruptura de la propiedad no se ha realizado en el espacio mercantil ni contractual, sino en otro ámbito, como ya traté de explicarlo en este corto espacio.

Bueno, aquí termino el sermón. Mañana lunes no vayan a poner la cagada otra vez. Reflexionen e identifiquen a sus enemigos locales e internacionales.

¡Ustedes sí pueden!


______________
[1] El Capital, Karl Marx. Fondo de Cultura Económica, 1981, Bogotá. Tomo I, p.627.
[2] Líneas fundamentales de la crítica de la economía política (Grundrisse), Karl Marx. Primera mitad, Editorial Crítica, 1977, Barcelona, p.461.
[3] El Capital, Karl Marx. Fondo de Cultura Económica, 1981, Bogotá. Tomo I, p.627.
[4] Ibídem, p. 646.

Publicado en Aporrea.org el 03/06/07
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Iglesia de los ricos en contra de la educación sexual

Fernando Saldivia Najul
19 mayo 2007


La semana pasada el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil, el cardenal Geraldo Majella, dijo en una entrevista para la BBC Brasil, que el programa de Educación Sexual del gobierno induce a la promiscuidad porque promueve la distribución de preservativos. Afirmó además, que eso estimula la precocidad de los niños y adolescentes, luego esto induce a la promiscuidad, y finalmente el hombre se vuelve un animal [1].

¡Que bolas! A Majella le faltó decir que la represión sexual es necesaria "por la salud del alma en el más allá". Se quedaron guindados en la edad media. ¿No conoce el cardenal los efectos de la represión sexual y sus consecuencias patológicas? ¿No sabe Majella que en los años 60 y 70 se libró una gran batalla en la lucha permanente por una libertad sexual sana, simple y llanamente porque los jóvenes no eran felices? ¿O más bien sí lo sabe, pero la represión sexual conviene porque inhibe a los jóvenes a que se rebelen contra el capitalismo, y favorezcan al fascismo? Lo ponen a uno a dudar. A veces pienso que los jerarcas de la iglesia no conocen las necesidades humanas, pero otras veces pienso que las conocen muy bien.

Les recuerdo, señores jerarcas, que el médico y psicoanalista austríaco, Wilhelm Reich, decía que la inhibición moral de la sexualidad natural del niño, cuya última etapa está constituida por los graves perjuicios causados a la sexualidad genital, lo hace ansioso, tímido, medroso ante la autoridad burguesa [2]. Decía además que de ahí en adelante todo movimiento agresivo quedaba cargado de una fuerte angustia que paraliza la rebeldía y favorece la reacción política. Mediante la prohibición sexual de pensar —decía Reich—, la persona establece una inhibición total del pensamiento y una incapacidad de crítica generales.

Pero eso no es todo, sacerdotes del capital. Reich va mucho más allá, y se atreve a afirmar que la conexión de la estructura socioeconómica y de la estructura sexual de la sociedad, y la reproducción ideológica de la sociedad se producen en los cuatro y cinco primeros años de la vida y en el seno de la familia patriarcal coercitiva. Luego, ustedes, la Iglesia de los ricos, no hace sino perpetuar esta función. Y es por esto —decía Reich— que la sociedad de clases manifiesta un interés inmenso por la familia patriarcal coercitiva, muy eficaz en la clase media —dada su condición socioeconómica y laboral—, y se ha convertido en su fábrica de estructura y de ideología.

Camaradas revolucionarios, si Reich está en lo cierto, esto es gravísimo. Reich nos alerta además sobre la "plaga emocional", y dice: "La plaga emocional es una biopatía crónica del organismo. Apareció con la primera supresión en masa de la vida amorosa genital; se convirtió en una epidemia y ha atormentado a los pueblos de la tierra durante millares de años. (...) Periódicamente, como cualquier otra plaga, la peste bubónica o el cólera, por ejemplo, la plaga emocional asume las dimensiones de una pandemia, en forma de una gigantesca irrupción de sadismo y criminalidad, tal como la Inquisición Católica de la Edad Media o del fascismo internacional de nuestros días" [3].

Pues bien. Según este médico, la represión sexual de los pueblos, principalmente de niños y mujeres es una de las razones por las cuales hay tan pocos revolucionarios auténticos, con conciencia de clase, y por lo tanto, sea tan difícil hacer la revolución internacional.

Más tarde, el filósofo alemán Herbert Marcuse hace un análisis sobre la liberación sexual que se llevó a cabo en la sociedad industrializada de los Estados Unidos a principios de los años sesenta. Entiende que la represión no ha desaparecido, sino más bien cambió de forma. Ahora se libera la sexualidad en modos y formas que reducen y debilitan la energía erótica. Él habla de un fenómeno que llama "desublimación represiva" [4]. Aquí se reduce lo erótico a la satisfacción sexual. No es lo mismo hacer el amor en una pradera que en una ciudad mecanizada. En el primer caso, el ambiente participa e invita a la catexia libidinal y tiende a ser erotizado, y se crea un proceso de sublimación no represiva. En contraste, un ambiente mecanizado parece impedir tal autotrascendencia de la libido. Así, disminuyendo lo erótico e intensificando la energía sexual, la realidad tecnológica limita el campo de la sublimación.

Marcuse dice además, que ahora hay una infelicidad general, y la conciencia feliz es bastante débil: una delgada superficie que apenas cubre el temor, la frustración y el disgusto. Esta infelicidad se presta fácilmente a la movilización política; sin espacio para el desarrollo consciente, puede llegar a ser la reserva instintiva de una nueva manera fascista de vida y muerte. La desublimación represiva, controlada e institucionaliza de la sociedad unidimensional, da como resultado una atrofia de los órganos mentales adecuados para comprender las contradicciones y las alternativas, y, en la única dimensión permanente de la racionalidad tecnológica, la conciencia feliz llega a prevalecer. Esta refleja la creencia de que lo real es racional y de que el sistema establecido, a pesar de todo, proporciona los bienes.

Ahora la clase dominante puede utilizar a su servicio las libertades sexuales, administrándolas provechosamente para sus fines, sin mucho riesgo. En la sociedad industrial avanzada el sexo es mercantilizado e introducido para ello en los productos de la industria cultural, sin sublimación alguna. La liberación sexual la convirtieron en mercancía sexual, en carnicería. El sexo es ahora mercancía y se vende al mejor postor. El sexo se intercambia por beneficios materiales, y muy rara vez se hace por amor. Y, obviamente, las ganancias se concentran en la punta de la pirámide, o sea, en los bolsillos de los ricos. Los jóvenes y adultos hoy día disfrutan más del placer instantáneo que les proporciona el sexo desublimado, pero deben trabajar para ello a favor de los empresarios.

Otro psicoanalista alemán-estadounidense, Erich Fromm, advertía que en la actual sociedad de consumo, cibernetizada y mecanizada se reprimen otros impulsos: el impulso de estar plenamente vivo, el impulso de ser libre, y el impulso del amor [5]. En consecuencia, la represión de estos impulsos produce alienación, ansiedad, soledad, temor a los sentimientos profundos, falta de actividad y carencia de alegría.

Con todo este análisis que hacen Reich, Marcuse y Fromm, se deduce que tanto la represión sexual, como la represión de la energía erótica, y la represión del amor no hacen a las personas felices, ni revolucionarias. Y, lamentablemente, hoy todavía hay represión sexual. Prueba de ello es la pornografía y la prostitución. Y por supuesto, la represión de la energía erótica y del amor, es casi absoluta.

Si bien, Reich, Marcuse y Fromm obviamente no conocen toda la verdad sobre este tema, dada la complejidad de la psique humana y de la sociedad, al menos creo que la conocen mejor que los cardenales y papas que están jodiendo todo el día con esta campañita de la prohibición de la Educación Sexual en los colegios. Y si alguno de ellos conoce sobre el tema y tiene el descaro de hacer campaña, no tiene perdón.

Cardenales, papas, psiquiatras: no podemos pasarnos toda la vida adaptándonos a la sociedad. Ya está fuerte. Necesario es adaptar la sociedad a nuestras necesidades.


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[1] http://www.bbc.co.uk/portuguese/reporterbbc/story/2007/05/070507_domgeraldodb.shtml
[2] Psicología de masas del fascismo, Wilhelm Reich. Editorial Eco, Montevideo, 1992, p.30.
[3] Análisis del carácter, Wilhelm Reich. Ediciones Paidos, 1986, Barcelona, p.257.
[4] El hombre unidimensional, Herbert Marcuse. Editorial Planeta-Agostini, 1993, Barcelona. Capítulo 3: La conquista de la conciencia desgraciada: Una desublimación represiva.
[5] La crisis del Psicoanálisis, Erich Fromm. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1970, p.46.


Publicado en Aporrea.org el 19/05/07
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La clase media y alta son unos enfermos mentales

Fernando Saldivia Najul
05 mayo 2007



Les confieso que no me fue fácil encontrar un título apropiado para este artículo. Pero es tanta la ira con la que se expresan periodistas, profesionales, y dueños de medios, en estos días previos a otro atentado contra la humanidad, que finalmente no me temblaron los dedos para escribir sobre el teclado que “la clase media y alta son definitivamente unos enfermos mentales”.

Me atrevo a decir que la insania mental es el enemigo número uno de la revolución. Si esto es así, la revolución pacífica pasa necesariamente por sanar a estas minorías de la sociedad, quienes no cejaran en su intento por destruirnos. No podemos esperar a que crezcan los niños y niñas educados conforme a los nuevos valores, para que dentro de dos o tres generaciones, los enfermos mentales de hoy sean finalmente desplazados por ciudadanos con mentes y corazones amplios y sanos.

Me niego a creer que este sea el camino. Creo que nos pueden destruir en el intento. Tienen demasiadas armas de destrucción masiva. Hagamos un esfuerzo por descubrir las causas de su enfermedad y ayudémoslos a superar tan terrible mal, por el bien de todos. Preguntémonos qué es lo que los motiva a levantarse todos los días. Por qué luchan, por qué se ocupan de ocho a catorce horas diarias para obtener dinero.

Sabemos que la clase baja explotada o excluida lucha fundamentalmente por alimentarse y por abrigarse con ropas y techo. Por su parte, la clase media explotada se afana por los placeres corporales y por el prestigio que le proporciona la adquisición de un vehículo nuevo cada dos o tres años. Y la clase alta dominante se ocupa la mayor parte del día y la noche en concentrar poder.

Obviamente, para cubrir estas necesidades se necesita dinero. Sin embargo, mientras unos lo utilizan para vivir, otros lo hacen para consumir innecesariamente, o para acumularlo. Mientras la clase baja lo hace por necesidades básicas de subsistencia, la clase media y alta lo hacen para satisfacer deseos producto de una confusión mental.

Para la mayoría de ellos no es fácil descubrirse. Están enfermos. La satisfacción ilimitada de deseos no les produce bienestar. Pero en lugar de reflexionar como Buda, quien fuera príncipe y se liberó, estos buscan más y nuevas emociones. Es como una droga. Y como toda droga, se necesita aumentar la dosis. Buscar placeres nuevos más excitantes. No en balde las minorías cada día acaparan más riquezas.

Los ideólogos del capitalismo nos dijeron que la felicidad era disfrutar el máximo de placer. También nos dijeron que para satisfacer esas necesidades, el sistema requería que todos fuéramos egoístas y avaros, y por arte de magia, el egoísmo y la avaricia se convertirían en armonía y paz. Ya sabemos lo que ocurrió. Nunca se esforzaron por filosofar. Lo que para nosotros es teoría y práctica revolucionaria, para ellos es ideología. Pero la ideología no es un sistema de ideas, como pudiera parecer. No. La ideología son creencias y prejuicios de la clase dominante. Ludovico Silva lo decía:

«(...)las ideas de la ideología no son tales ideas. No son ideas, son creencias; no son juicios, son prejuicios; no son resultado de un esfuerzo teórico individual, sino acumulación social de las “idées reçues” o lugares comunes; no son teorías creadas por individuos de cualquier clase social, sino valores y creencias difundidos por la clase económicamente dominante» [1]

Para mantener su poder desquiciado, tuvieron que desquiciar a los demás. Ahora tenemos que calarnos a esta masa sin norte dando vueltas sobre el mismo eje. Uno de los primeros que la cagó fue el “filósofo” griego Aristipo. El historiador griego, Diógenes Laercio, nos cuenta:

«Aristipo establecía por último fin del hombre el deleite, y lo definía [como]: “Un blando movimiento comunicado a los sentidos”» [2]

La orden era el placer corporal egoísta. Una de sus sectas, los llamados Hegesíacos, ni siquiera creían en la amistad. Al respecto decían:

«ni el favor, ni la amistad, ni la beneficencia son en sí cosas de importancia, pues no las apetecemos por sí mismas, sino por el provecho y uso de ellas» [3]

Hoy los medios nos dan la misma orden. Con el capitalismo de consumo hemos regresado a la práctica y a la ideología de Aristipo y sus alumnos. La clase media se libró de sus vínculos con el amor y con la solidaridad, y creen que vivir solo para uno mismo, significa ser más. Trabajan para comprar deleite como Aristipo, y también para consumir. El consumo le alivia la angustia, pero pronto pierde su carácter satisfactorio y debe consumir más.

¿Qué nos pasó? Algo muy lamentable. Cuando crecemos en esta sociedad machista, racista y capitalista, nos vemos forzados a renunciar a la mayoría de nuestros deseos e intereses autónomos para adoptar los intereses de la clase dominante. Nuestros padres, maestros, la TV, y nuestros patronos nos quebrantan la voluntad mediante un proceso de adoctrinamiento, reforzado con recompensas y castigos. La mayoría cree que es autónomo y no se da cuenta que su voluntad ha sido condicionada y manipulada. Nuestros deseos ahora están reprimidos en el inconsciente. Por eso estamos psíquicamente enfermos. Y debemos esforzarnos por descubrir quienes somos. Erich Fromm lo explica de este modo:

«(...)están reprimidos los deseos y los temores tempranos, y también los tardíos (según creo yo); la manera de eliminar los síntomas o un malestar más general es descubrir este material reprimido. (...) Por otra parte, se supuso que las opiniones del "sentido común" de un ciudadano normal, o sea, socialmente adaptado, eran racionales y no necesitaban de un análisis profundo; pero esto no es verdad. Nuestras motivaciones, ideas y creencias conscientes son una mezcla de información falsa, prejuicios, pasiones irracionales y racionalizaciones, en que fragmentos de la verdad flotan y ofrecen la seguridad, aunque falsa, de que toda la mezcla es genuina y verdadera. (...) El inconsciente básicamente está determinado por la sociedad, que produce las pasiones irracionales y ofrece a sus miembros varios tipos de ficciones, y así hace que la verdad quede prisionera de la supuesta racionalidad» [4]

O sea, según el psicoanalista estadounidense, las personas que se adaptan al sistema machista, racista y capitalista son personas irracionales. Espinoza sostenía más o menos la misma opinión. Allá por el siglo XVII, el filósofo y teólogo holandés escribió:

«(...) no se cree que deliran ni el avaro que no piensa en otra cosa que en la ganancia y en el dinero, ni el ambicioso únicamente ocupado de su gloria, porque son, por lo común, objeto de pena para los demás y se considera que merecen el Odio. No obstante, en realidad, la Avaricia, la Ambición y la Lujuria, son especies de delirio, aunque no se les coloque en el número de las enfermedades» [5]

Pues bien, estimados lectores, después de ver la rabia que muestra la clase media y alta por la televisión, no me queda sino sumarme a las opiniones de Espinoza y Fromm. Si camaradas. Las personas impulsadas principalmente por los placeres, el prestigio, las posesiones y el poder no son personas sanas y necesitan la ayuda humana. No es tarea fácil. Me explico:

Si además de tener deseos reprimidos en el inconsciente, se tiene falsa conciencia por manipulación del consciente, y también se tiene control mental por la manipulación del inconsciente que realizan los medios de la clase dominante sobre la clase media, entonces concluyo que ¡estamos bien jodidos!


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[1] Teoría y práctica de la ideología, Ludovico Silva.
Editorial Nuestro Tiempo, Décima Primera Edición, 1982. Pág. 21.
[2] Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres Diógenes Laercio. Librería “El Ateneo” Editorial, 1959. Pp. 124 y 125.
[3] Ibídem, p.128.
[4] ¿Tener o ser?, Erich Fromm. Fondo de Cultura Económica, 1978. P.100.
[5] Ética, Espinosa. Librería Perlado Editores, 1940. Buenos Aires. Proposición XLIV, p.221.

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Artistas y periodistas de RCTV se levantan al grito de libertad

Fernando Saldivia Najul
18 abril 2007



Me contaron que en un evento reciente celebrado en el Teatro La Campiña, artistas y periodistas de RCTV se pusieron a llorar unos, y a gritar otros, porque ellos están acostumbrados a hacer y decir lo que les da la gana, y ahora presienten que la libertad que ellos se ganaron con sus luchas durante muchos años está seriamente amenazada.

Me hubiese gustado escucharlos al menos unos dos minutos. Me dijeron que estuvo de melodrama. Pero, afortunadamente, yo dejé de ver ese canal cuando me di cuenta que Diego de la Vega, el protagonista de la serie de El Zorro, luchaba solamente contra el abuso de poder, y nunca lo hacía en contra de las injustas leyes de Indias. Mientras que Teresa, la vendedora de tamales de la plaza, y su novio Joaquín Castañeda, rebelde y aguerrido, como también lo eran sus seguidores, sólo aparecían en escena como personajes secundarios representados por artistas invitados. ¡Que desilusión! Así no vale Walt.

¿Dónde quedaba mi derecho a la libertad de ver todas las tardes a una Teresa y a un Joaquín luchar por la independencia de México? Cuando era niño, no recuerdo que algún canal tuviese una serie que nos animara a liberarnos del Banco Mundial ni del Fondo Monetario Internacional. Y mucho menos de la Organización Mundial del Comercio, la rata de las ratas. Entonces, ¿para qué me servía el control remoto? Sólo para peleármelo con mis hermanos. Recuerdo que el que llegaba primero, se arrogaba el derecho de seleccionar la basura que nos inoculaban esa tarde.

Entonces, ¿de qué libertad hablan los artistas y periodistas de RCTV? ¿Hasta cuándo se caen a mojones? Aquí nadie es libre. Ni siquiera el Presidente de la República es un ciudadano libre. Nosotros estamos acorralados por un macro sistema mercantil. Vivimos sometidos por una dictadura económica-militar y una hegemonía cultural. La diferencia es que ahora hay más venezolanos y venezolanas luchando para liberarse que hace algunos años atrás. Eso es todo. Pero lo que no me parece justo es que sus jefes de la planta los animen a emplear el término "libertad" para lo que sea. Ya no aguanta más manoseadera.

Dejen la lloradera. Ensériense un poquito, que ya están bastante grandecitos.

Los ayudo a recapacitar. Veamos. Hay muchas maneras de clasificar la libertad, pero vamos a hacerlo de una forma sencilla para que no me dejen el artículo por la mitad. Evaluemos tres: Libertad infantil, libertad de decisión o libre albedrío, y libertad para la autorrealización.

La libertad infantil es la que trató de explicar el filósofo inglés Thomas Hobbes. Pero afortunadamente le salió gallo. El obispo Bramhall le brincó encima. En palabras de Bramhall, Hobbes pensaba que la libertad es aquella que experimentan los niños cuando todavía no tienen uso de razón. Algo así como la libertad del agua cuando fluye a través de un canal. A esta libertad, el obispo Bramrall la llamó la libertad infantil, bruta y ridícula [1]. Por otro lado hablamos de la libertad de decisión. O sea, que nosotros suponemos que tenemos libre albedrío. Somos libres de la determinación instintiva de obrar. Y por último, hablamos de libertad para la autorrealización, cuando somos libres de disfrutar la actividad espontánea de nuestra personalidad integrada.

Amigos y amigas de la pantalla chica —los que aún no son fascistas—, estas tres ideas de libertad suelen tomarse en consideración para construir una sociedad dada. Eso si, siempre bajo unas restricciones mínimas para la convivencia. O sea, se trata de libertades sujetas a la ley. Por lo menos hasta que algún día todos seamos hombres nuevos. Cuándo llegue ese día, bastará sólo regirnos por elementales principios éticos.

El capitalismo salvaje, y el capitalismo menos salvaje, se pasean entre la libertad infantil y la libertad de decisión. Esto sólo le permite a la clase media satisfacer los deseos sensoriales y los deseos que la clase rica nos creó desde pequeñitos, con un bombardeo de imágenes, sonidos y frases cortas. Ahora ustedes creen que son felices pero no lo son. Solamente experimentan un sentimiento de satisfacción y viven con muchas expectativas. Pero tras esa fachada de satisfacción y optimismo la gran mayoría de ustedes son infelices. Y no es paja. He visto mujeres artistas de esa planta que visitan una panadería sólo para comprar cuatro cajas de cigarros.

En cambio, el socialismo que queremos construir todos, con ustedes inclusive, debe necesariamente ofrecer la posibilidad y la libertad para la autorrealización. Es la libertad para que todos ustedes puedan ser espontáneos en su ambiente de trabajo sin que sus jefes les pongan mala cara. Una libertad para que puedan realizar una actividad creadora sin copiar modelos extranjeros, y sin que les impongan todos los días lo que tienen que hacer. Pero eso no basta. La felicidad no puede ser plena dentro de una sociedad con privilegiados. Necesario es que todos luchemos por la igualdad social. Libres de explotación. En la lucha nos hacemos más dignos y ganamos libertad, y podremos disfrutar de la felicidad social, porque como lo demostró Kant, el bien de una persona depende del bien común. Entonces, amigos y amigas, no le reclamen al gobierno la libertad para gozar. Eso es importante, pero más importante es luchar por la libertad para ser felices.

¡Ah! Pero ustedes se van a preguntar: ¿Si nosotros nos sentimos bien así, para qué cambiar? ¿Por qué nos van a imponer su forma de libertad por la fuerza?¡No no! No es eso. Lo que queremos, por un lado, es que ustedes sean felices de verdad, no de a raticos, sino siempre. Vamos a cambiar una felicidad chimba por una felicidad fina. Y por el otro lado, aspiramos que nuestras hermanas y hermanos venezolanos de la clase baja, así como la propia naturaleza, no sean víctimas de la gozadera consumista, del prestigio, y del poder infeliz de las clases media y alta. Y eso se logra, no por la fuerza, sino variando la programación con el propósito de darles la oportunidad de desintoxicarse y transformarse, de autómatas programados para llorar y gritar por nada, a seres humanos con dignidad.

El psicoanalista Erich Fromm, el mismo que escribió El Arte de amar, estudió a fondo la sociedad capitalista desde sus comienzos. En su libro El miedo a la libertad, escrito en 1941, nos cuenta el daño que nos hizo la libertad del capitalismo:

«El individuo llegó a sentirse más sólo y más aislado; se transformó en un instrumento en las manos de fuerzas abrumadoras, exteriores a él; Se volvió un individuo azorado e inseguro. Existían ciertos factores capaces de ayudarlo a superar las manifestaciones ostensibles de su inseguridad subyacente. En primer lugar su yo se sintió respaldado por la posesión de propiedades. Él, como persona, y los bienes de su propiedad, no podían ser separados. Los trajes o la casa de cada hombre eran parte de su yo tanto como su cuerpo. Cuanto menos se sentía "alguien", tanto más necesitaba tener posesiones. Si el individuo no las tenía o las había perdido, carecía de una parte importante de su yo, y hasta cierto punto no era considerado una persona completa, ni por parte de los otros ni de él mismo» [2]

Y agrega:

«Otros factores que respaldaban al ser eran el prestigio y el poder. (...) La admiración de los demás y el poder ejercido sobre ellos se iba a agregar al apoyo proporcionado por la propiedad, sosteniendo al inseguro yo individual» [2].

Fromm es claro. La libertad del capitalismo nos hizo sentir más solos y aislados. Perdimos los vínculos primarios: el contacto con la naturaleza y la familia. Luego se activaron los mecanismos de evasión. Fromm estudió tres: el autoritarismo, la destructividad y la conformidad automática. Este último mecanismo, la conformidad automática, constituye la solución adoptada por la mayoría de los individuos normales de la sociedad moderna. En palabras de Fromm:

«El individuo deja de ser él mismo; adopta por completo el tipo de personalidad que le proporcionan las pautas culturales, y por lo tanto se transforma en un ser exactamente igual a todo el mundo y tal como los demás esperan que él sea. La discrepancia entre el "yo" y el mundo desaparece, y con ella el miedo consciente de la soledad y la impotencia. Es un mecanismo que podría compararse con el mimetismo de ciertos animales. Se parecen tanto al ambiente que resulta difícil distinguirlos entre sí» [3].

Con esto el psicoanalista quiere decir que ustedes están trabajando en RCTV sólo porque necesitan huir de la soledad, la inseguridad y la impotencia que tienen de no lograr la paz existencial al margen del sistema.

Por eso queremos construir otra sociedad. Para que ustedes, artistas y periodistas, no tengan que huir sumisos a los brazos de los dueños de los medios, de la misma forma que un ternero cuando se sale del rebaño para descubrir el mundo que lo rodea, se ve pronto forzado a regresar asustado porque perdió la protección.

Ahora sí les puedo decir, amigos y amigas de RCTV, que luchen por la libertad.


_______________
[1] The English Works of Thomas Hobbes, by William Molesworth, Bart. Scientia Aalen, 1962. Vol. V, p. 40 y 41.
[2] El Miedo a la Libertad, Erich Fromm. Editorial Paidós. Buenos Aires. Versión y presentación de la versión castellana. Impreso en 1966. Pág. 155.
[3] Ibídem, pág. 224.


Publicado en Aporrea.org el 18/04/07
http://aporrea.org/medios/a33491.html

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Vergüenza étnica

Fernando Saldivia Najul
03 abril 2007


Gracias al discurso político del Presidente, orientado a la exaltación de los valores nacionales, así como a la labor de reinterpretación de la historia y a los talleres que promueven las asociaciones de indígenas y de Negros afrodescendientes, y, por supuesto, gracias a la inclusión de los excluidos, el fenómeno de vergüenza étnica y el endorracismo [1] se ha venido reduciendo en alguna medida. Es cierto. Sin embargo, he notado que este fenómeno se ha despertado y se ha hecho mucho más visible en indígenas, en Negros afrodescendientes, y en mestizos que se encuentran empleados, o con alguna relación de dependencia con la clase media y alta de origen europeo.

De tantas impresiones que he tenido a lo largo del proceso revolucionario sobre este particular, me ha llamado la atención una vivencia reciente. Es el caso de dos jóvenes mujeres que se encontraban sentadas a mi lado en un banco del Boulevard de Sabana Grande. Una amerindia y la otra Negra afrodescendiente, no mayores de veinte años de edad. Ambas se hallaban conversando sobre sus experiencias como trabajadoras de servicio doméstico. Parecían amigas. Luego de varios minutos, consideré que no debía irme sin antes abordarlas a modo de educador de calle:

—Ustedes tan jóvenes, ¿por qué no estudian?

—Porque estamos trabajando —me responden.

—Bueno, pero la revolución es para que todos ustedes estudien. Tienen que aprovechar el cambio. Antes los pobres no podían estudiar.

—Es verdad, tenemos que aprovechar —me dicen.

—Y continuo: Sus patronos no quieren que ustedes estudien. Ellos están molestos porque el Presidente está educando a los pobres.

—¿Quién? ¿el animal? —me responde una de ellas, y la otra la aprueba con gestos.

Camaradas, me paralicé por un momento. Pero luego reaccioné:

—¿Cómo que el animal? No deben ofender al Presidente, y mucho menos delante de las personas que reconocen el amor que el Presidente siente por los pobres.

—¿Qué presidente? ¡Ese ordinario! —me dice una—. Uribe sí es un presidente que habla con decencia. Es verdad —consiente la otra.

Me propuse hacerlas entrar en razón. Sin embargo, poco después se aburrieron y se despiden. Una de ellas, la que mostraba más odio, en la retirada, me dice:

—No señor, no insista. No me va a cambiar mis ideas.

Un poco confundido y molesto a la vez, me levanté del asiento y me fui a contárselo a un compañero. De inmediato me respondió: No me extraña para nada. Ahorita mismo Globovisión estaba comparando los modales de Chávez con los de Uribe.

Casualmente en la noche, camaradas, frente al televisor, pude ver a la policía de Uribe ese día, 11 de marzo, cuando agredía a los participantes de la manifestación anti-Bush en Bogotá. Eso si, con buenos modales.

Pues bien. Globovisión sigue la pauta del imperio. El 21 de septiembre, la actual Vocera de la Cámara de Representantes del Congreso de los EE.UU., Nancy Pelosi, manifestó el desprecio que siente por el Comandante:

«Hugo Chávez se cree un Simón Bolívar moderno, pero no es más que un dictador ordinario» [2]

Pues bien. Las jóvenes son víctimas del racismo y la discriminación social que promueven los medios y que aún se vive en esta sociedad de clases. La vergüenza étnica anula el discernimiento de estas jóvenes. Por un lado, rechazan al Presidente. Pero por el otro, no pueden dejar pasar la oportunidad de estudiar que les brinda la revolución. Se avergüenzan de que el Presidente, de rasgos amerindios y afrodescendientes como los de ellas, emplee el mismo lenguaje llano de ellas en funciones de Jefe de Estado. Sin embargo, no sienten vergüenza de ofender la majestad presidencial en plena vía pública, delante de quienes lo apoyan y de quienes admiran su empeño por lograr que todas y todos estudien.

Lamentablemente, estas jóvenes y Globovisión, víctimas y victimario, me hacen recordar las palabras del “Discurso sobre el colonialismo”, del poeta antillano Aimé Césaire:

«Yo hablo de millones de hombres a quienes se les ha inculcado sabiamente el miedo, el complejo de inferioridad, la tembladera, la genuflexión, la desesperación, el servilismo»

Frantz Fanon, médico psiquiatra y revolucionario, nacido en Martinica, estudió a fondo la negrofobia del antillano. En su libro “Piel negra, máscaras blancas” [3] afirma que luego de una prolongada transculturización, la cual fue asimilada por el inconsciente, el Negro afrodescendiente hizo suyos todos los prejuicios, mitos y actitudes colectivas del europeo. Por lo tanto, es normal que el antillano, esclavo de esta imposición cultural, sea negrófobo, como él le llama. El afrodescendiente se da cuenta de que se es negro en la medida en que se es malo, flojo, instintivo. En el inconsciente, negro es igual a feo, a pecado, a tinieblas, a inmoral. De manera que un antillano es blanco, por el inconsciente, y también por casi todo el proceso de su individualización.

El desprecio que sintió Fanon por parte de las élites no es muy distinto del que sienten las jóvenes que conocí en el Boulevard cuando se encuentran en el entorno de la clase escuálida mojoneada. El discurso de las razas superiores que trajeron los españoles, sigue anclado en las mentes de la mayoría de los profesionales de clase media y alta. Discurso que siempre fue reforzado por las élites intelectuales.

El reconocido escritor venezolano y racista Arturo Uslar Pietri, desde muy joven ya difundía esta farsa entre los sectores privilegiados. En un trabajo titulado “Venezuela necesita inmigración” [4], hablaba sobre la “indolencia de las razas mezcladas” y sobre la necesidad de “inyectar al país una formidable cantidad de sangre nueva”. Con mayor precisión, la pluma racista escribe:

«El indio era aun mucho más incapaz de valorización que el español. Nunca tuvo ni capacidad ni resignación para el trabajo sistemático. Al hablar del indio las palabras pereza y vicio surgen constantemente de la pluma de los cronistas coloniales. La aparición del negro en América fue una consecuencia de la misma incapacidad del indio. El negro, por su parte, tampoco constituye un aporte que pueda beneficiar a la raza. La mezcla resultante no ha superado los componentes originales. Lo que pudiéramos llamar la raza venezolana actual es, en rasgos generales, tan incapaz de una concepción moderna y dinámica del trabajo y de la riqueza, como lo fueron sus ascendientes. (...) Esto quiere decir que si no modificamos grandemente la composición étnica de nuestra población será casi imposible variar el curso de nuestra historia y hacer de este país un Estado moderno» [4].

En medio de un discurso parecido a este, Fanon, en su tierra natal, analiza la neurosis colonial de los antillanos. Pero Fanon no se conforma con el puro diagnóstico de la vergüenza étnica y de la negrofobia del afrodescendiente. Como revolucionario hace un llamado a los colonizados para que se purguen ellos mismos de su degradación por medio de una catarsis colectiva que sería alcanzada por la violencia contra sus opresores europeos. Un llamado para que liberaren las fuerzas acumuladas en forma de agresión. En su libro “Los condenados de la tierra” [5], Fanon habla sobre su teoría de la contraviolencia del colonizado. Fanon decía que la violencia desintoxica al colonizado. Lo libra de su complejo de inferioridad y de sus actitudes contemplativas. Comprueba sobre el terreno que los discursos sobre la igualdad de la persona humana son sólo discursos y que no se puede ocultar la verdad. En fin, según Fanon, con la violencia del colonizado se unifica al pueblo que una vez fue dividido por el colonialismo.

Si las conclusiones de Fanon están en lo cierto, esto quiere decir que por la vía pacífica sólo nos estaríamos medio liberando. Y, lamentablemente, la liberación definitiva sería violenta.

Por lo pronto, la discriminación continua. Cambia de forma. Ayer varias castas legalizadas. Hoy, son menos clases: alta, media, chusma y más chusma. Esto debido a que, según varios autores, las élites se valen del cuento del mestizaje y una supuesta igualdad racial con el propósito de borrar las raíces indígenas y Negras afrodescendientes en la población a modo de bloqueo cultural. En otras palabras: Sin raíces comunes, no hay identidad cultural. Luego, si no hay identidad, hay división. Y por último, si hay división, hay dominación.

Termino este artículo, con un llamado a las compatriotas que conocí en el Boulevard. Recuerden la respuesta del Presidente cuando las élites le dicen chusma al pueblo:

«Si, somos chusma. La misma chusma que siguió a Bolívar»


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[1] http://fernandosaldivia.blogspot.com/2007/01/endorracismo.html
http://fernandosaldivia.blogspot.com/2007/01/endorracismo-involuntario.html
[2]
http://aporrea.org/tiburon/a30768.html
http://washingtontimes.com/world/20060922-123242-8190r.htm
[3] Piel negra, máscaras blancas. Frantz Fanon. Editorial ABRAXAS, 1973. Buenos Aires. Págs.158 y 159.
[4] Venezuela necesita inmigración. Arturo Uslar Pietri. Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas. Julio 1937. Número 284. Pág. 6943
[5] Los condenados de la tierra, Frantz Fanon. 1963, Fondo de Cultura Económica. Cap. I. La violencia.

Publicado en Aporrea.org el 03/04/07
http://www.aporrea.org/medios/a32824.html

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João quiere que el socialismo nos iguale hacia arriba

Fernando Saldivia Najul
24 marzo 2007


Esta mañana me fui para el abasto para ver si habían llegado las sardinas. Perdí el viaje. Pero no del todo. Aproveché para intercambiar algunas ideas con mi amigo João, el encargado del negocio:

—¿Qué más João? ¿cómo están las ventas?

—"Mal. Todavia a mercancia não chega" —me habla a su manera—. "Por isso as vendas diminuem".

—João, yo pienso que la mercancía no te llega porque los empresarios la acaparan para poner a la gente a pasar hambre, y luego culpar al gobierno por la escasez. ¿No crees?

—"Acho que não" —me responde— "O governo comunista de Chávez nivela por baixo: toda a gente pobre".

—¡Ah si! —exclamo— ¿Tú lo que me quieres decir es que el comunismo nos iguala hacia abajo, y todos vamos a pasar trabajo?

—"Sim" —confirma—. "Para o governo é mais fácil nivelar por baixo que nivelar por cima" —y agrega— "Em Europa, os governos sim nivelaram à gente por cima. Como deve ser. Sim amigo. Porque no mundo, quem nada tem, nada é. Você comprende?"

—Si si João, claro que te entiendo. ¿No te veo pegado a Globovisión cada vez que vengo a comprar? —y me despido— Bájale el volumen al televisor. Avísame cuando te lleguen las sardinas.

Camaradas, no insistí. Lo tuve que dejar de ese tamaño. De otro modo, hubiese tenido que vencer, al mismo tiempo, a la televisión y al idioma del encargado del abasto. Al final no me creyó lo del acaparamiento. Además pude percibir que João tiene la idea de que en Europa a los pobres los igualaron hacia arriba. O sea, que los trabajadores recibieron suficientes beneficios socioeconómicos, y Europa se convirtió en una sociedad con una amplia clase media. Por lo anterior, es que João no ve razón alguna para que eso mismo no se haga aquí en Venezuela.

Eso fue lo que le entendí al encargado del abasto. Y no me sorprendió. Ya había escuchado a profesionales argumentar eso mismo. Pero nunca pensé que esa matriz de opinión estuviese tan generalizada entre distintos sectores de la sociedad.

Es verdad. A finales del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, debido a las continuas demandas de los trabajadores, los empresarios de Europa y los Estados Unidos se vieron en la necesidad de hacer algunas concesiones con sus connacionales. Sin embargo, eso sólo pudo hacerse en perjuicio de nosotros, los que vivimos en estas tierras que los poderosos errónea y despectivamente llaman Tercer Mundo. Si en Europa y los Estado Unidos se mejoró la calidad de vida de los trabajadores, fue a cambio del hambre del ochenta por ciento de seres humanos que habitan en el planeta.

El sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein, durante la conferencia que dictó en la "Kyoto Seika University" en diciembre de 1993, nos lo recuerda:

«La agenda liberal funcionaba muy bien frente a ellas [clases trabajadoras]. Se les ofreció el sufragio universal (masculino), el comienzo del Estado de bienestar y la identidad nacional. ¿Pero una identidad nacional contra quién? Contra sus vecinos, ciertamente; pero de forma más importante y profunda, contra el mundo no-blanco. Imperialismo y racismo forman parte del paquete ofrecido por los liberales a las clases trabajadoras de Europa y América del Norte, bajo el envoltorio del "reformismo racional"» [1].

Así es camaradas. Ahora los trabajadores tenían derecho al voto. Podían participar. Tenían sentido de pertenencia a una supuesta sociedad, y esto los contentaba un poco. Además aumentaron progresivamente sus ingresos con las políticas del bienestar estatal. De modo que, al sacarlos de la indigencia, estaban agradecidos de los burgueses, y en consecuencia, la mayoría aceptaba quedar más pobres que ellos. Pero aquí nos jodimos nosotros. Esto fue fríamente calculado. Los costos de transferirle una parte de la plusvalía a sus trabajadores nos lo cargaron a nosotros vía corporaciones transnacionales, y con bastante sangre, sudor y lágrimas. Y para rematar, crearon la coñoemadre identidad nacional y transnacional blanco-europea. De esta forma, la lucha de clases en Europa y Estados Unidos fue sustituida por la lucha racial nacional y global. Por esta razón es que los escuálidos de origen europeo no abrazan nuestra causa libertaria. Como lo hemos visto, ellos están sumisos al servicio de los intereses del imperio racial.

A todo esto le llaman democracia. El más grande de todos los mojones del capitalismo. El liberalismo es una doctrina aristocrática que predica el poder de "los mejores". Los mejores ahora no son nobles, sino meritócratas. O sea, los más "inteligentes, estudiosos y trabajadores". Pero no al servicio de la comunidad, sino al de su goce individual. De modo que los liberales buscan el poder aristocrático de los "mejores" para evitar el poder popular, el poder de todos, del pueblo, lo que nosotros llamamos Democracia, con D mayúscula, igual a Comunismo, con C mayúscula.

Camaradas, me desahogo con ustedes, porque no es fácil para mí entenderme con João. Ustedes saben, lo del idioma. Cuando vuelva al abasto, prometo que haré un mayor esfuerzo por entenderme con él. Sé que es por el bien de la revolución. Además tengo que llevarle copia de la noticia de la Asamblea Nacional, con relación a la dictadura que nos impuso el imperio en el 2002. Esta noticia [2] está relacionada con las intenciones que tenía el Gobierno de facto de imponer nuevamente los créditos indexados a la clase media después de que el TSJ había prohibido su aplicación dentro del sistema de ahorro habitacional [3]. ¡Ah! Es que no les he contado. João estaba pagando un apartamento que compró en la Campiña. Y se la pasaba llorando con el cuento de las tasas de interés. Y no me cree que la revolución salvó a la clase media de su desaparición total.

Pero João no está contento. Él quiere que el socialismo nos iguale hacia arriba, hacia la clase media alta. Y luego, lo más pronto posible, que nos iguale a todos hacia la alta. Él dice que esa es la Suprema Felicidad Social de la que tanto habla el Presidente. Y que eso se logra facilito con una estrategia desarrollista, y no con una economía social.

Me imagino que todo eso lo aprende João viendo Globovisión. Lo que no entiendo es cómo entiende mejor el español de los lumpenperiodistas —porque carecen de conciencia de clase—, que el mio. A veces pienso que se hace el loco.

Con relación a la economía de desarrollo necesaria de la que me habla el encargado del abasto, voy a dejar al Che que hable. En una carta que le envía a un compañero, nos alerta:

«El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales hacia países "civilizados" por otro, hacen imposible un cambio rápido y sin sacrificios. Resta un gran tramo a recorrer en la construcción de la base económica, y la tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande. Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, &c.), se puede llegar a un callejón sin salida» [4].

El Presidente de Bolivia Evo Morales Ayma, en su discurso ante las Naciones Unidas, lo expresó con otras palabras:

«Los pueblos indígenas solo queremos vivir bien, no mejor. Vivir mejor es explotar, es saquear, es robar, pero vivir bien es vivir en hermandad, y por eso es importantísimo, presidenta, que las Naciones Unidas urgentemente después del decenio de los pueblos indígenas se apruebe esta declaración de los derechos de los pueblos indígenas, el derecho a los recursos naturales, el derecho a cuidar el medio ambiente» [5].

João, si llegas a leer este artículo —debería llevárselo— podrás entender que el progreso sin límites, aquel que los liberales dicen que es inevitable, sólo ha beneficiado materialmente a unos pocos, en detrimento de la mayoría, y de la misma naturaleza. Por esta razón, no podemos igualarnos hacia arriba a tu antojo. Estamos obligados a igualarnos a un nivel que es definido por la naturaleza en beneficio de la supervivencia de la especie humana. Y si ese nivel está por debajo del tuyo, acéptalo, por el bien de tus nietos.

Ahora sí me despido. ¡Ah! João, y no se te olvides de avisarme el día en que los desarrollistas sin alma nos perdonen la vida, y coloquen de nuevo la sardina en lata sobre los anaqueles.


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[1] Conferencia publicada por New Left Review, nº 204: "The Agonies of Liberalism: What hope progress?"
http://newleftreview.org/?page=article&view=1751 http://www.inisoc.org/Waller.htm (versión en español)
[2]
http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/noticia.asp?numn=1722
[3] http://www.tsj.gov.ve/informacion/notasprensa/2002/230102-3.htm
[4] Che Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba.
[5]
http://www.embajadadebolivia.com.ar/evo_onu.htm


Publicado en Aporrea.org el 24/03/07
http://www.aporrea.org/ideologia/a32382.html

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Me quemé las pestañas para ascender en la pirámide social

Fernando Saldivia Najul
14 marzo 2007



El mes pasado el Ministro Adán Chávez dijo que el sistema capitalista sembró en este país y en toda Latinoamérica los antivalores, el individualismo y el egoísmo, como una manera de ascenso social. Se trata, según el Ministro, de luchar como sea, pisoteando a quien sea para lograr, por ejemplo, un título universitario [1].

Esto bastó para que se desatara, hasta el día de hoy, la jauría de hienas reclamando sus espacios en la pirámide social. Globovisión entrevistó hasta el gato para que contrariaran al Ministro y le salvaran la vida a los trepadores. Alcancé a escuchar comentarios como: "Uno estudia para tener una posición en la vida"; "si yo me quemé las pestañas estudiando fue para destacarme". Eso si camaradas, a todos ellos y ellas se les veía muy convencidos de que estudiar en la sala de lectura de la universidad requiere más esfuerzo que labrar la tierra con el lomo doblado bajo el ardiente sol llanero del mediodía.

Pero esto no se quedó ahí. Los defensores del American Way of Life aprovecharon para arreciar sus denuncias contra la reforma de la Ley de Educación, alegando que esta pretende adoctrinar a sus hijos. O sea, que si cambiamos los valores del consumismo y de la competencia, por el hábito de la lectura y la solidaridad, a esto se le llama adoctrinamiento. Igualmente, si fomentamos en los niños el amor a la forma de vida venezolana, en lugar de hacerlo por el American Way of Life, a esto también se le llama adoctrinamiento. Y podemos estar seguros, que si le decimos a un niño, que el estudio es para crecer intelectualmente, y para cooperar en pro del ascenso social de todos los sectores, los depredadores nos van a saltar encima: ¡a mi no me van a adoctrinar a mi hijo!

Es posible que haya personas que confundan cambio de valores con adoctrinamiento dogmático. Algo así como confundir ideología con religión. Sin embargo, lo que pretenden los escuálidos es que no se aplane la pirámide de clases sociales. Les confieso que a mi no me gusta hablar de clases sociales —baja, media y alta— porque a veces creo que puedo herir sentimientos de personas que me rodean. Pero lamentablemente existen las clases, y los escuálidos trabajan para que persistan. Sobre este particular, camaradas, he entendido que para combatir el clasismo, así como el racismo y el endorracismo [2], necesario es sacarlo de su escondite, hacerlo visible lo más que se pueda, y estudiarlo a fondo, para así poder atacarlo desde sus causas.

Volviendo al fulano ascenso social, camaradas, entiendo que los papás escuálidos ven la educación como una inversión. Orientan a sus hijos hacia carreras lucrativas. Invierten en capital escolar para conseguir capital económico. Sin embargo, no se dan cuenta que en esta competencia por obtener títulos cada vez más lucrativos, se produce una superproducción de títulos que saturan las necesidades del mercado laboral. El estudiante que lucha contra esto, se ve obligado a conseguir aún más títulos: curso de postgrado, especialización, maestría, doctorado, y hasta un segundo título universitario, con el propósito de superar a los demás en la consecución de un puesto de trabajo. ¡Que angustia! Y lo más triste es que los demás estudiantes también hacen lo mismo. Resultado: títulos devaluados colgados en la pared. Solución: lucha individual, arribismo, competencia desleal, enemistad, soledad.

Tal cual como lo señala en su libro "La Distinción" el sociólogo francés Pierre Bourdieu:

«Los sacrificios más importantes, o los más manifiestos, que realiza el pequeñoburgués, están en la sociabilidad y en las satisfacciones que se derivan de ella. Seguro de que debe su estatus sólo a su mérito, está convencido de que debe contar sólo consigo mismo para su salvación: cada uno para sí, cada uno en su casa. Su preocupación por concentrar los esfuerzos y reducir los costos, le conduce a romper los lazos, incluso familiares, que le ponen obstáculo a su ascensión individual» [3].

Así es amigos. El pequeñoburgués pasa su vida compitiendo, metiendo zancadillas, con el sólo propósito de alcanzar un futuro de mayor prestigio, con más placeres y más comodidades. Pero al final descubre que el plazo de acceso al bien ansiado excede los límites de una vida útil humana, y debe necesariamente trasladar sus ambiciones a los hijos para vivirlas durante su vejez. Pero la mayoría de las veces, se hace imposible. Resulta que sus planes requieren de varias generaciones. O también puede que haya un quiebre de la relación de identificación con sus hijos, o sea, que los hijos no comparten las ambiciones de sus padres. Y finalmente, aparece la desproporción entre las satisfacciones y los sacrificios. Pero ya es demasiado tarde. Las ambiciones deben rebajarse o desistir de ellas. Les queda sólo la vanagloria de que lo poco que lograron fue por sus propios méritos. ¡Seguro!

¡Bájense de esa nube! Hay que recordarles a la pequeña burguesía y a la burguesía en Venezuela, que si sus hijos disfrutaron las condiciones necesarias para estudiar y llegar a obtener títulos universitarios, fue porque hubo millones que no tenían esas condiciones. El petróleo no se repartió para que todos estudiaran. La señora de servicio doméstico que atendió, y que atiende a los hijos e hijas de las clases media y alta, nunca han recibido un salario para ofrecerle las mismas condiciones a sus niños para que puedan sacar las mismas notas que los niños bien atendidos. Tampoco los hijos de la señora de servicio, pudieron ni pueden heredar el capital cultural dominante como condicionante del famoso ascenso social, ni tampoco pueden heredar el capital social, es decir, los contactos para sus futuros empleos o negocios. Y mucho menos puede la humilde señora atender a sus hijos mientras está cuidando, lejos de su rancho, a los hijos preferidos del sistema. Y cuando se quedan viviendo en las casas de los ricos, con sus hijos, porque no tienen vivienda, no hace sino recordarme los tiempos crueles de la esclavitud.

Así que dejémonos de "quemarnos las pestañas". Quitémonos ese mojón de la cabeza.

Lo que tenemos que hacer es cambiar los valores capitalistas por los valores socialistas. Cambiar valores destructivos por valores constructivos. Cambiar la educación capitalista del "tener", por la educación socialista del "ser" y del "somos". Cambiar el ascenso individual por el ascenso de la justicia social: igualdad de oportunidades en igualdad de condiciones. Cambiar la cultura dominante única de la clase burguesa anglosajona, por la cultura de los venezolanos con acceso a Internet en todos los salones de clase, a fin de que los niños, niñas y adolescentes no reciban sólo la información que los ricos difunden por Globovisión, y que a su vez puedan emplear esta herramienta de lucha para su liberación. Tenemos que encender la luz de los pueblos para descubrir los saberes nuestros, y observar con prudencia, la teología, la filosofía y la ciencia occidental, las cuales han sido utilizadas al servicio de la cultura dominante.

Analicemos los ideales de la Revolución Francesa: Libertad, igualdad y fraternidad. Si los capitalistas dicen libertad para explotar, nosotros decimos libertad para no ser explotados. Si ellos dicen igualdad de oportunidades, nosotros decimos igualdad de derechos y de condiciones. Si los escuálidos dicen fraternidad entre los panas, nosotros decimos fraternidad entre todos los pueblos hermanos.

Señoras escuálidas: ¡dejen la angustia! El Ministro sólo quiere decirles que en lugar de que presionen a sus hijos para que saquen mejores notas que las del vecino, ahora deben decirle a sus hijos que se ayuden en el estudio mutuamente, para que todos juntos descubran por igual el mundo que los rodea, y así poder crecer juntos por la sociedad, sin necesidad de competir a ver quien sabe más para ver quien va a acumular más bienes innecesarios.


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[1]
http://www.lapatriagrande.net/011_frevemun/fnbr/abn.htm
[2]http://fernandosaldivia.blogspot.com/2007/01/endorracismo.html http://fernandosaldivia.blogspot.com/2007/01/endorracismo-involuntario.html
[3] La Distinction. Critique Sociale du Jugement. Chapitre 6: La bonne volonté culturelle: La pente et le penchant, p.389. Pierre Bourdieu. Les éditions de minuit. Paris, 1979.


Publicado en Aporrea.org el 14/03/07

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Escuálidos balseros rumbo a USA y Europa

Fernando Saldivia Najul
05 marzo 2007


¡Están desesperados! ¡Que vaina! Me encontré con mi amiga María Teresa en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela. Ella es hija de inmigrantes españoles, y tuvo el privilegio de estudiar ingeniería. Ahora tiene un apartamento y un vehículo último modelo. Sin embargo, me dice que no es feliz.

¿Qué te pasa Mariaté? —le pregunto—, y me responde: tú sabes, la angustia de que viene el comunismo. Y agrega: ¡Claro! Tú sí debes estar feliz..., porque tú siempre con tus ideas. ¡Pero bueno María teresa! ¿no estás ganando más dinero que antes? Si, es verdad. Y también estoy ahorrando bastante, porque antes de que llegue el comunismo me voy para Europa, o para los Estados Unidos. ¡Eso júralo!

¡Bien bueno! Amargadita la niña.

Esta búsqueda de felicidad material que mi amiga pretende encontrar en Europa o en los Estado Unidos, me hizo recordar algunas experiencias de amigos que una vez intentaron hacer lo propio durante la Cuarta República. Es el caso de Mafe, también hija de españoles. Una vez me contó que cuando fue a realizar estudios en España, el rector de la universidad, en el acto de apertura del año escolar, le pidió a los estudiantes que por favor trataran bien a los suramericanos. Y también el caso de Franco, hijo de italianos. Recuerdo que cuando fue a visitar a sus familiares en Roma después de varios años que no los veía, a su regreso, me dijo: ¡No mi pana!..., el recibimiento afectuoso que solían darme cuando era niño, desapareció.

Luego de analizar con ellos, en su oportunidad, recuerdo que coincidieron en atribuir las motivaciones del rechazo a dos razones principalmente. Por un lado, la competencia, y por el otro, a un cierto resentimiento que tienen algunos europeos hacia los compatriotas que abandonaron su tierra natal, antes, durante y después de la guerra. Creo que me querían decir con ello, que no les agradaba el retorno de sus connacionales, porque lo hacían sólo después de que el país había sido reconstruido por aquellos que se quedaron. Eso recuerdo. Si esto es justo o no, no es tema de este artículo.

Sin embargo, sí me interesa el racismo y la xenofobia. Ayer me puse a leer unos foros sobre el aumento de la xenofobia y el racismo en España, y me encontré una carta que le envió una venezolana al portal español “20minutos.es”. La carta la titularon “Matar Sudacas” [1]. Aquí la compatriota cuenta una experiencia aterradora que vivió en el metro de Madrid el pasado mes de noviembre. La venezolana presenció a una pandilla de xenófobos cuando gritaban dentro del tren: “Vamos a matar sudacas”. Acto seguido, agredieron a un suramericano. Ella, cuenta, que a pesar de que es de piel blanca, se mantuvo en silencio. Y al final de la carta, escribe:

« No puedo expresar el terror que sentí. Supongo que como el de los judíos en la Alemania nazi. Ahora sólo pienso: ¿qué me habría pasado si hubiese hablado? »

Pues bien. Para los que no conocen el término “sudaca”, este se usa en España para nombrar a los sudamericanos, o latinoamericanos, en forma despectiva. Incluso, el término se puede emplear a los que descienden de inmigrantes europeos, como modo provocativo y violento de negarles su verdadera identidad u origen étnico. Y también, en algunos países europeos, especialmente en los de Europa del norte, “sudaca” puede designar a algún español o española de ciertas regiones de España que suelen tener características fenotípicas parecidas a la de los mestizos de Latinoamérica.

Como ven, aquí no se salva nadie.

Ahora, cualquier hijo o hija de inmigrante que pudiera leer este artículo, diría: Bueno, si me desprecian en Europa, me voy para los Estados Unidos.

No quiero desalentar a nadie. Todo el mundo tiene derecho a soñar y experimentar. Pero si quien lee estas líneas, considera que no tiene la edad para tanta aventura, es bueno que siga leyendo.

Hace unos días estuve revisando la autobiografía e ideología de Adolf Hitler, titulada Mi Lucha, “Mein Kampf”. Y me llamó la atención cómo este señor en el año 1926, cuando escribe la segunda parte de su obra, aplaude las leyes racistas de los Estados Unidos. En el Capítulo Tercero, que trata sobre los “Súbditos y ciudadanos”, dice:

« (...) es en los Estados Unidos de Norte América, donde se nota el empeño de buscar en este orden, el consejo de la razón. Al prohibir terminantemente la entrada a su territorio de inmigrantes en mal estado de salud, y excluir del derecho de ser naturalizados como ciudadanos, sin reparo alguno, a los elementos de determinadas razas, los EE.UU. reconocen en parte el principio que fundamenta la concepción racial del Estado nacionalsocialista »

Se lee claramente que el führer estaba en línea con el racismo estadounidense. De hecho, en el año 1924, se aprueba en Estados Unidos la Ley de Inmigración de 1924, “American Immigration Act of 1924” [2]. En esta ley se restringe la cuota de inmigrantes provenientes del sur, centro y este de Europa, y se favorece la cuota de inmigrantes provenientes del norte de Europa.

La ley de 1924 se fundamenta en las teorías del autor pro-eugenesia, Madison Grant, quién escribió en 1916, El Fin de la Gran Raza, “The Passing of the Great Race”. Grant pretende con este libro, alertar a las élites sobre el peligro de extinción de la raza nórdica aria, en el caso tal de que continuara la mezcla con las razas alpinas y mediterráneas consideradas inferiores. Según sus teorías, los italianos, los españoles, los portugueses, los griegos, los eslavos y los judíos, se encuentran entre aquellos que son considerados inferiores a los nórdicos. A partir de esta ley racista de los Estados Unidos, los inmigrantes italianos, españoles y portugueses se vieron obligados a desviar su ruta hacia Suramérica. Esto tenía que ser así, porque no fue sino hasta el año 1965 que a través de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, “Immigration and Nationality Act of 1965”, se abolió, muy a pesar de la elite nórdica, la ley racista de 1924.

Es verdad, la ley se abolió. Pero hay gringos que todavía sienten nostalgia. De hecho, el 10 de febrero leí por Aporrea una noticia que se titulaba “El Ku Klux Klan resurge en EEUU con los hispanos en el punto de mira” [3]. Según Deborah Lauter, directora de la Liga Anti Difamación, el KKK responsabiliza a los inmigrantes, especialmente a los latinos, de la inseguridad ciudadana y de robar los empleos de los estadounidenses.

Con todo lo anterior, compatriotas, creo que a los escuálidos les iría mejor si emigran para la hermana República de Colombia. Que aprovechen que todavía impera en el vecino país, un régimen mafioso de derecha casi dictatorial, tal cual lo anhelan ellos. Pero eso si, que no se extrañen, ni se vayan a molestar, si alguna sifrina de Bogotá, en vez de llamarles “sudacas”, les llama por cariño “venecos”.

Un saludo revolucionario a todos los venezolanos de origen europeo, quienes les duele su Patria venezolana, se reconocen como pueblo, no se sienten inferiores ni les jalan bolas a los poderosos de fenotipo ario, y a todos aquellos que entienden las virtudes extraordinarias de liderazgo que reúne nuestro Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.


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[1] http://www.20minutos.es/carta/170070/0/Matar/sudacas/
[2]
http://ocp.hul.harvard.edu/immigration/outsidelink.html/http://nrs.harvard.edu/urn-3:FHCL:921230
[3]
http://www.aporrea.org/dameverbo.php?docid=90435


Publicado en Aporrea.org el 05/03/07
http://www.aporrea.org/oposicion/a31455.html

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Los maestros de la Casa Blanca

Fernando Saldivia Najul
24 febrero 2007



Por un lado la Casa Blanca le dice todos los días a los estadounidenses que Irán y Venezuela son enemigos de los Estados Unidos. Por otro lado la televisión nos informa que la organización Al Qaeda amenaza nuestras instalaciones petroleras. Y en la noche de ayer, el programa “La Hojilla” de VTV nos pasa un video que presenta al sicario económico John Perkins cuando revela a otras personas cómo la Corporatocracia le roba las riquezas a los pueblos. Pareciera que la Casa Blanca necesita crear enemigos, guardar secretos y decir mentiras para poder extender el mandato corporativo a todos los rincones de la tierra.

Así es amigos. Pero ¿quién los asesora en esa estrategia de dominación? Lo más probable es que sus asesores sean los neoconservadores y las neoconservadoras que trabajan en los centros de investigación “Think tanks”, como la American Enterprise Institute. Y ¿quién adoctrinó a estos infelices? Me temo que hay dos personajes que nos podrían aclarar muchas dudas. El jurista de Estado alemán Carl Schmitt, defensor del régimen nazi, y el ideólogo de origen alemán Leo Strauss, seguidor del anterior y profesor de los “neocons”. Estos señores pudieran ser los verdaderos maestros de la Casa Blanca.

Para que se entienda mejor voy a transcribir en este artículo algunas de sus lecciones. En el libro “El concepto de lo Político” de Carl Schmitt podemos leer e interpretar:

1. «Supongamos que, en el área de lo moral las diferenciaciones últimas están dadas por el bien y el mal, y que en lo estético lo están por la belleza y la fealdad (...)» entonces podríamos deducir que «La diferenciación específicamente política, con la cual se pueden relacionar los actos y las motivaciones políticas, es la diferenciación entre el amigo y el enemigo»

El amigo Schmitt nos quiere decir aquí, que así como en lo moral distinguimos entre el bien y el mal, y en la estética, entre lo bello y lo feo, entonces en lo político hablaríamos de amigos y enemigos, y no de adversarios como la gente cree.

2. «El enemigo político no tiene por qué ser moralmente malo. No tiene por qué ser estéticamente feo. No tiene por qué actuar como un competidor económico. Quizás hasta podría parecer ventajoso hacer negocios con él. Es simplemente el otro, el extraño (...)» y «En un caso extremo se pueden producir conflictos con él que no pueden ser resueltos por una normativa general establecida de antemano, ni por el arbitraje de un tercero (...)»

Aquí Schmitt nos dice que el enemigo puede ser bueno, bonito y un excelente socio económico, pero si nos parece extraño tenemos que eliminarlo. Y para eliminarlo no hay Derecho de Guerra ni Consejo de Seguridad que valgan.

3. «Enemigo es solamente el enemigo público, porque lo que se relaciona con un conjunto semejante de personas —y en especial con todo un pueblo— se vuelve público por la misma relación. (...) El famoso pasaje "amad a vuestros enemigos" escrito en Mateo 5,44 y en Lucas 6,27, en realidad dice “diligite inimicos vestros” (...) y no “diligite hostes vestros”; por lo que no se habla allí del enemigo político»

Aquí sí se le volaron los tapones. El enemigo político no es sólo un grupo de personas que atentan contra los intereses de una nación, sino que por lo general, lo son todos los habitantes de un pueblo, incluso los niños, mujeres y ancianos, son considerados enemigos políticos. Ahora podemos entender por qué masacran a todos los civiles en Palestina, el Líbano, e Irak, y por qué se rasparían también a los escuálidos cuando vengan por nosotros.

4. «La guerra proviene de la enemistad puesto que ésta es la negación esencial de un ser diferente» y «(...)debe estar presente como posibilidad real si el concepto de enemigo ha de tener significado»

Nuevamente, pero con otras palabras, nos recuerda que el enemigo político, o el pueblo enemigo, debe ser negado, tanto como adversario político, como en su esencia misma. Por lo tanto, el genocidio o la limpieza étnica deben estar siempre presentes como una posibilidad real.

5. «Si sobre la tierra existiese tan sólo la neutralidad, no sólo sería el fin de la guerra, sería también el fin de la neutralidad misma. De la misma manera, desaparecería cualquier forma de política, incluso una política de evitar el combate, si dejase de existir toda posibilidad real de que se produzcan combates»

Aquí se le fundió el cerebro. O sea, que si por casualidad alcanzamos la paz en el mundo, acabaríamos con las guerras, es verdad, pero esta fraternidad sería una ilusión porque no se podría sostener en el tiempo. No podemos reconciliarnos con el enemigo para recuperar la paz y la fraternidad entre los pueblos, porque esto traería consigo el caos y no sabríamos por donde vienen los tiros. Sólo identificando y ubicando a enemigos podemos alcanzar la neutralidad y la tensa calma. ¡Bravo Schmitt!

6. La «(...) necesidad de lograr la pacificación dentro del Estado conduce, en situaciones críticas, a que el Estado como unidad política en si, mientras exista como tal, pueda también determinar al "enemigo interno"»

En este párrafo Schmitt sugiere que se recurra al mismo artilugio para alcanzar la “paz” del Estado, pero esta vez identificando a un enemigo dentro de sus fronteras y no fuera de ellas. Sin embargo, y muy a nuestro pesar, la Casa Blanca siempre lo encuentra allende los mares.

7. «Lo político no desaparecerá de este mundo por el hecho de que algún pueblo ya no tenga la fortaleza o la voluntad de mantenerse dentro del ámbito político. Lo que puede desaparecer es tan sólo un pueblo débil»

Sin comentarios.

Bueno, ya el jurista Carl Schmitt nos dictó una cátedra sobre derecho internacional. Ahora cambiemos de aula. Nos espera impaciente el ideólogo de los neoconservadores, el maestro Leo Strauss.

En una entrevista para “openDemocracy” que le hizo Danny Postel a la profesora de teoría política de la Universidad de Regina, Shadia Drury, podemos hacernos una idea de quién era Leo Strauss. [1] La profesora Drury es una de las personas que más ha estudiado las ideas de este polémico personaje. Ha escrito, entre otros libros, “Las ideas políticas de Leo Strauss” en 1988, y “Leo Strauss y la derecha norteamericana” en 1997.

Pues bien. Leo Strauss es ateo y cree que en ausencia de un Dios, la moral no tiene razón de ser. Se trata de beneficiar a otros y beneficiarse uno mismo. No hay razón objetiva para ello, sólo recompensas y castigos en esta vida.

Creía que las masas más humildes no eran aptas ni para recibir la verdad, ni para ser libres. Negaba que tuviesen derecho natural alguno a la libertad. Para él, los seres humanos, ni nacen libres ni son iguales. La condición natural humana, sostenía, no es la libertad, sino la subordinación. La justicia no es más que el interés del más fuerte, y que aquellos que están en el poder hacen las reglas según sus intereses, y le ponen el título de justicia. Piensa, además, que la superioridad de los filósofos gobernantes es una superioridad intelectual y no una superioridad moral.

Para alcanzar la justicia, Strauss insistía acerca de la necesidad del secreto y de la necesidad de las mentiras en la política. Argumenta que los sabios deben ocultar sus opiniones por dos razones: para no lastimar los sentimientos de las personas y para proteger a la élite de posibles represalias. Decía que el pueblo no puede ser feliz si se entera que sólo existe un derecho natural, que es el derecho de los superiores a gobernar a los inferiores. Por tales razones, se hace necesario mentir constantemente, y además mantener las enseñanzas tiránicas en secreto. De aquí los “textos straussianos” y las “mentiras nobles”. En criollo, se trata sencillamente de secretos, mentiras, desinformación, y ocultamiento de la verdad.

Sun Tzu, en el siglo V antes de Cristo, enseñaba que el arte de la guerra se basa en el engaño. Hoy, corporaciones como Halliburton, Bechtel y Brown and Root, con la cooperación de los sicarios económicos, chacales y los militares, sostienen una guerra sin fin, atemorizando a la población estadounidense con mentiras, y bombardeando al resto del mundo con mentiras y bombas.

Fox News, CNN y Globovisión, tienen la palabra.


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[1] http://www.opendemocracy.net/debates/article-3-77-1542.jsp

Publicado en Aporrea.org el 24/02/07
http://www.aporrea.org/tiburon/a31107.html

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En la UCAB crucificaron a Jesús

Fernando Saldivia Najul
18 febrero 2007


Las personas que todavía compran el diario El Nacional pudieron leer el 9 de este mes un titular que decía: “Teólogos y filósofos concluyen que Jesús no era socialista”. Yo me enteré por la columna de un tal Marciano que se publica en Aporrea, esta vez titulada “Tonterías”. Más tarde, encontré el texto en el portal de AsoVAC: http://www.asovac.org.ve/bitacora/?p=704#more-704

Al parecer, la semana pasada se realizó un foro en la Universidad Católica Andrés Bello, sobre el tema ¿Fue Jesucristo socialista?, con el simple propósito de desmentir al Presidente Chávez, y distorsionar la verdad frente a los alumnos utilizando medios hábiles al servicio de intereses particulares. Para ello, en lugar de revisar la filosofía cristiana, los exponentes se leyeron la noche anterior un tratado de semántica y otro de semiología. Qué bien. Ahora falta que los alumnos se coman el cuento.

Según lo que leo, en medio de mi confusión, creo que la audiencia pudo finalmente nutrirse de hechos y definiciones “axiomáticas” fácilmente digeribles: Jesús no hizo ninguna propuesta política. Jesús no ejerció ninguna función de gobierno. Por culpa de la solidaridad de los apóstoles, Jerusalén cayó en la pobreza. El socialista auténtico no regala el dinero público, lo presta. Y finalmente, por obra de magia, “Jesús no era socialista”.

¡Qué enredo! A partir de unas cuantas medias verdades, se llegó a una conclusión veraz, que lamentablemente, sólo beneficia a los ricos: “Jesús no era socialista”. ¿No era más fácil que debatieran el tema de la teología pastoral, o el tema sobre “La opción preferencial por lo pobres”?. No quiero señalar a nadie en particular, porque quizá no todos los expositores obraron de mala fe. Sin embargo, los que sí lo hicieron, definitivamente pasaron por Puebla, pero Puebla no pasó por ellos.

En la III Conferencia Episcopal de Latinoamérica, celebrada en Puebla de los Ángeles, en 1979, se hizo una advertencia que quedó registrada en el documento final, p92:

«El temor al marxismo impide a muchos enfrentar la realidad opresiva del capitalismo liberal»

Yo más bien diría: El “amor a las comodidades” impide a muchos a enfrentar la realidad opresiva del capitalismo liberal.

No voy a caer en la burlita semántica a la que se redujo este foro. Prefiero apoyar al Presidente cuando dice que “Jesús, más que socialista, era comunista”.

Cuando el Presidente dice que Jesús era socialista o comunista, no quiere decir que fue un científico social como lo fueron Karl Marx o Friedrich Engels, y que haya deliberado sobre las relaciones de producción socialista como negación de los modos de producción capitalista. Tampoco el Presidente quiere con ello decir que Jesús desarrolló un método para combatir y acabar con el actual capitalismo corporativo imperial como modo de producción dominante. Capitalismo, por cierto, que tuvo su origen una vez que la revolución francesa abolió la propiedad feudal en provecho de la propiedad burguesa, tal cual lo señalan Marx y Engels en El Manifiesto Comunista. Y mucho menos pretende el Presidente que amando al prójimo vamos a parar a los portaviones nucleares antes de que lleguen a nuestras costas para robar petróleo.

No, por supuesto que no. Sin embargo, el socialismo no se limita a los modos de producción y a la estrategia de contraataque al enemigo, que sabemos que son vitales para la dignidad y la supervivencia de la especie humana. El socialismo, además de la producción, también debe estudiar la distribución y el consumo, y estos temas sí los entendía Jesús, y muy bien.

Por lo tanto, Jesús sí era socialista porque profesaba la ética socialista. Jesús profesaba el deber moral y necesario de distribuir equitativamente las riquezas producto del trabajo comunitario entre los ciudadanos del mundo. Jesús sí era socialista porque no consumía bienes innecesarios, además invitaba a los demás a que lo siguieran en sus hábitos. Más bien vivía en pobreza evangélica, y tomaba de la naturaleza sólo lo necesario para vivir con alegría de espíritu, sin acaparar los bienes y servicios necesarios para la mayoría.

Además, Jesús sí era socialista porque era antiimperialista. Jesús atentó contra los intereses de la oligarquía judía y contra el imperio romano. De hecho, Jesús combatió al poder económico cuando expulsó a los mercaderes del templo a punta de latigazos, volteando las mesas y arrojando las mercancías al suelo.

Esta muestra de valentía frente al poder económico, y la propuesta de amor al prójimo que nos legó Jesús, también son necesarias para combatir al enemigo. La vanguardia revolucionaria debe reunir ambas cualidades: El amor al pueblo, y la valentía heroica, propias del Jesús liberador y revolucionario. Evocamos al Jesús liberador, al que llama a liberar al ser humano de la pobreza inhumana, y de todo tipo de servidumbre social, económica y política.

A los teólogos y filósofos acomodados que se empeñan en sabotear el proyecto de justicia social que dirige el Presidente, les recuerdo la advertencia y acusación de Puebla, p1142:

«... los pobres merecen una atención preferencial, cualquiera que sea la situación moral o personal en que se encuentren»

Nadie dice algo semejante de los ricos.

También este otro texto de Puebla, en p1146, que va en línea con el Concilio Vaticano II:

«Cumplir antes que nada las exigencias de la justicia para no dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia; suprimir las causas y no sólo los efectos de los males y organizar los auxilios de tal forma que quienes lo reciben se vayan liberando progresivamente de la dependencia externa y se vayan bastando por sí mismos»

Señores, ya está bien. Bajen a Jesús de la Cruz, y beban con los pobres en su propio pozo. Adéntrense en la noche oscura de la injusticia. Vívanla, experiméntela, súfranla, para que puedan sentir la verdadera sed de comunión con los otros.


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Publicado en Aporrea.org el 18/02/07
http://www.aporrea.org/ideologia/a30883.html

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Mercenarios 2: Venezuela en Llamas

Fernando Saldivia Najul
14 febrero 2007



La salida del videojuego “Mercenaries 2: World in Flames”, desarrollado por la empresa estadounidense “Pandemic Studios”, donde se presenta a Venezuela incendiada por mercenarios para tomar el control del petróleo, está prevista para el tercer trimestre de este año, pero muy bien pudieran distribuirlo antes de lo planificado.

La primera entrega titulada “Mercenaries”, que salió en el 2005, se puede comprar libremente en las calles de Caracas, y hoy cualquier joven venezolano puede invadir mentalmente junto con soldados de la OTAN y los cascos azules, al hermano pueblo de Corea del Norte, considerada por el Gobierno de Bush, al igual que lo hace con Venezuela, como un país terrorista y enemigo de los Estados Unidos.

Esto es grave. Reflexionemos un poco. Si consideramos perjudicial para la paz mundial, mentalizar a nuestros hijos con la idea de que los coreanos son terroristas, imaginemos ahora, el daño que causaría a la seguridad de nuestra Patria, si Mercenaries 2 cae en las manos de los jóvenes de todo el mundo.

La empresa estadounidense Pandemic Studios, a través de Mercenaries 2, emula a nuestro Presidente como un “tirano hambriento de poder” que altera el suministro de petróleo de Venezuela, provocando una invasión que convierte a Venezuela en una zona de guerra. En la demostración del videojuego aparecen imágenes de edificios y calles de Venezuela destruidas, entre ellos, y el más emblemático, es la sede de Petróleos en Venezuela, ubicada en la urbanización La Campiña de la ciudad de Caracas.

Cuando el "demo" de Mercenaries 2 salió por primera vez el año pasado, los jóvenes venezolanos inmediatamente se pusieron al día en materia de guerra, y expresaron sus ánimos. En distintos foros sobre el tema, se pueden leer comentarios ingenuos como:

«Ya era hora de que el mundo del entretenimiento digital reconociera el potencial que tiene Venezuela»

«Se podría decir que estamos de moda, ¿no?»

«Excelente, al fin conoceré a Venezuela en una forma didáctica»

«Evidentemente que esos tipos, o vinieron de noche a tomar fotos o nunca vinieron a Caracas... ¿Donde carajo están los buhoneros??? Caracas sin buhoneros no es Caracas... ¡JUEGO CHIMBO!!!»

«¡Es un juego como cualquier otro!... Sólo que esta vez nos matamos en Parque Central»

«Es un excelente juego. Me encanta ver a mi país volando en pedazos poco a poco»

Pero también se pueden leer comentarios de jóvenes a quienes se le inyectó odio por la televisión comercial:
«Donde carajo está Chávez y los Círculos Bolivarianos... espero que le hayan guardado un capítulo especial donde se pueda pasar por el Congreso y lanzarle una bomba a los diputados... y luego de vuelta a la casona...»

«Cuando los gringos nos invadan yo sería el primero en prestarles mi casa pa’ que maten a los chavistas...»

«Yo sí quiero que venga una guerra... me voy a reír mucho de ustedes mediocres chavistas, cuando vengan con pistolitas y palos, y lancen flechas desde los árboles, a los tanques y aviones gringos de los más modernos»

Afortunadamente, en estos foros también hay jóvenes conscientes que hacen esfuerzos para contrarrestar de una forma moderada, tanto a los incautos como a los muchachos telemanipulados. Como por ejemplo, este muchacho que dice:

«... me parece un juego bastante bueno con respecto a los gráficos y el desenvolvimiento de los personajes dentro del juego. Pero lo que no se puede aceptar, es que haya misiones donde tienes que destruir un edificio que realmente es idéntico a donde tú vives. Me quedé azul, cuando vi mi edificio en el juego, y el mismo estaba en llamas»

Camaradas, es verdad que contamos con muchachos y muchachas concientes del problema. Sin embargo, es posible que no sean la mayoría. La industria del “entretenimiento” ya ha producido varios videojuegos ambientados en Venezuela con el fin de preparar a nuestros jóvenes para una futura invasión a nuestro territorio por tropas de los Estados Unidos.

Me cuentan los jóvenes, que en el 2004 salió a la venta un videojuego titulado “Mazinger Z salva a Venezuela”, porque “Nos robaron el referéndum”. En este videojuego se puede apreciar al famoso robot emergiendo de la piscina de la Plaza Francia de Altamira. También otros como “Rainbow Six 3”, que simula varios asaltos de comandos antiterroristas en nuestras instalaciones. Y “Front Mission 4”, que ubica a Venezuela como un estado más dentro de una futura confederación de Estados Continentales Unificados.

Las corporaciones vienen preparando el terreno. La CIA y el Pentágono hace unos años contrataron a la misma Pandemic Studios para que desarrollara un videojuego ideado para reclutar y entrenar a jóvenes estadounidenses para matar. El simulador de guerra se titula “Full Spectrum Warrior”. Esto dice mucho. Tenemos que estar alerta, porque está de anteojito que Mercenaries 2 pueda formar parte de este mismo contrato financiado por el gobierno de los Estados Unidos. Pueden ver el enlace en:
http://msnbc.msn.com/id/3131181/

Estos videojuegos de acción como Mercenaries 2, forman parte de la guerra psicológica que estamos resistiendo y enfrentando con el imperio. A mi entender, están dirigidos principalmente a los jóvenes estadounidenses, futuros reclutas, con el propósito de acostumbrarlos a ver a Venezuela como un país de terroristas que los amenaza, y desensibilizarlos para que no deserten cuando los envíen para estas tierras a asesinar a nuestros hijos, mujeres y ancianos. Ya lo hicieron antes de invadir a Irak. Van más de 600.000 cadáveres. Podemos ser los próximos. Nosotros no somos mejores que los árabes. En otra dirección, estos videojuegos también están orientados para que nuestros jóvenes pierdan el amor a su país y reciban con admiración paralizante al despliegue de tecnología bélica de los gringos, quienes están, gracias a Hollywood, habituados a considerar a los rubios los buenos de la película.

Y por supuesto, como lo sugiere el título, también son herramientas de reclutamiento de mercenarios de todas partes del mundo que deseen ganarse unos reales derrocando un gobierno democrático que no se arrodilla ante las grandes corporaciones.

Compatriotas, a esto hay que ponerle freno. Nos están dando demasiadas pistas. Por un lado, el Plan Balboa realizado en el Comando Base Mayor del Estado Español, como una estrategia militar de invasión a Venezuela por parte de las fuerzas norteamericanas y sus aliados de la OTAN. Por otro lado, los 130 paramilitares colombianos que se trasladaron a Caracas, y que estuvieron a punto de cometer un magnicidio. Y ahora, está a punto de salir un videojuego que puede poner en riesgo nuestra soberanía. Para mañana es tarde. Otros países han prohibido videojuegos. Es el caso de Australia que le puso fin a la distribución del videojuego de aventura “Grand Theft Auto”. Con el mismo ánimo, en enero de este mismo año, se reunieron los ministros de justicia de la Unión Europea para estudiar la posibilidad de prohibir los videojuegos en toda Europa, tal cual se hizo con el videojuego “Manhunt”, que se encuentra actualmente prohibido en casi todos los países de Europa.

Este plan debe denunciarse ante la ONU. Por supuesto, tenemos muy pocas esperanzas de recibir apoyo de un organismo mayoritariamente financiado por los Estados Unidos.

En fin, si no logramos parar a Pandemic Studios, tenemos que tomar otras medidas. Hay quienes opinan que se debería silenciar el tema para no hacerle más propaganda al producto. Al contrario. Sostengo que la campaña debe profundizarse por Vive, por Telesur, por VTV, y a partir de mayo, por nuestra señal del canal 2, tal cual lo están denunciando algunas ONG’s verdaderamente patriotas. Sin embargo, una vez que Pandemic Studios se haya salido con la suya, la campaña debería necesariamente que rediseñarse con un carácter educativo. Esto prepararía a los jóvenes a estar concientes, y evitaría en la medida de lo posible el influjo de mensajes subliminales al subconsciente de todos los jóvenes del mundo, quienes son utilizados como carne de cañón de los amos del mundo.

Pandemic Studios: ¡Stop War!


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Publicado en Aporrea.org el 14/02/07
http://www.aporrea.org/tiburon/a30732.html

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