Eleazar Díaz Rangel se pregunta por qué en tantos barrios de gente pobre votan por la oposición

Fernando Saldivia Najul
16 diciembre 2013


Después de su acostumbrado análisis al término de unas elecciones, este domingo Eleazar Díaz Rangel cerró su reflexión con una inquietud: "Es tiempo de profundizar en una investigación que permita saber por qué en tantos barrios de gente pobre votan por la oposición".[1]

Bueno, qué les puedo decir, si Díaz Rangel que es un reconocido estudioso del tema no se atreve a darnos una conclusión sobre este particular, que queda para uno.

Es cierto, carecemos de análisis científicos en muchos temas, y esto nos limita para trazarnos las más acertadas estrategias políticas y electorales para sumar a más habitantes de los barrios para la causa revolucionaria. Sin embargo, a falta de estudios científicos más precisos, aquí les escribo lo poco que entiendo sobre por qué hay pobres que durante la revolución siempre o casi siempre han votado por la derecha, en contra de sus intereses:

Falta de conciencia de clase: Pocos conocimientos de historia e ideología de la clase trabajadora. Ignoran o no recuerdan que fue precisamente la derecha la que abandonó a sus familias a vivir en los barrios en condiciones precarias. No tienen voluntad de participación y poder. Creen más en el esfuerzo personal que en la lucha social para transformar su realidad. Muchos trabajan junto con las capas medias y pasan el día escuchando sus creencias y valores. Son adictos a Venevisión y Televen.

Endorracismo: La guerra mediática avivó el racismo y el endorracismo heredado del régimen colonial. La burguesía atacó el fenotipo del Comandante Chávez desde antes de que llegara al poder. Ahora sienten más el desprecio por parte de sus jefes de piel blanca, o en el caso de trabajadores de libre ejercicio, sienten el desprecio por parte de sus clientes también de piel blanca. Por tanto, muchos se ven obligados a blanquearse de alguna manera, y una manera es adoptando la ideología política de los blancos. Los que saben algo de historia no les gusta que los vinculen con los esclavizados de la colonia. En lugar de solidarizarse con su clase social para liberarse del capital, para muchos de ellos la solidaridad con sus iguales sería algo así como jugar a perdedor. He escuchado a personas de piel oscura llamar macacos o monos a otros de piel más oscura o de rasgos más propios del africano esclavizado durante la colonia.

Ideología del ascenso social y rechazo a los estratos más pobres: En los barrios hay pobres y más pobres. Algunos menos pobres como los buhoneros o trabajadores de libre ejercicio, por ejemplo, buscan distanciarse de los más pobres, los más chavistas, por aquello de la competencia y el ascenso social, y sentir de esta manera más aceptación por parte de las capas medias opositoras. He escuchado a buhoneras decir que ellas no son chusma ni tierrúas porque ellas viven en la parte baja del cerro, a pocos escalones de una vía pavimentada, en una vivienda de pared de bloques y techo de platabanda, a diferencia de quienes viven en peores condiciones en la parte más alta del cerro.

Individualismo, envidia y rabia: Hay también las que sienten envidia cuando el gobierno beneficia a una vecina y a ellas no. Y sienten rabia si la selección se la atribuyen al favoritismo político, aunque ellos hayan sido beneficiados en otras oportunidades por la misma mala práctica adeca-copeyana del favoritismo político. Si no están entre los primeros beneficiados por las Misiones, esto es suficiente para estar resentidos y votar siempre o casi siempre en contra de la revolución. Al igual que lo hacen las capas medias, critican la llamada regaladera, a menos que la regaladera sea para ellos, pero en este caso no lo llaman regaladera sino derechos. Hay quienes se jactan de que no venden su voto por lo que consideran son sus derechos, y consideran que no tiene nada que agradecer al gobierno, y mucho menos cuando ven a funcionarios públicos que se pasean con camionetotas 4x4 que ellos no pueden disfrutar.

Xenofobia: En los barrios hacen vida, además de otros inmigrantes de Suramérica y el Caribe, un número importante de colombianos expulsados por la oligarquía colombiana y sus paramilitares. Bueno, hay personas en los barrios que se molestan si el gobierno beneficia a los extranjeros cuando aún hay venezolanos en la misma situación de pobreza o peor. O simplemente no aceptan que las Misiones atiendan a los extranjeros. Esto debido a un nacionalismo xenófobo, aldeano, que ignora la historia y la necesidad de construir la Patria Grande antiimperialista.

Miedo al comunismo: Asocian el chavismo con el comunismo, el comunismo con Cuba, y Cuba con la escasez y la igualación hacia abajo, es decir, hacia los más pobres. De modo que no conocen el Plan de la Patria, ni la doctrina del comunismo. Un comunismo que, por cierto, sería solo una aspiración a muy largo plazo para muy pocos chavistas. El mal concepto que tenían sobre el comunismo antes de la revolución, lo perfeccionaron ahora durante la revolución cuando recibieron clases de ciencias sociales y filosofía política por radio y televisión con figuras estelares como Nitu Pérez Osuna, Carla Angola y Francisco (Kiko) Bautista.

Colombianos uribistas en los barrios: A pesar de que han sido beneficiados por las Misiones y son de los primeros en las colas para ser atendidos, un gran número de colombianos y sus descendientes con derecho a votar en Venezuela lo hacen por la MUD. Claro, RCN y Caracol convencieron a nuestros hermanos colombianos de que fue la guerrilla quien los expulsó de Colombia y no los paramilitares como Uribe. Por tanto, si el Gobierno Bolivariano no condena a la guerrilla, entonces el chavismo es terrorista, y es su enemigo, y en cambio, la MUD, aliada a Uribe, es su amiga.

Bueno Eleazar, hasta aquí está bien a modo de ensayo a pepa de ojo. Toca a quienes cuentan con presupuesto profundizar en el tema. Saludos.


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Publicado en Aporrea.org el 16/12/13

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Me iría demasiado a España

Fernando Saldivia Najul
16 septiembre 2013


Muchos venezolanos de la llamada clase media crecieron escuchando en las fiestas un paso doble que nos recuerda en su letra que: «España es la mejor». La versión del tema «Y viva España» de la orquesta Billo's Caracas Boys era impelable en una fiesta de quince años o en una de matrimonio. Machacaron tanto esta musiquita que terminó alimentando el sueño español. Pero lo que no dice la letra de la canción es que España es uno de los países más racistas y xenófobos del mundo. A pesar de esta triste realidad, muchos venezolanos se fueron huyendo de las políticas de inclusión del Gobierno Bolivariano, porque temían perder sus privilegios, sin saber que en España les esperaban múltiples formas de discriminación, pero esta vez hacia ellos.

En España no solo se discrimina a los inmigrantes sino también a los hijos de inmigrantes nacidos en España. Hijos de inmigrantes que, por haber pasado en España toda su vida, les duele mucho más la exclusión social y la discriminación que lo que les duele a sus padres. También se rechaza a los emigrados retornados y a sus descendientes nacidos en Venezuela, que como a todos los sudamericanos, y latinoamericanos en general, los llaman despectivamente sudacas. Tanto a los retornados como a sus descendientes los tratan como extranjeros. Además hay un resentimiento especial hacia los emigrados retornados porque piensan que ellos abandonaron España mientras que otros se quedaron batallando y trabajando para hacer una España mejor.

Por supuesto que no toda la población española rechaza al inmigrante. Pero tampoco son pocos, más bien diría que son muchísimos. Según un sondeo difundido por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de noviembre de 2011, titulado Actitudes hacia la inmigración, el 38,3% de la población española considera que la inmigración es negativa para el país. El 61,7% opina que los inmigrantes quitan puestos de trabajo a los españoles. Y hay un dato curioso: el 62,7% cree que los inmigrantes reciben del Estado más de lo que aportan. [1] Sin embargo, la realidad es muy distinta. Según señala un informe de la Oficina Económica del Presidente, en 2006, la población extranjera recibe del Estado menos de lo que aporta.[2] Lamentablemente, casi nadie conoce esta realidad, y la falsa percepción hace que aumenten los juicios negativos hacia el inmigrante.

En esta dura batalla los políticos de derecha tienen el encargo de alimentar el odio con discursos xenófobos. Los medios de comunicación también hacen su parte con la propagación de prejuicios raciales y estereotipos negativos. Un informe publicado por la Universidad de Salamanca señaló que durante 2006 el 70% de las noticias tratadas por los medios de información españoles sobre los inmigrantes fueron «negativas».[3] Es así como políticos y medios de comunicación trabajan juntos para hacer de la inmigración un chivo expiatorio frente a la crisis económica. El fin no es otro que dividir a la clase trabajadora en trabajadores nativos y trabajadores extranjeros para evitar que se enfrenten unidos como una sola fuerza contra las medidas económicas que favorecen a la burguesía.

Los venezolanos sienten el rechazo apenas llegan al aeropuerto de Barajas. Los españoles no perdonan el acento de los latinoamericanos. Muchos de los venezolanos incluso hacen un esfuerzo para hablar con la Z para ser más aceptados. Estudian a través de la televisión las costumbres de la población nativa para relacionarse mejor e integrarse. También es notable la competencia entre venezolanos para ascender en una sociedad donde se es rechazado. De hecho, hay venezolanos descendientes de españoles que evitan relacionarse con sus compatriotas mestizos con el propósito de «mejorar» su imagen frente al español nativo. Esto es muy duro.

Como podemos ver, el venezolano no la tiene fácil. Hasta ellos mismos se perjudican. Hay inmigrantes venezolanos que se le pasan hablando pestes de su país, sin darse cuenta que esta mala propaganda que le hacen a Venezuela los perjudica a ellos mismos y a toda la colonia de venezolanos. Pues, sin querer, le están diciendo al español que ellos crecieron y se formaron en una sociedad «inferior» a la española, y por tanto, los venezolanos son inferiores a los españoles, y España es la mejor.


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[1] Actitudes hacia la inmigración (V). Estudio nº 2.918, Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), noviembre 2011.

[2] Inmigración y economía española: 1996-2006. Oficina Económica del Presidente, Madrid, 15 de noviembre de 2006. Miguel Sebastián, Director Oficina Económica del Presidente del Gobierno. (Ver también Informe Anual 2012, Sobre el racismo en el Estado  español. Federación de Asociaciones de SOS Racismo)

[3] Informe Anual 2007, Sobre el racismo en el Estado  español. Federación de Asociaciones de SOS Racismo.


Publicado en Aporrea.org el 16/09/13

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Racismo contra los italianos del sur

Fernando Saldivia Najul
05 septiembre 2013


Muchos italianos del norte de Italia todavía creen que los italianos del sur pertenecen a una raza inferior porque están mezclados con africanos, y tienen la piel más oscura que los italianos del norte. El racismo y la discriminación lo fomentan los políticos como Umberto Bossi del partido de la Liga Norte. Los tuiteros a su vez hacen coro con comentarios racistas por la red. También se puede ver en los juegos de fútbol cuando los fanáticos les gritan «terroni di merda» a los miembros de un equipo del sur. Y hay quienes hacen burla cuando una sureña o un sureño empieza su nuevo empleo en el norte, y le dicen con mofa y desprecio: llegó otra «terrone» con la maleta de cartón.

En la década de los sesenta se les trató muy mal. Cuando un sureño buscaba alojamiento en el norte se podía encontrar con carteles discriminatorios como: «Non si affitta ai meridionali» (No se alquila a los sureños). Más recientemente, en septiembre de 1996, unos estudiantes de la Padania lanzaron volantes que decían: «Mai più professori meridionali nelle nostre scuole» (No queremos más profesores sureños en nuestra escuela).[1] Y unas madres de Mestre, en Venecia, también por esos días, no querían que sus hijos tuvieran un intercambio cultural con estudiantes de Siracusa, Sicilia. Se negaban a dar alojamiento. Unas decían que los sureños eran «terroni e sporchi» [2]

Una vez le pregunté a un italiano del sur, que vive aquí en Caracas, por qué en lugar de venir para Venezuela no se fue a vivir para el norte industrial de Italia,  y me respondió: «Para ser inmigrante en mi propio país, prefiero ser inmigrante aquí en Venezuela». Pero no todos piensan así. Muchos emigran para el norte industrial y se calan el desprecio y la discriminación. Otros luchan por sus derechos como ciudadanos italianos en cualquier parte del país. Pero también los hay, y lamentablemente, sureños que votan por la Liga Norte del mismo modo como aquí hay venezolanos de piel oscura que votan por Primero Justicia.

La ideología racista siempre ha sido utilizada como un truco político para explotar a un grupo social. Ha servido como dispositivo de control y gestión de la fuerza laboral. La Italia del norte, decía Gramsci, ha sojuzgado a la Italia del sur y a las islas, reduciéndola a colonias explotadas.[3]

Mientras se reprimía y explotaba a los italianos del sur, los sociólogos del positivismo teorizaban sobre la inferioridad de los italianos del sur con relación a los del norte. De modo que tuvieron que inventar que los italianos del sur eran inferiores a los del norte para justificar el crimen contra el sur, de la misma forma como hicieron los españoles cuando nos invadieron e inventaron que los Indios y Negros eran inferiores a ellos.

Alfredo Nicéforo, presidente de la Sociedad Italiana de Antropología, y otros tantos, se encargaron de desarrollar y difundir la teoría seudo-científica de la inferioridad de la raza meridional. Pero el camarada Antonio Gramsci no se creyó ese invento porque conocía bien las débiles bases científicas que soportaban la ideología del enemigo de la clase trabajadora. En su ensayo «Algunos temas sobre la cuestión meridional» escribió: «Es conocida la ideología que en múltiples ramificaciones difunden los propagandistas de la burguesía entre las masas del norte: el Mezzogiorno es el lastre que impide que progrese más rápidamente el desarrollo civil de Italia; los meridionales son seres biológicamente inferiores, semibárbaros o bárbaros completos, por destino natural; si el Mezzogiorno está atrasado, la culpa no es del sistema capitalista o de cualquier otra causa histórica, sino de la naturaleza que ha hecho a los meridionales holgazanes, inservibles, criminales, bárbaros, compensándose este cruel destino con la explosión puramente individual de grandes genios, solitarias palmeras en un árido y estéril desierto». Y agrega más adelante: «Una vez más la «ciencia» servía para humillar a los miserables y los explotados…».

Con esta teoría racial que narra muy bien Gramsci, nació un racismo anti-meridional en el norte de Italia y en todo el mundo. Por ejemplo, cuando los inmigrantes italianos llegaban a Estados Unidos ya estaban estereotipados. El «Diccionario de razas o personas», de 1911, de Estados Unidos, tomó la tesis de Nicéforo, y describía a los italianos del sur, refiriéndose a toda la península, inclusive a Génova, como personas individualistas que tienen poca capacidad de adaptación a las sociedades altamente organizadas, y por supuesto, a los italianos del norte como capaces de grandes avances en la organización política y social de la civilización moderna.[4] Aquí ya se abría el camino para la discriminación. A los inmigrantes del sur de Italia les pagaban bajos sueldos. También son bien conocidos los episodios de linchamientos a italianos del sur por el prejuicio racial a finales del siglo XIX. La película Vendetta (1999), dirigida por Nicholas Meyer y protagonizada por Christopher Walken, trata sobre el linchamiento a sicilianos en New Orleans, en 1891.

Gramsci entendió que la unidad no se había producido sobre una base de igualdad, sino como hegemonía del Norte sobre el Sur en la relación territorial de ciudad-campaña, es decir que el Norte era concretamente un «pulpo» que se enriquecía a expensas del Sur, y que su incremento económico industrial estaba en relación directa con el empobrecimiento de la economía y de la agricultura meridional. El hombre común de la alta Italia pensaba en cambio que, si el Sur no progresaba después de haber sido liberado de las trabas que oponía el régimen borbónico al desarrollo moderno… no quedaba más que una explicación, la incapacidad orgánica de lo hombres, su barbarie, su inferioridad biológica. Estas opiniones ya difundidas (la holgazanería napolitana era una leyenda muy antigua) fueron consolidadas e incluso teorizadas por los sociólogos del positivismo (Nicéforo, Sergi, Ferri, Orano, etc.), asumiendo la fuerza de verdad «científica» en una época de superstición de la ciencia.[5]

Este semi-colonialismo interno se logró masacrando a un sinnúmero de italianos del sur. Dice Gramsci que el Estado italiano «ha sido una dictadura feroz que ha sometido a espada y a fuego a la Italia meridional y a las islas, crucificando, despedazando, enterrando vivos a los campesinos pobres que los escritores asalariados trataron de mancillar calificándolos de «bandidos». [6]

Calificativos como holgazanes, inservibles, criminales, bárbaros y bandidos, se parecen un poco a los calificativos que nos son más familiares a los Venezolanos, como hordas, chusma, tierrúos, niches, tukis, monos, vagos, flojos, delincuentes, borrachos.

Toda esta historia que les estoy contando está bien buena para que la lea la ignorante y racista Beatriz de Majo, quién invitó a su programa Balance trasmitido por Televen, el 17 de junio de 2007, a una siciliana, Maria Rosa Catalano, para que hablara mal de los venezolanos de piel oscura. Casualmente también invitó al actor afrodescendiente Wilmer Machado, mejor conocido como Coquito, y al sociólogo Hector Gatica. [7]

La italiana del sur, tan ignorante como la moderadora del programa, hizo bien su trabajo y descargó todos sus sentimientos anti-venezolanos mientras Beatriz de Majo le garantizaba la libertad de expresión y la libertad de incitación al racismo por un canal de televisión que lo ve un gentío. Por su parte, Beatriz de Majo no esperó mucho para vomitar su ideología racista, la cual se puede resumir de esta manera vergonzosa: «los venezolanos que tienen algún buen nivel, en el sentido que sí son personas responsables, trabajadoras, son aquellos venezolanos que tienen sangre europea».[7] Seguramente esto se lo escuchó decir al racista Arturo Uslar Pietri en su programa Valores Humanos. No sé, habría que revisar.

Camaradas, Beatriz de Majo es casi irrecuperable. Sin embargo, siendo un poco optimista, creo que si la italiana hubiese leído a su paisano Gramsci antes del programa, lo hubiera pensado un poco antes de aceptar la invitación al célebre programa. Todo un espectáculo escandaloso y humillante protagonizado por indignas y por indignados, y que quedará para la historia triste y tóxica de la televisión burguesa en Venezuela.


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[1] «Via i prof terroni». Archivo histórico del diario L’Unitá, Italia. 13 de septiembre de 1996.

[2] «Non vogliamo terroni a scuola». Archivo histórico del diario L’Unitá, Italia,18 de febrero de 1996.

[3] El Nuevo Orden: Los trabajadores y los campesinos, Gramsci, 3 de enero de 1920.

[4] Textos oficiales de la Comisión Dillingham del Senado de los Estados Unidos, 1911. Vol. 5: Dictionary of races or peoples, pg. 81 y 82. 

[5] Obras de Antonio Gramsci, Cuadernos de la Cárcel, Il Risorgimento. Ediciones Casa Juan Pablos, México, 2000, pág. 110 y 111.

[6] Edición piemontesa del periódico Avanti!: Il lanzo ubriaco (El soldado borracho), 18 de febrero de 1920. (Sin firma, pero se le atribuye a Gramsci)



Publicado en Aporrea.org el 05/09/13

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La oligarquía nunca quiso inmigrantes libaneses, chinos, negros y otros indeseables

Fernando Saldivia Najul
23 agosto 2013


La lista es más larga, pero no cabe en el título del artículo. No cabe porque el desprecio de la oligarquía criolla es muy grande, tan grande como el mismo poder que acumularon. Después de la Independencia siempre intentaron «blanquear» a Venezuela. Habíamos heredado del régimen colonial una población descendiente de esclavizados Negros, y por consiguiente, la oligarquía tenía que «inyectar al país una formidable cantidad de sangre nueva», como decía Arturo Uslar Pietri en su ensayo «Venezuela necesita inmigración».

Pero  esta sangre nueva no era cualquier sangre. No amigos lectores. Se trataba más bien de una sangre azul, algo así como la sangre de los europeos, una sangre que fuera capaz de limpiar la sangre de nuestra población. Es por ello que la República Oligárquica siempre fomentó la inmigración de personas de origen europeo, y llegaron incluso a promulgar leyes de inmigración donde se permitía ingresar al país únicamente a inmigrantes de raza blanca europea. También se redactaron criterios, normas e instructivos para la selección. En las normas internas del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización creado en 1938, y en el cual Uslar Pietri fue director, se llegó a hablar taxativamente de seleccionar a personas de «raza aria», y no semita, en la cual se excluían, entre otros, a los libaneses, sirios, palestinos e israelitas. De modo que las populosas colonias europeas en nuestro territorio no son casualidad. Eso tiene su historia desgraciada, que aquí les relato con algunas perlitas, cuyos contenidos les advierto que son muy fuertes, no aptos para opositores pela bolas que sienten una admiración y respeto especial por la oligarquía:

La Ley de Inmigración del 26 de agosto de 1894 prohibía la entrada al país de personas de las Antillas. Así lo especifica en su artículo 3: «No se contratarán ni aceptarán como inmigrados los individuos de las Antillas». Con esta ley se prohibía la entrada de inmigrantes de países con una población grande de Negros y sus descendientes.

La Ley de Inmigración y Colonización del 8 de julio de 1912 prohibía la entrada al país de personas que no fueran de raza europea. Así lo especifica en su artículo 9, numeral 1: «No serán aceptados como inmigrantes ni tendrán derecho a los beneficios concedidos por la presente Ley, los individuos que no sean de raza europea».

La Ley de Inmigración y Colonización del 22 de julio de 1936 prohibía la entrada al país de personas que no fuesen de raza blanca. Continúa la discriminación. En su artículo 5, numeral 1, lo  especifica: «No serán aceptados como inmigrantes las personas que no sean de raza blanca». Para ese entonces ya Hitler hablaba de la supremacía de una raza sobre las demás, y no cabe duda que esta ideología nazi reforzó el racismo colonial de la oligarquía criolla que lo aprendió de sus antecesores españoles.

El Reglamento del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, Decreto de 30 de septiembre de 1938, habla del mejoramiento étnico de la población del país. En su artículo 1, aparte (a), señala que incumbirá principalmente al Instituto, entre otras cosas, «prestar su cooperación al Ejecutivo Federal en cuanto a propender al mejoramiento étnico de la población del país, por medio de la inmigración seleccionada». Arturo Uslar Pietri, el intelectual favorito de los opositores, estuvo a cargo de este instituto por un tiempo, y conocía muy bien cuáles nacionalidades eran bienvenidas y cuáles indeseables, porque él junto con Alberto Adriani fueron unos de los intelectuales de la derecha encargados de difundir el racismo de la oligarquía criolla.

La Memoria del año 1941 del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, cuando su director era Roberto Picón Lares, explica que el Instituto realizó un laborioso trabajo de discriminación y que «cuando partió para Europa el nuevo Comisionado de Inmigración, le fueron dadas instrucciones muy terminantes y categóricas en cuanto a la selección de los aspirantes a inmigrar. Estas instrucciones enumeran taxativamente las condiciones que deben de llenar los aspirantes», y la principal de estas condiciones es que los aspirantes «sean de raza blanca, aria o caucásica, es decir, no semitas». (págs. 56 y 57)

Muy pocas personas en Venezuela saben esto. De hecho, muchos de los indeseables todavía defienden a la oligarquía y están en contra de la Revolución.

A pesar de que esta Ley racista violaba tratados internacionales, siempre se instruía a los funcionarios diplomáticos y consulares a que las observaran, y si había algún reclamo, bueno, ya veremos.

Había funcionarios que no tenían muy claro cuan rigurosos debían ser en la observancia de la Ley. Tal es el caso del vicecónsul de Venezuela en Curazao, Nerio A. Valerino, quien el 25 de abril de 1939 envía una carta a Esteban Gil Borges, Ministro de Relaciones Exteriores, y le comunica que «frecuentemente se presentan algunas dificultades de apreciación cuando llegan individuos que, no teniendo las características sobresalientes de la raza negra, por ejemplo, o sea pelo, labios, forma del cráneo, etc., sino el color de la piel, es cuestión básica en aquellos casos en que esta no sea negra ni muy oscura, sino simplemente el color llamado comúnmente trigueño».[1]

Por otra parte, en la Circular 3056 del Ministerio de Relaciones Exteriores se informó a los funcionarios diplomáticos y a los consulares nacionales la conveniencia que, según el criterio del Departamento de Relaciones Interiores, existe de «no otorgar despacho para viajar a Venezuela sin previa autorización de dicho Departamento, a los extranjeros cuyo origen sea de las siguientes nacionalidades: rumana, polaca, siria, libanesa, checoeslovaca, palestina, húngara, armenia, persa, letona, rusa, búlgara, griega, egipcia, estonia, turca, marroquí y, en general, a africanos y asiáticos».[2]

El caso de los israelitas expulsados por razones políticas, aunque son personas de raza no aria, se consideraba desde otros puntos de vista. Arturo Uslar Pietri lo explica en una carta enviada al Ministro de Relaciones Interiores cuando se refiere al «problema de la admisión de judíos en Venezuela». Entre otras cosas dice que las «personas de raza judía o no arias» son los que se designan como «refugiados» y, «la admisión de estos extranjeros, pura y simplemente o como inmigrantes, debe considerarse desde el punto de vista de los sentimientos humanitarios y del interés económico de Venezuela». Y (…) «parece justo razonable por ello, adoptar una política justa, que en ningún caso podría ser ni la admisión ilimitada, ni la total exclusión», exceptuando de dicha limitación principalmente a «aquellos que vengan con capitales propios para invertirlos en agricultura o industria». [3] En la carta se anexa la lista de las nacionalidades bienvenidas y la lista de las indeseables.

Y para cerrar esta breve historia de los intereses de la oligarquía venezolana, les copio parte de una carta fechada el 23 de diciembre de 1938, y firmada por J. A. Gonzalo Patrizi. Aquí se es más explícito. Se habla del «deber de velar por el perfeccionamiento étnico de la población, finalidad de indiscutible necesidad en países que, como el nuestro, tiene urgencia de renovación biológica y espiritual, para lo cual necesitan inyectar a su contingente humano sangre nueva y rica en cualidades».[4] Qué desgracia.

Y con todo esto, la oligarquía tiene casi la mitad de la población que la defiende. Insólito.

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[1] Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores. Dirección Política Internacional. Expediente Nº 0523: Consultas sobre admisión de Extranjeros de raza de color: Países Bajos. Asunto de la Carta: Sobre definición de razas.

[2] Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores. Dirección Política Internacional. Expediente Nº 648: Sobre admisión de extranjeros: País: Interior. Asunto de la Carta: Opinión de la Consultoría de Política Internacional.

[3] Ibídem. Asunto de la carta según el texto: Problema de la admisión de judíos en Venezuela y otros puntos.

[4] Ibídem. Asunto de la carta según el texto: Problema de la admisión de ciudadanos franceses de raza de color y a la no admisión de personas extranjeras pertenecientes a ciertas nacionalidades.

Publicado en Aporrea.org el 23/08/13
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Ernesto Villegas, el problema no es la gestión, es el racismo

Fernando Saldivia Najul
06 agosto 2013


Ernesto, cuenta con mi voto camarada, pero vamos a ponerle nombres a la miseria y a mostrar la cruda realidad que estamos viviendo. Ayer le respondiste a Clodovaldo Hernández en Ciudad CCS que muchos opositores a pesar de que sus alcaldes y gobernadores tienen una mala gestión, siguen votando por cualquier cosa antes que por un chavista.[1]  Digamos «cualquier cosa» como Ledezma, por ejemplo, responsable de la masacre del Retén de Catia en 1992. [2] Una matanza de venezolanos de piel oscura.

Ni Ledezma ni cualquier otro sirviente de la oligarquía y el imperialismo son cualquier cosa, y Ernesto lo sabe muy bien. Ledezma es un personaje siniestro publicitado por el poder mediático, es decir, por los amos de las capas medias. Amos en quienes confían y admiran, y eso ya es garantía suficiente de que van a votar por alguien que va a desviar los recursos para frenar el avance chavista, y por tanto, frenar el poder popular porque el poder popular en Venezuela es de piel oscura. De tal manera que para la gran mayoría de los opositores la calidad de la gestión de gobierno está en un segundo plano.

Mientras no bajen los niveles de miedo, desprecio y odio racial seguirán votando en contra de sus intereses reales, —o en contra de sí mismos, como dice Ernesto en la entrevista—, y a favor de sus intereses creados, como por ejemplo, el estatus racial con sus privilegios consumistas. Si no entendemos eso, estamos jodidos.

Nosotros venimos perdiendo votos desde que la oligarquía mediática temerosa de perder privilegios arremetió contra la revolución con una campaña asquerosamente racista, y le transmitió su mismo miedo a los sectores medios. Luego se fueron sumando los endorracistas de los estratos medios y bajos en la medida que fueron percibiendo mayor desprecio por parte de sus jefes blancos, o en el caso de los buhoneros y otros trabajadores de libre ejercicio, desprecio por parte de sus clientes de piel blanca.

De modo que el mal ya está hecho, y necesitamos calmar las aguas del racismo que se encuentran hoy en niveles repugnantes. A lo mejor me equivoco, ojalá, no tengo datos científicos, pero así lo percibo. Para muestra un botón: El camarada Jorge Rodríguez con el apoyo de Pdvsa La Estancia restauraron el Boulevard de Sabana Grande con un mobiliario urbano importado de España, al gusto de las personas de las capas medias blancas. Después que reubicaron a los buhoneros y embellecieron los espacios, la mayoría de los comerciantes ahora vende más y con mejor ambiente, pero sin embargo siguen votando en contra de la revolución. Hasta las vendedoras —obreras comerciales— se suman en defensa de sus patronos. Es más, en el boulevard es raro ver a personas de los sectores medios sentadas en los bancos al lado de los pobres de piel oscura —ahora que cuentan con más dinero para bajar de los cerros—, a pesar de que los trabajadores del aseo limpian los asientos con jabón casi todos los días.

Ellos sienten el avance de los descendientes más directos de esclavos que ahora tienen más poder adquisitivo. Sienten que se les vienen encima. Ocupan los espacios que otrora les pertenecían. Ven más motorizados al lado de las ventanas de sus carros. Ven más edificios residenciales con personas de piel oscura asomadas por las ventanas de los apartamentos, cuando ellos más bien están acostumbrados a ver a los Negros y Mestizos construir con sus manos los edificios, devolverse a sus cerros, y luego ellos entrar a habitar los nuevos apartamentos.

Ernesto, ellos suplican a su dios mantener el apartheid venezolano. Mantener playas con una gran mayoría de piel oscura y playas con una gran mayoría de piel blanca, y la derecha es garantía de esto. Cuando ellos estudiaron en sus aulas de clase si acaso tenían un solo compañero estudiante Negro o Negra.

Unos manifiestan su racismo sin tapujos, pero otros les cuesta reconocerlo. Les da vergüenza. Lo ocultan tras las banderas de la corrupción y la inseguridad. Pero no cualquier corrupción e inseguridad, sino la que corresponde al chavismo, no la de la derecha. Se molestan sobretodo por los actos de corrupción en que incurren los que vienen de abajo, de piel oscura, pero ni se ocupan de estudiar de dónde salió la fortuna de los Mendoza, Zuloaga, Cisneros o Vollmer. Al contrario, los adoran.

Ellos no distinguen a su enemigo principal. No ven a la oligarquía ni al imperialismo corporatocrático como sus enemigos. Más bien los ven como garantía de mantener el orden social y racial. Orden donde ellos creen que son el estrato medio, cuando en realidad están a patica ‘e mingo de los trabajadores manuales, y a kilómetros de la oligarquía. Sin embargo, los consideran sus aliados políticos. Su ideología es más neoliberal que socialista, porque es la ideología de la exclusión.

Camarada Ernesto, así como nuestro enemigo enseña y alimenta el racismo todos los días a través de las telenovelas y películas, nosotros estamos obligados a combatir la ideología del racismo todos los días, a la par que transformamos las relaciones de producción que soportan esa ideología. ¿Si a los 8 o 9 años de edad las niñas y niños aprenden a ser racistas solo viendo la televisión, cuántos racistas se formaron durante estos 14 años de revolución? Las cifras tienen que preocuparnos.

La ignorancia alimenta el egoísmo. Todavía hay opositores que dicen que los esclavos y sus descendientes son flojos y los europeos y sus descendientes levantaron este país. La mayoría sabe que es al revés, pero se hacen los locos para justificar sus privilegios. Los más ignorantes son los más renuentes a votar por la gestión de gobierno. Porque la ignorancia alimenta el voto emocional, egoísta y racista, al punto de votar contra si mismos. Tenemos que enseñarles que el racismo es hijo de la esclavitud, de la opresión, del maltrato, y no al revés como explicaban los asesinos españoles que nos invadieron.

Con todo y eso, vamos a ganar Ernesto, porque conocemos tu capacidad de comunicación de la realidad.


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[2] La matanza en la prisión de Catia supera a la del golpe. Diario El País, 1 de diciembre 1992.

Publicado en Aporrea.org el 06/08/13

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Fernando Saldivia Najul
11 junio 2013


El viernes pasado el diario Últimas Noticias publicó un artículo del copeyano Eduardo Fernández titulado El golpe, donde prepara a sus lectores para un posible intento de golpe militar. Así son estos bichitos de la MUD, guapos y apoyados. Pero después cuando uno ve a Fernández en videos por televisión en Miraflores pelándole el diente a un dictador como Carmona, dice que ese no es él, que eso es un montaje, porque «yo no fui».

Dice Fernández en su artículo que «ya llevamos 14 años de régimen militarista y la desesperación es tan grande que algunos piensan que la solución es un nuevo golpe militar (…)». Luego señala los factores que conspiran a favor del golpe, tales como: el empobrecimiento general del país, una crisis institucional, un gobierno que no gobierna, una asamblea que no legisla, y un árbitro electoral que no merece la confianza de más de la mitad de la población. Y finalmente cierra su artículo con esta perla: «Con esos ingredientes, cualquier cosa puede pasar». [1] ¿Qué tal?

Quienes hoy hablan de empobrecimiento general del país son los mismos sirvientes adeco-copeyanos que nos empobrecieron para satisfacer las apetencias de la oligarquía y las transnacionales. Este mismo sirviente Eduardo Fernández reconoce el empobrecimiento durante la cuarta república en un artículo que escribió para el diario El Universal el 8 de noviembre de 1997, antes de la llegada de Chávez a Miraflores, y que lleva por título engañoso «Vamos a hacer la revolución».

Dice Fernández en 1997: «Hemos vivido en los últimos años una caída sostenida de la clase media, que ha quedado reducida al 10% de la población. Tenemos un 85% de pobreza, un 10% de clase media, y un 5% privilegiado de ricos». Y hace un llamado a todos los venezolanos: «Tenemos que hacer la revolución en Venezuela. (…) el sueño de una sociedad sin clases. Una Venezuela donde todos seamos ciudadanos de primera. (…) La clase media ha sufrido una patética degradación, lo que ha causado desencanto y un comportamiento político errático que tenemos que combatir. (…) los viajes de placer ya no llegan sino hasta Naiguatá, porque ni a Margarita se puede ir».[2]

Aquí Eduardo Fernández tiene razón. Esa era la Venezuela antes de Chávez. La mayoría de los venezolanos de las capas medias no les alcanzaba el sueldo para ir a Margarita. Sin embargo, ahora no solo la clase media se recuperó y viaja sin descanso al exterior, sino que los obreros y obreras hacen turismo a la isla La Orchila. ¿Es eso lo que te duele Eduardo Fernández?

Tú sabes que el Comandante Chávez recibió un país con 85% de pobreza, pero no dices que tú eres cómplice. Sigues tratando de engañar a tus lectores de la misma manera como en las campañas electorales de la cuarta república manipulaban a las venezolanas y venezolanos que ustedes abandonaron en los cerros de Caracas. Sí Eduardo Fernández. ¿Recuerdas cuando eras candidato en 1988 y tu comando de campaña te mandó a dormir en un rancho en Mamera a modo de populismo demagógico? Fue el 8 de noviembre de 1988, a semanas de la rebelión popular conocida como el Guarenazo y Caracazo. ¿Te acuerdas? Te tocó presenciar de cerca tu propia creación. Sin embargo, le dijiste a la periodista de El Nacional que fuiste al cerro «para saber exactamente cómo viven estas familias que son la gran mayoría del pueblo venezolano». [3] Falso. Tú y todos tus cómplices sabían perfectamente cómo vivía el Pueblo, porque la discriminación racial y la pobreza fueron planificadas como una política de los gobiernos de derecha. Eran tiempos aquellos cuando venezolanas y venezolanos muy empobrecidos llegaron a comer Perrarina.[4] y a los bebes les daban teteros de harina de maíz.

Quizá ese drama que ya conocías no lo llegaste a ver esa noche porque no te metiste para lo hondo. Pero sí fuiste a parar a una casa humilde ubicada casi a orillas de la vía que comunica al sector 3 de Mamera con Antímano. [3] Y mandaron a los medios de comunicación a cubrir el show, que por cierto fue visto como toda una burla hacia el Pueblo trabajador. Mucha gente en el barrio se ofendió. De paso comentaban que nunca dormiste en el rancho porque el comando de campaña te facilitó un motorhome. No lo sé, no me consta, pero para nada me extrañaría.

Eduardo Fernández sabía que la gente no tenía dinero para comprar carne. Solo podían preparar conchas de plátano desmechadas. Pero a veces tampoco tenían el dinero completo ni para un plátano. Sofía Ímber es testigo de esto. En una entrevista que le hizo a Jonathan Coles, Ministro de Agricultura y Cría para el año 1991, Ímber le dijo que la gente está descontenta «porque no puede pagar [los alimentos], es decir en vez de un plátano ya se está viendo que se está vendiendo medio plátano».[5]

Así se vivía en la cuarta república de Eduardo Fernández. Ahora amenazan con golpe. Vamos Fernández, échenle bolas. Pero ya se los advirtió Diosdado Cabello: «Láncense a la calle, hagan lo que quieran, pero no van a pedir tiempo».

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[1] http://www.ultimasnoticias.com.ve/opinion/firmas/eduardo-fernandez/el-golpe.aspx
[2] http://www.eluniversal.com/1997/11/08/opi_art_73306.shtml
[3] Eduardo: debemos sustituir la cultura del rancho por la vivienda popular. El Nacional, 11 de noviembre de 1988, pág. D/2.
[4] http://fernandosaldivia.blogspot.com/2011/12/mata-el-hambre-con-comida-de-perros.html
[5] Venevisión: Programa Buenos días, 20 de noviembre de 1991. Registrado en texto por la Universidad Católica Andrés Bello. Centro de Investigación de la Comunicación. Red Venezolana de Comunicación y Cultura. Sala Virtual de Investigación Sofía Ímber y Carlos Rangel.

Publicado en Aporrea.org el 11/06/13
http://www.aporrea.org/tiburon/a167950.html

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Maduro: La Hojilla es el programa con más credibilidad

Fernando Saldivia Najul
02 junio 2013


En estos momentos difíciles de guerra mediática que nos impone la clase dominante del mundo, tenemos que recordar que La Hojilla era el programa favorito del Comandante Chávez. Y lo era no porque Mario Silva fuera panita de Chávez, sino porque La Hojilla es la trinchera más aguerrida que tenemos en el frente mediático. Prueba de ello es que hoy Mario Silva junto con Diosdado Cabello son los soldados más odiados por el enemigo.

El Comandante Obrero Nicolás Maduro lo sabe y ha reconocido la utilidad de La Hojilla con todo su equipo. Hace unas semanas en el Estado Vargas le preguntaron sobre La Hojilla, y Nicolás se expresó de esta manera:

«La Hojilla es el programa más visto de la televisión venezolana, sin lugar a dudas. No lo digo yo, lo dicen los números. El Programa con más credibilidad que hay. Y Mario Silva es un gladiador, amado por el Comandante Chávez. Mario Silva, amado por Chávez, valiente, gladiador, inteligente, gladiador, él y todo su equipo. Así que honor a Mario Silva y a su programa La Hojilla, que en vida del Comandante Chávez, en este planeta digamos, en vida terrenal, bueno, lo defendió, con todo pues, con todo, con los codos, con las uñas, con la verdad, con todo siempre lo defendió. Gracias Mario Silva, gracias hermano». [1]

Por otro lado, ayer el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, le dijo a Ismael García que era un soplón y un sapo desde el 11 de abril de 2002, y agregó que el audio de Mario Silva que este traidor presentó era un montaje.[2]

El lunes pasado VTV también hizo un reconocimiento vía twitter a Mario Silva por el papel desempeñado en La Hojilla. Sin embargo, el canal del Estado anunció que La Hojilla cumplió un valioso ciclo en la defensa de la Revolución. Mensaje que fue retwitteado por el camarada y ministro Ernesto Villegas.[3] En otras palabras, a La Hojilla la sacaron del aire.

¿Y entonces Nicolás, no era mejor que Mario se defendiera desde La Hojilla?

Pero Silva no baja la guardia. La lucha no ha terminado. Esta mañana del sábado 1º de junio escuché por Makunaima Kariña 104.9 FM, a Manuel Dun, el abogado de Mario Silva. Habló sobre la defensa de Mario y adelantó que el propietario del diario El Nacional, Miguel Enrique Otero, estaría detrás del bodrio de audio que le montaron al conductor del programa La Hojilla.

¿Tiene motivos Miguel Enrique Otero para sumarse a la destrucción de la reputación de Mario Silva?


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[1] http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/politica/maduro-la-hojilla-es-el-programa-con-mayor-credibi.aspx
[2] http://www.aporrea.org/oposicion/n229963.html
[3] http://www.aporrea.org/actualidad/n229693.html

Publicado en Aporrea.org el 02/06/13
http://www.aporrea.org/medios/a167236.html

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Error Mario Silva, La Hojilla no se defiende sola

Fernando Saldivia Najul
27 mayo 2013
 

¿Qué vaina es esa de que los revolucionarios saben defenderse solos? Cada vez que leo un artículo de opinión en defensa de algún camarada que está siendo atacado por nuestros enemigos, el camarada que escribe aclara de antemano que fulano o mengano no necesita que lo defiendan porque él sabe defenderse solo. No me jodan.

¿No se supone que estamos en una guerra contra el imperialismo corporatocrático y contra el complejo militar industrial de occidente? ¿Podemos ganarles batallas si cada soldado revolucionario se defiende solo? Definitivamente no camaradas. La defensa, el ataque y el contraataque al enemigo se hacen con solidaridad, con espíritu de cuerpo. Y con todo y eso nos joden. La defensa nunca es suficiente. Cada día tenemos que defendernos más. Por creer que era suficiente la defensa que hacíamos al Comandante Chávez dejamos que lo asesinaran. Entonces, ¿Vamos a dejar que asesinen a La Hojilla?

No Mario. En tus últimas reflexiones en torno al bodrio de audio anunciado por el agente colonial Capriles Radonski y presentado por el traidor Ismael García, recordabas a un camarada que dijo que «La Hojilla se defiende sola», y esa expresión se te quedó grabada como un taladro marcando en tu cerebro.[1]

No Mario, La Hojilla no se defiende sola. Así como La Hojilla nos defiende a todos, todos tenemos que defender a La Hojilla. O todos defendemos a La Hojilla, o todos nos jodemos. ¿Cuántos infiltrados camisa roja o traidores en potencia no están esperando que La Hojilla pierda apoyo popular para poder sacarla del aire? Que jode. ¿O se nos olvida que un presidente de VTV pretendía ahora ser director de un canal burgués?

Unidad, unidad y más unidad. Tenemos que combatir nuestro individualismo burgués. Es cierto que el capitalismo nos formó para competir entre nosotros, para salir adelante solos, para destacarnos sobre los demás. Nos cayeron a mojones con el cuento del talento y con el cuento de los méritos. Y todavía hay quienes se lo creen. Pero hemos aprendido que el éxito personal no existe, que es un engaño. Hemos aprendido que el éxito es colectivo, «de cada quién según su capacidad». El éxito personal, la superación personal, y la defensa personal solo favorecen a nuestros enemigos burgueses y a la acumulación de capital. Por tanto, precisa ayudarnos entre todos y defendernos entre todos, de lo contrario, perderemos la guerra y nos extinguiremos como especie. Así de sencillo.

El bodrio que te montaron no es contra ti Mario, es contra toda la clase trabajadora del mundo. De paso, el malinche Andrés Velásquez pretendía que esa mierda se discutiera en la Asamblea Nacional. Que bolas. Menos mal que el diputado Andrés Eloy Méndez le salió al paso al fascismo y los calló con firmeza y determinación: «ese bodrio no entra aquí». Más nada.


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[1] http://www.aporrea.org/actualidad/a166413.html

Publicado en Aporrea.org el 11/05/13
http://www.aporrea.org/actualidad/a166762.html

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Globovisión y Cecodap hacen un llamado a los padres para evitar la violencia psicológica contra sus hijos

Fernando Saldivia Najul
11 mayo 2013


Ayer viernes el programa Soluciones que conduce Shirley Varnagy por Globovisión trató el tema “Cómo educar a nuestros hijos”. Sinceramente nunca me pasó por la mente que un canal terrorista se atreviera a enseñar a las madres cómo educar a sus hijos. Pero lo hace. Por las mañanas, cuando hay madres que se quedan en casa realizando las tareas del hogar, Globovisión trata de lavar su imagen con programas “light”, supuestamente neutros, sin ideología, es decir, sin ideas, y políticamente imparciales.

Para este propósito Globovisión acostumbra a invitar a sus amigos de las ONG’s que se muestran también imparciales. Ayer invitaron a Fernando Pereira de Cecodap, una organización que trabaja en la promoción y defensa de los derechos humanos de las niñas, niños y adolescente, y en particular, en prevenir la violencia en los medios de comunicación.

Para mi sorpresa e indignación, el invitado se pronunció sobre la violencia psicológica que ejercen los padres contra sus hijos, pero no tocó el tema de la violencia psicológica a la que nos somete la clase dominante desde hace más de 12 años a través de los medios de comunicación como Globovisión.

No tocar el tema da a entender que los padres son los responsables de que sus hijos vean Globovisión en horario todo usuario. Y si no lo pueden evitar, y los niños llegan a ver Globovisión, entonces los padres deben enseñar a sus hijos la realidad en la que vivimos para que no se vean afectados por las balas que les dispara Globovisión a sus padres y a ellos, y además de esto, los padres también son los responsables de enseñar a sus hijos a evadir el lenguaje de odio que escuchan de sus padres. Insólito.

Ya antes de las elecciones del 7 de octubre, el 27 de septiembre de 2012 Román Lozinski de Globovisión invitó a su programa de Unión Radio a Oscar Misle, también de Cecodap, para tratar el tema electoral. Pero este miembro de Cecodap tampoco tocó el tema de la violencia psicológica de Globovisión y Unión Radio contra los niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, dijo que se sorprende cuando ha escuchado a niños que cuando se refieren a uno de los candidatos los términos que utilizan son: ¡Ojalá se muera!, ¡Ojalá lo maten!

Globovisión y Unión Radio siguen cosechando sus frutos. Sin ir muy lejos, el miércoles pasado, jóvenes y no tan jóvenes afectados por el terrorismo psicológico de los medios de comunicación secuestraron por más de cuatro horas a Winston Vallenilla y a Roque Valero en un restaurante del Centro Comercial Plaza Mayor en Puerto la Cruz. Afortunadamente alcanzaron a sacar a sus hijos del restaurante para evitar ser agredidos por la turba enardecida. Qué bolas.

Pero sigamos viendo Soluciones. En el programa de ayer Shirley Varnagy sin querer también se sumó a la campaña contra el Comandante Obrero Nicolás Maduro. No podía despedir a Fernando Pereira sin antes preguntarle algo más o menos como esto: ¿Cómo educar para la meritocracia tomando en cuenta que hay personas que están en cargos y que no han estudiado?

No recuerdo la respuesta que dio Pereira, pero esta pregunta inmediatamente me trajo a la memoria cuando los meritócratas de la antigua Pdvsa destruyeron la industria entre 2002 y 2003 con el objetivo de quitarles el gas a los pobres para que no pudieran prepararles el alimento a sus hijos, como parte de un plan terrorista para derrocar al gobierno de la inclusión. Sin embargo, la conductora del programa insiste en ayudarnos a educar a nuestros hijos, inculcando valores, respeto a la diversidad, a través de su programa Soluciones que trasmite Globovisión, cómplice del terrorismo petrolero.

Coño, Vladimir Villegas, en qué peo te metiste. Ahora eres director de ese cañón que ha convertido a tantos niños, niñas y adolescentes en personas agresivas, los cuáles muchos de ellos son y serán captados como instrumentos para los planes fascistas del imperialismo y la burguesía en el exterminio del adversario político.

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Publicado en Aporrea.org el 11/05/13
http://www.aporrea.org/medios/a165718.html

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Pobre clase media antes de Chávez

Fernando Saldivia Najul
09 mayo 2013


Ayer me puse a revisar los periódicos de los últimos años de la IV República con el propósito de refrescar un poco la memoria sobre cómo vivía la clase media antes de que llegara el Comandante y mandara a parar la extinción de esta especie producto de las políticas neoliberales impuestas por Washington. Políticas económicas que empobrecieron a la clase media, pero que sin embargo estas capas medias estarían dispuestas a volver a sufrir siempre y cuando la MUD, si algún día llega al poder, desaparezca de su vista a los descendientes de esclavos que con Chávez bajaron de los cerros y ocuparon los espacios públicos.

El 9 de octubre de 1998 Ramón Guillermo Aveledo escribió un artículo en El Universal titulado ¿Te acuerdas de la clase media?. Manifiesta Aveledo en este artículo que el empobrecimiento de la sociedad venezolana es consecuencia “del fuego cruzado de la indiferencia del sifrinismo tecnocrático neoliberal y de la incompetencia populista”. Sobre la clase media nos dice: “la clase media baja por el tobogán del empobrecimiento. (…) Los intereses son altos (…), la casa se aleja, el carro hay que olvidarlo y se hacen asfixiantes los giros de la nevera, la lavadora o la cocina”.

El 8 de noviembre de 1997 Eduardo Fernández escribió un artículo en El Universal titulado “Vamos a hacer la revolución”. Aquí Fernández hace un llamado a todos los venezolanos: “Tenemos que hacer la revolución en Venezuela. (…) el sueño de una sociedad sin clases. Una Venezuela donde todos seamos ciudadanos de primera. (…) La clase media ha sufrido una patética degradación, lo que ha causado desencanto y un comportamiento político errático que tenemos que combatir. (…) los viajes de placer ya no llegan sino hasta Naiguatá, porque ni a Margarita se puede ir”.

El 15 de diciembre de 1996 Giuliana Chiappe escribió un reportaje en El Universal titulado “La clase media dejó de viajar como antes”. En este reportaje entrevista a gerentes de Agencias de Viajes ubicadas en Caracas. Osvalda Tini Ivkovic, directora gerente de la agencia de viajes Transmazónica, ubicada en Las Mercedes, dice: “Los viajes al Caribe casi se acabaron. Sólo van los de clase alta que juegan en los casinos los fines de semana. A nivel nacional bajó todo. Sólo continúan solicitando esos destinos quienes requieren ir por negocios o porque tienen casa en alguna ciudad del interior”.

El 11 de enero de 1997 Luis Enrique Oberto G. escribió un artículo en El Universal titulado “El reclamo de los médicos y de la clase media”. Dice Oberto: “la clase media venezolana (…) ha disminuido la cantidad de alimentos que consume; ha reducido sus compras de ropa, calzado y enseres del hogar más allá de lo indispensable; y, vista la imposibilidad de asumir los costos de intervenciones quirúrgicas u otros tratamientos, ha dejado de ir al médico (…)”.

El 27 de julio de 1998 Yamileth García Sosa entrevista para El Universal a Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis. Ella le pregunta que dónde se observa más el deterioro del nivel adquisitivo de la clase media, y este le reponde: “Por un lado en la calidad de su vivienda, que ahora está deteriorada; el acceso a renovar o adquirir una nueva vivienda, la potencialidad para mantener a sus hijos con el mismo estatus y en el tema alimentario, donde han tenido que modificar su dieta en base al nuevo presupuesto total familiar”.

El 27 Febrero 1997 Roberto Briceño León escribió un artículo en El Nacional titulado “Realidades y nostalgias de la clase media en descenso”. Nos cuenta Briceño que “la clase media venezolana ha podido tener buenos y varios carros, pero ahora no puede actualizarlos y algunas veces ni repararlos. Ya no puede darle el carro viejo a los hijos y se aferra a un bien importante”.

Ante semejante drama que vivía la clase media antes de Chávez, en enero de 1997 Luis Herrera Campíns advirtió al gobierno de Rafael Caldera y Teodoro Petkoff que estábamos ante el comienzo de una rebelión de la clase media.

Semanas más tarde, en la Editorial de El Nacional del 28 Febrero 1997, Carmen Ramia recoje diversas opiniones sobre la crisis nacional y escribe: “Dicen algunos que estamos a las puertas de la segunda gran rebelión nacional. La primera habría sido la de los pobres, que estalló el 27 de febrero de 1989. La segunda sería la que está comenzando a protagonizar la clase media con sus demandas salariales y de mejoras de condiciones de trabajo, impulsada por igual por médicos, profesores y universitarios, bioanalistas o ingenieros. Para otros no puede ocurrir nada semejante porque, a su entender, la clase media es una clase egoísta y consumista, deformada por los largos años de facilismo y riqueza petrolera, acostumbrada a las seguridades económicas que ofrecía el Estado y por eso, sostienen quienes defienden esta tesis, la rebelión terminará con la aprobación de algunas peticiones económicas”.

¡Prohibido olvidar!



Publicado en Aporrea.org el 09/05/13
http://www.aporrea.org/ideologia/a165534.html

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El orgullo de ser clase media blanca

Fernando Saldivia Najul
01 mayo 2013


Tengo una mala suerte de tropezarme con personas que se sienten orgullosas de ser de la clase media, y por lo general son personas de piel blanca identificadas con Miami. Ayer me encontré con una de estas, algo así como un encuentro del tercer tipo. Se trata de una mujer blanca, de mediana edad, con el cabello pintado de amarillo y con lentes de sol. La mujer se notaba un poco incómoda discutiendo de política en la cola de la caja del Abasto Bicentenario. De pronto se voltea y nos aclara a todos los que estábamos en la cola su malestar con la Revolución y nos dice muy convencida y orgullosa: “Porque yo soy clase media, y todo lo que tengo me lo gané con mi propio esfuerzo, y no tengo por qué mantener a una cuerda de vagos que se la pasan bebiendo aguardiente en los cerros”.

Confieso que no le respondí nada porque en la cola se encontraban unas camaradas que defendían la Revolución mejor que yo. Al final, la mujer tuvo que aguantar la pela. Afortunadamente y para su sorpresa en la cola éramos mayoría chavista.

Esta persona, por supuesto, desconoce que gracias a la política alimentaria de la Revolución a ella le rinde más sus ingresos cuando compra en el Abasto Bicentenario o PDVAL que cuando compra en el Excelsior Gama. Desconoce que no basta esforzarse, porque su calidad de vida depende principalmente de decisiones políticas, y de un proyecto político.

El cuentico de muchos escuálidos y abstencionistas que se la pasan repitiendo como loritos que “si no trabajo no como”, se cae solito. De hecho, en el capitalismo los que menos trabajan son los burgueses y de manera obscena son los que más tienen. En cambio, los campesinos, que son unos de lo que más se joden trabajando, muchas veces no les alcanza el salario para que su familia coma tres veces al día, y mucho menos para pagar una consulta al odontólogo. Pero esto no lo entienden ellos, o se hacen los güevones, y sostienen su discursito en cualquier espacio. Cuando uno navega en la batalla mediática a través de twitter, encuentra mensajitos de esta clase media blanca llamando monos, tierrúos y desdentados a los pobres, que en su mayoría son de piel oscura.

Esta llamada clase media tiene creencias que se contradicen. Por ejemplo, cuando la burguesía super-explotadora, especuladora y estafadora la arruina, le echa la culpa al gobierno, pero cuando el gobierno mete en cintura a la burguesía para que aumente los salarios y ajuste los precios con el propósito de que las personas puedan aumentar su calidad de vida, entonces sí pregonan orgullosas que todo lo que tienen es por su propio esfuerzo.

Este falso orgullo de una selecta clase media racista, fue alimentado por la burguesía para dividirnos. Ahora repudian que personas de los sectores populares, en su mayoría de piel oscura, compartan sus espacios públicos, su ropa de marca, sus vehículos, sus restaurantes, sus centros comerciales, sus parques, sus urbanizaciones, sus playas, y hasta se tropiezan con algunos en Miami. Se trata de una nueva clase media popular que pone en riesgo la identidad de la clase media blanca. Su orgullo está herido porque ya no se diferencian mucho de las personas que ellos consideran o consideraban inferiores. Esto es una verdadera pesadilla.

La burguesía tiene muchas formas de dividir vertical o transversalmente a la clase trabajadora para ocultar la lucha de clases y vencernos. Por ejemplo, nos dividen con la escala de sueldos y salarios, nos dividen con el trabajo manual e intelectual, nos dividen con la especialización de los conocimientos, nos dividen en los espacios urbanos, unos en barrios y otros en urbanizaciones, etc. Pero una de las más efectivas estrategias de división es alimentar el racismo, que a su vez genera endorracismo. Recientemente durante las elecciones del 14A, el camarada Jorge Rodríguez denunció “que en el Liceo Aplicación del municipio Libertador varios opositores pretendieron impedir la entrada a un grupo de personas con discapacidad que se dirigió en autobús para emitir su voto, porque se veían demasiado negros, según ellos”. [1] Esto es el colmo. No es de extrañarse que esta miseria humana pueda hacer caer la V República.

También nos dividen cuando la burguesía pregona valores bíblicos de sumisión que casualmente benefician a los propietarios. Alimentan en el excluido y en el trabajador o trabajadora super-explotada el orgullo de ser “pobre pero honrado”. Es decir, no se rebelen, respeten la propiedad privada de los medios de producción con honradez, con las leyes que escribimos los burgueses, y si es posible, denuncien a los rebeldes que pretendan rescatar sus tierras y medios de producción.

Entonces, mientras la burguesía fomenta en la clase trabajadora el “orgullo de clase media” y el “orgullo de pobre pero honrado”, ellos se enorgullecen de ser los amos del valle. Se jactan de explotar, super-explotar, especular y estafar a los pobres y a la clase media. Así lo piensa y siente Guillermo Zuloaga, uno de los propietarios de Globovisión, que en público se confesó especulador, y dijo sentirse orgulloso de ser heredero de la nefasta Compañía Guipuzcoana del siglo XVIII.

Esta clase media orgullosa de su condición, orgullosa de poder consumir más que los marginados, orgullosa de defender a la burguesía neoliberal, debe recordar que en el 2002 en Argentina, y ahora en Europa, el neoliberalismo los dejó sin empleos y a la clase media la obligaron a descender al estrato de pobres pero honrados, pero eso sí, con su propio esfuerzo.


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Publicado en Aporrea.org el 01/05/13

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Gledys Ibarra, mira lo que me contó Franklin Virgüez

Fernando Saldivia Najul
11 abril 2013


Gledys, ayer le concediste una entrevista al diario racista El Nacional, donde respondiste a los chavistas quienes te recuerdan con mensajitos la manera de cómo te han discriminado en la televisión. Aquí respondiste sentirte privilegiada por la oportunidad que te dieron en la televisión de interpretar a la mujer de cerro, a la mujer común y corriente.[1] Así te libraste del asunto. Sin embargo, el racismo en la televisión es para nosotros un tema de vital importancia en la actual lucha de clases que estamos viviendo en Venezuela. Quizá pensaste que si hablabas sobre esto era muy posible que editaran la entrevista eliminando esa denuncia que no conviene a la oligarquía blanca. No sé, especulo.

Gledys, hace unos años me encontraba revisando un material en la Biblioteca Gustavo Leal de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, y me tropecé por casualidad con un trabajo de tesis de tu compañero Franklin Virgüez. Creo que este trabajo nos podría ayudar a entender por qué no nos conviene apoyar la candidatura de un burgués racista como Capriles Radonski.

Seguramente estas cosas las hayan conversado ustedes en el cafetín o en los pasillos del canal, pero sucede que a veces se nos olvida, y si uno no las tiene siempre presente, el enemigo nos puede confundir para dividirnos. Y si nos mantienen divididos, entonces ellos siempre contarán con una base social fuerte y suficiente para poder seguir alimentando el racismo por los medios de comunicación.

En ese trabajo titulado “En la televisión a colores… el negro no se ve” [2], Virgüez y su compañera de tesis Ximena Iribarren hablan sobre la discriminación racial en la televisión, donde por cierto, hablan de ti Gledys, cuando se refieren a los negros con rasgos de blancos con posibilidades de triunfar. Te copio algunos fragmentos que me llamaron la atención:

«Muchos de estos artistas [descendientes de negros], en su mayoría, se tiñen el cabello y en algunos casos se ponen lentes de contacto cosméticos, no por requerimientos del personaje a interpretar, sino por la tendencia estética nórdica o anglosajona que se impone en los canales de televisión a petición, en la mayoría de los casos, de la gerencia de producción». (pág. 6)

«Teñirse el cabello y ponerse lentes de contacto de colores verdes, azules, amarillos, es una manera de lograr continuidad en el trabajo, es asegurar una permanencia en las producciones dramáticas». (pág. 7)

«Al negro lo mantienen alejado de los personajes principales, ejecuta los “papeles” que simbólicamente representan la pobreza, la maldad, lo malo y lo feo, con algunas excepciones».(pág. 8)

«En el caso de nuestra telenovela, la autodiscriminación en el actor negro se hace efectiva cuando acepta por una parte, interpretar personajes sumisos, de bajo nivel cultural, y por otra parte, cuando se asume como blanco, aclarándose el cabello, maquillándose la piel más clara, y utilizando lentes de contacto cosméticos». (pág. 31)

«“Negro no da rating”, “La telenovela hay que blanquearla”, son expresiones comunes en las reuniones de producción en los canales de televisión». (pág. 34)

«…a lo largo de la historia del género en Venezuela el artista negro ha representado los mismos “papeles” de sirviente, asesinos, marginales, los no triunfadores…» (pág. 34)

«Es un tanto difícil poder ubicar en alguna novela nuestra, por ejemplo, a un brujo blanco, o un médico negro». (pág. 35)

«La opinión de Tomás Henríquez, actor de referencia obligada en este trabajo, es que la poca presencia de actores negros en el contexto televisivo, se debe a las pocas oportunidades que se les brinda, y al poco apoyo que se les da en sus intentos por establecerse en el medio, porque para algunos, asegura Henríquez, “el negro es sinónimo de feo y por tanto no da rating”» (pág. 37)

«En la telenovela “Selva María” (RCTV), se eliminó todo un pueblo en la trama de esta producción, porque la gerencia de logística consideró que los habitantes de dicho pueblo en su mayoría eran negros y “afeaban” la telenovela corriéndose el riesgo de perder el rating». (pág. 37)

«Ronny Acosta, encargado del Departamento de libretos de RCTV, afirma que: Cuando el productor de una novela nos pide un actor para que haga de médico en unas escenas, casi siempre esta solicitud viene con la debida observación de cómo se quiere al intérprete. Si es médico debe ser blanco, elegante, buen mozo, que tenga clase, que hable bien, que sea fino. Si solicitan a un obrero, a un guardaespaldas o a un delincuente con rasgos duros, casi siempre son negros o morenitos, no importa si son feos o bonitos». (pág. 38)

«Arquímedes Rivero, refiriéndose a (…) [Gledys Ibarra] dice que Gledys “es una negra muy especial (…) tiene los ojos verdes y su rostro es muy perfilado, hasta cierto punto griego, tiene una gran figura”. Rivero habla de las características del negro con rasgos de blancos, que sí tienen posibilidades de triunfar». (pág. 44)

«El esfuerzo de trabajo tiene que ser doble [para los descendientes de negros]; como lo afirma la actriz negra Soraya Sanz: La única manera de entrar en esto fue insistiendo mucho. Era joven, sin experiencia, no sabía nada de la vida, por lo que tuve muchos tropiezos; además, el colorcito, este colorcito de los venezolanos, no me ayudaba mucho. El hecho de ser negra es un obstáculo en todo el sentido del término. Me perjudicó tanto, que hasta en la radio tuve problemas». (pág. 62)

«…a principio de los años 60, Tomás Henríquez fue jefe del Departamento de producción de RCTV. Estuvo muy poco tiempo en el cargo, y, según él, la razón de su salida fue que: Mi criterio para la escogencia de un elenco no se respetaba, e imperaban otras políticas que no voy a discutir en este momento. Al poco tiempo renuncié porque no pude hacer nada, no me dejaban». (pág. 69)

«En una reunión de altos ejecutivos para la elección de un casting de un cuento de Rómulo Gallegos (RCTV), el director Luis Manzo propuso a un actor, Ron Duarte, que representaría a un personaje que en un momento determinado de la trama se fugaría, y dice Luis Manzo que: …este actor fue vetado, porque era negro, y la razón que expuso, uno de ellos, era que los negros no se fugaban porque nunca serían libres…» (pág. 70)


___________________
[1] El Nacional, 9 de abril de 2013.

[2] En la televisión a colores… el negro no se ve: Discriminación y autodiscriminación del negro en la televisión venezolana. Franklin Virgüez y Ximena Iribarren. Tutor: Leoncio Barrios. Universidad Central de Venezuela. Facultad de humanidades y educación. Escuela de comunicación social. Caracas, 1991.

Publicado en Aporrea.org el 11/04/13
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