Después que exacerbaron el racismo, ahora no pueden frenarlo

Fernando Saldivia Najul
24 diciembre 2012


Últimamente un sector de la derecha está preocupada porque las redes sociales todavía están cargadas de mensajes racistas y de desprecio por el origen social. Odio que ellos mismos fomentaron por mandato de la burguesía. Ahora se les fue de las manos. Van de derrota en derrota.

El racismo les fue muy útil al principio para dividir a la clase trabajadora asalariada y ganarse a un sector como escuderos de la burguesía. Pero parece que esta arma política ya les está perjudicando en las batallas electorales. En cinco meses vienen las elecciones municipales y un sector de la derecha pretende frenar los mensajes racistas y de desprecio por el origen social para ver si captan a algún chavista con mala memoria.

En estos días Ramos Allup escribió por su cuenta en twitter: “Para los que insisten en argumentos clasistas y racistas: Sólo con el voto de los sectores A-B no se gana ninguna elección”.[1] Pero ya es tarde, el mal está hecho. Los tuiteros escuálidos no le paran bolas a Ramos y continúan descalificando a Nicolás Maduro por haber sido un trabajador del Metro de Caracas, como si ser trabajador fuera malo. Entre muchas descalificaciones se puede leer: “Del zambo Chávez pasamos al autobusero Maduro”.

Recuerdo que cuando Chávez estaba en campaña antes de ser presidente ya se le acusaba de ser zambo. Este era el argumento que más se esgrimía para descalificarlo como presidente. Ahora se acusa a Maduro de haber sido chofer de autobús, por tanto, no califica para el cargo. Pero eso no puede ser de otra manera, porque resulta que la burguesía y la derecha son racistas y desprecian al Pueblo. El mismo Ramos Allup en una oportunidad acusó a Chávez  de “creer que todavía somos indios” y “de pretender mantenernos sobre los árboles, con un taparrabos de hace 2000 años”.

Esta discriminación por el origen étnico y social se exacerbó a través de los medios de comunicación de la burguesía porque esta teme perder sus privilegios. Antes del golpe de estado se puso en marcha una campaña racista y de desprecio por el Pueblo pobre chavista a través de los medios de comunicación. Los años 2002 y 2003 fueron muy agresivos. Se escribieron mensajes destinados principalmente para las capas medias. El objetivo era que las capas medias, subordinadas a los patrones racistas de la burguesía, se diferenciaran de los pobres de piel oscura y se sintieran aceptados por la burguesía. Fue así como la burguesía logró una base social obediente que ahora defiende a su amo con odio.

Es bueno recordar que en Venezuela existe un racismo de exclusión, por lo tanto, la discriminación por origen étnico y por origen social se confunden. Los chavistas que leíamos la prensa burguesa para entonces nos tocó tragar grueso con los mensajes racistas y de desprecio por el Pueblo pobre chavista. Parece mentira, pero la burguesía siempre encuentra gente que escriba a su favor.

Un escritor de telenovelas, Ibsen Martínez, escribió un artículo de opinión para El Nacional, titulado Día Nacional del Desagravio a la Corona Española. Por medio de este artículo el autor se pronuncia en nombre de un grupo de venezolanos y venezolanas que anhelan regresar al seno de la nación hispánica. Aquí Martínez esconde su endorracismo detrás del chiste cuando se complace en clasificar a los firmantes del acta como negros atorrantes, estentóreos y malhablados; mulatos, pardos “lavaítos”, bembones, cuarterones, saltoatrás, bachacos, gente de tez dudosa, blancos de orilla, mantuanos “con el negro cerca” y la encía morada.[2]

Otro articulista de El Nacional, Roberto Echeto, describió con el título Pueblo forever, su percepción de la realidad política unas semanas antes del golpe de Estado. Esto escribió:

«En los últimos tiempos hay algo tenebroso flotando en la atmósfera. Eso que el Presidente y sus ujieres llaman “pueblo venezolano” es una masa que luce siempre borracha, lambucia, ignorante, sanguinaria, ingenua, manganzona y adulante, por no decir también desdentada y oportunista. […] ¿Qué otra cosa sino un tullido moral puede ser el sujeto que acepta montarse en un autobús por 15 o por 20 mil bolívares para venir a Caracas a ser público de un gorila?».[3]

Más tarde el mismo propietario y presidente del periódico El Nacional, Miguel Enrique Otero, escribió algo parecido. En respuesta a una marcha de apoyo al Comandante Chávez,  Otero escribió:

«…la respuesta que el Presidente y su entorno le han dado a las preocupaciones de la sociedad venezolana sobre la grave crisis que vivimos […] consistió en volver a traer del interior del país al mismo lumpen de siempre, convertidos en sempiternos pasajeros de autobuses, con un bollo de pan y una carterita de ron, para que vengan a dar vivas al gran embaucador de la comarca».[4]

¡Prohibido olvidar!


___________________
[2] Ibsen Martínez: Día Nacional del Desagravio a la Corona Española. Diario el El Nacional, 03 de abril de 2003, pág. A/8.
[3] Roberto Echeto: Pueblo forever. Diario El Nacional, 12 de enero 2002, pág. A/9.
[4] Editorial: La Respuesta del Gobierno. Diario El Nacional, 14 de octubre de 2002.

Publicado en Aporrea.org el 24/12/12

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No podemos decir que todo el que no está con nosotros es un lambucio, porque así no vamos a crecer

Fernando Saldivia Najul
23 de noviembre de 2012


La noche de este miércoles en la Plaza Bolívar de Chacao, Henry Ramos Allup le dijo a los vecinos: “No podemos decir que todo el que no está con nosotros es un lambucio, porque así no vamos a crecer”. [1] Mayor descaro. Y supongo que de ahora en adelante tampoco van a llamar “quejosos” a las personas que denuncian las estafas inmobiliarias, como una vez este adeco los calificó, solo porque él considera que “quieren obtener viviendas gratis llevándole chismes al Gobierno”. [2]

Al lado de Ramos Allup se encontraba María Corina Machado tomando nota de la nueva estrategia electoral. Digo “tomando nota” porque esta representante de la burguesía en el parlamento, en una oportunidad dijo desde España que el Poder Comunal es una “sociedad de mendigos”, [3] y supuestamente, ahora dejarían de serlo.

Lambucios, quejosos, mendigos. Por cualquier lado que uno vea a la derecha y a la burguesía, siempre se les ve el desprecio por el Pueblo. Somos testigos de cómo desde el golpe de estado de abril de 2002 han venido utilizando el racismo como arma política. Han venido utilizando la diferenciación y la discriminación para sumar defensores de la burguesía. Con el racismo, y el endorracismo que este genera, listo: divide y vencerás. Lograron lo imposible, que muchos trabajadores y trabajadoras de las capas medias y bajas defiendan a la burguesía.

Pero parece que con los electores que han sumado hasta ahora no pueden derrotar la Revolución, y necesitan de la ayuda de quienes no se vieron afectados por la propaganda racista y discriminadora. Ramos Allup cambia la seña. Ahora necesitan de la ayuda de los chavistas para crecer. En su mayoría Indios, Negros y Mestizos orgullosos de sus orígenes. Cada día mas concientes de la historia de sus luchas. Que saben que la oligarquía racista siempre los ha despreciado y excluido.

No es fácil olvidar la propaganda racista y discriminadora que hemos visto por Globovisión por más de 12 años consecutivos. Además, dudo que este canal acate la orden de Ramos Allup. Cada vez que la oligarquía teme perder sus privilegios exacerba el racismo para sobrevivir como clase dominante. Hay que recordar que Guillermo Zuloaga, uno de los propietarios de Globovisión, se enorgullece de ser heredero de la nefasta Compañía Guipuzcoana del siglo XVIII.

Entonces también es bueno recordar el desprecio que los mantuanos tenían por los Negros y afrodescendientes, y todo aquel que tuviera un antepasado esclavo. A finales del siglo XVIII la discriminación entre razas aumentó en América Latina, y en Venezuela llegó a niveles extremos y realmente vergonzosos. Cuando el 10 de febrero de 1795, el rey promulga la Real Cédula de “Gracias al Sacar”, mediante el cual los Pardos podían comprar la dispensa de la calidad de Pardo para la adquisición jurídica de blanco, a los mantuanos se les vino el mundo encima. El 28 de noviembre de 1796, en un informe que el Ayuntamiento de Caracas hace al rey de España, le dicen que hay una “inmensa distancia que separa a los Blancos y Pardos”, resaltando “la ventaja y superioridad de aquellos, y la bajeza y subordinación de estos” [4], y por tal motivo, le suplican que revoque este ofrecimiento a los Pardos.[5] Qué bolas.

Es decir, las élites no solo desprecian a los Negros, sino también a todo aquel que tenga un ascendiente Negro y no se haya mezclado lo suficiente, como por ejemplo, muchos operadores políticos que todavía se arrodillan ante la oligarquía racista.

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[3] http://www.fundacionfaes.org/es/dia_02072012_mesa_1200
[4] Santos Rodulfo Cortés, El Régimen de “Las Gracias al Sacar” en Venezuela durante el período hispánico. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1978. Tomo II, pág. 92.
[5] Íbidem, pág. 106.


Publicado en Aporrea.org el 23/11/12
http://www.aporrea.org/oposicion/a154785.html

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Argentina: cuando la clase media marchó y caceroleó abrazada con los pobres

Fernando Saldivia Najul
13 noviembre 2012


La marcha del 8N en contra de las políticas de inclusión social del gobierno de Cristina Fernández me trajo a la memoria cuando la clase media argentina marchó y caceroleó abrazada con los pobres. Se trata de movilizaciones que ocurrieron en diciembre de 2001 y enero de 2002. La clase media cantaba “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. Para entonces sectores de la clase media habían perdido empleos, ahorros, jubilación, vivienda, negocios.
           
Fue así como la clase media, algunos de traje y corbata, marcharon al lado de quienes consideran la chusma. En ese momento todos eran pueblo. Camino a la Plaza de Mayo cuando las fuerzas represivas disparaban, los vecinos de los edificios les abrían las puertas para que se protegieran. Al mismo tiempo desde los balcones le lanzaban agua caliente a los policías y militares.

Una nota del diario Página/12 describe el romance en una de las marchas: “En muchas esquinas los porteños esperaron a los piqueteros con jarras de agua fresca, frutas, pan, y hasta sandwiches. Se vio acercarse a jubiladas para dar un paquete de galletitas de agua, y los porteros de los edificios sacar una manguera a la vereda para refrescar a los que marchaban”.[1]

Esta unidad fue un espejismo. La clase media estaba mamando, estaba arruinada, y utilizó a los pobres para recuperarse económicamente. Luego en el 2003, una vez recuperada, vuelve a atacar a los pobres como siempre. Después de la marcha del 8N, el jueves pasado, la clase media drenó su odio visceral por las redes sociales con mensajes como: “Esos cabecitas negras son unos vagos que viven de nuestros impuestos”. “A esos negros de mierda hay que matarlos a todos”.

El desprecio por los excluidos en Argentina es tal, que hace unos días la presidenta Cristina Fernández le tuvo que pedir a la clase media y alta que recuerden su pasado. Esto dijo: “Yo muchas veces observo que los argentinos, o una parte de ellos, tuvieran un desprecio por otros argentinos que no tuvieron posibilidad de crecer”. (…) “La segunda oleada [de inmigrantes], la mayoría de los que estamos acá, bajaron hace poco más de 100 años de los barcos muertos de hambre”.[2]


Publicado en Aporrea.org el 13/11/12

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Miguel Acosta Saignes: Latifundio

Fernando Saldivia Najul
28 octubre 2012


Miguel Acosta Saignes
Leer Latifundio del camarada Miguel Acosta Saignes es recorrer la triste historia del campesino abandonado en los barrios de Caracas. Escrito entre 1936 y 1937, Acosta Saignes nos cuenta la Venezuela semicolonial y semifeudal que heredamos del gobierno de Juan Vicente Gómez, y que aún hoy, a pesar del enorme esfuerzo en la lucha contra el latifundio que libra la Revolución Bolivariana, esa Venezuela semifeudal la sufren muchos de nuestros campesinos. Van más de 270 campesinas y campesinos asesinados durante la Revolución Agraria que lidera el Comandante Chávez.

Todo comenzó cuando nos invadieron los españoles. Las tierras que durante milenios poseían nuestros ancestros fueron arrebatadas por los invasores y genocidas españoles, y se creó de esta manera, desde el primer instante, el problema latifundista. Indios y Negros esclavos eran obligados a cultivar las haciendas de los señores. Luego la independencia no solucionó en América la cuestión latifundista. El régimen colonial de la tierra subsistió a pesar del movimiento emancipador y de unas manos pasaron a otras.

En Venezuela llega el latifundismo a su máximum con el régimen de Gómez. A sus hombres de confianza los hizo señores feudales y se acentuó la servidumbre del campesinado.

Es así como miles de trabajadores sin tierras, hombres desposeídos por el acaparamiento latifundista, sometidos a la más espantosa miseria, se vieron en la necesidad de incorporarse al empleo ofrecido por las compañías petroleras. Para los campesinos una mayor remuneración significaba una vida más estable. Sin embargo, luego se dan cuenta que no les da ni remotamente lo que es justo. Además, la servidumbre en que vivía el trabajador del agro venezolano permitió a las compañías petroleras mantener a los trabajadores en condiciones malísimas: sin higiene, sin luz, sin agua potable. Vivieron un infierno. Fue en estas condiciones que estalló la huelga petrolera de 1936.

En las haciendas continuaba la cruel servidumbre del régimen latifundista. El latifundista no mejora sus cultivos con el empleo de maquinaria o métodos modernos. El latifundista, poseedor de una renta fácil, no quiere “calentadores de cabeza”. Por eso evita la introducción de nuevos métodos. Las haciendas producen solo cuanto el suelo puede dar. Ahí está la fuerza humana a la orden, para realizar siempre el mismo trabajo y llenar las arcas del propietario.

Cuenta Acosta Saignes, que latifundistas de los Andes dopaban a los peones con guarapo fermentado para obtener mayor rendimiento. El peón convive con sus familiares en una choza de cuatro metros de largo por tres de ancho y duermen sobre montones de trapos.

En el campo no hay letrinas. No hay acueductos. El agua tomada es la misma de los riegos. En ningún latifundio se encuentra siquiera una escuela. El analfabetismo conviene al latifundista, ya que si el peón aprende a leer podría abandonar el latifundio, u organizar una protesta consciente. En el campo hay hambre. Cuando no es la época de cosechas, hombres y mujeres del campo viven como pueden. A veces les toca alimentarse de frutas, de raíces y hojas, como ha acontecido a veces en regiones del Llano.

Peones o colonos, simples jornaleros o arrendatarios, están sometidos a la voluntad omnímoda de los terratenientes. Quien se atrevía a ausentarse en los años del gomezalato era perseguido fieramente. Los calabozos y los azotes formaban eficaz parte del régimen. En tiempo de Gómez todavía había terratenientes que ejercían tareas de policía. En septiembre de 1934 se publicó en el Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas una elogiosa nota sobre la mayor hacienda del Distrito Federal, en la cual se dan interesantes datos sobre la organización de un latifundio. En la nota se puede leer: “Cada predio tiene un mayordomo que funciona a la vez como Comisario de Policía, dependiente de la Inspectoría General de Policía, ejercida por el propietario”.[1] Esta organización feudaloide explica el pago en fichas y otras medidas análogas.

Hablar de latifundio es hablar de esclavitud. Es una esclavitud por deudas. Es el sistema de atar al trabajador por medio de interminables deudas, cobrables a los hijos y hasta los nietos. Así, los latifundistas esclavizan a los jornaleros indefinidamente.

La causa de la miseria del hombre del campo es la tierra en poder de unos cuantos favorecidos. Correr la cerca y luego sostenerla con violencia es práctica habitual. Mientras más poder se tenga más fácil resulta. Durante el régimen de Gómez, cualquier Jefe Civil decidía correr unas cercas o daba autorización para ello a los mayordomos o encargados de los fundos gomecistas.

El problema del Indio es también el de la tierra. En la Guajira viven muchos, sufriendo sed y hambre. En haciendas del Zulia y algunos otros campos se les utiliza sin pagarles, y para retribuir sus labores, solo les dan aguardiente y tabaco.

En las haciendas de cañamelar, en el Distrito Torres del Estado Lara, trabajan hasta dieciséis horas diarias, con un alimento mezquino, y sin asistencia médica. No solo metafóricamente “hambre de tierras” experimenta nuestro campesino. Tiene, primordialmente, hambre real. Se muere de hambre porque contrae la tuberculosis por alimentación insuficiente. Es consumirse con lentitud y morir de paludismo, sin defensa orgánica, desaparecida por la desnutrición. Es ser pasto fácil de enfermedades, porque el organismo carece de resistencia.

La alimentación de los peones venezolanos, cultivadores de la tierra en este país tan ponderado por su riqueza agrícola, consiste en caraotas, arepas y guarapo de papelón, en las tres comidas. De modo que podemos decir que nuestro campesino está muy mal alimentado. Cuando el peón carece de trabajo, se alimenta de las frutas que encuentra en la orilla de los ríos o de las quebradas. Muchos de ellos sancochan, en tiempo de cosecha, los mangos verdes, para alimentar a sus hijos y cuando no hay cosecha, pasan días íntegros sin comer.

En estas condiciones, el éxodo del campo a la ciudad es inevitable. No es exclusivo de Venezuela este fenómeno. Acontece en todos los países azotados por el latifundismo. En Checoslovaquia decía Rauchberg palabras perfectamente aplicables a nuestro país: “Lo que ahuyenta a los más, no es hastío del campo y el ansia de vivir en la ciudad, sino la falta de esperanza en su anhelo por la tierra”.[2]

Y agrega Miguel Acosta Saignes: “No es ansia de aventuras como dicen los sociólogos ñoños, sino hambre, la causa fomentadora del urbanismo. Aunque no estén contentos en las ciudades, los hombres van allí con la esperanza de incorporarse a las Obras Públicas o a la industria”.[2]

La sanidad ha sido hasta hace poco, lujo exclusivo de la Capital de la República. Basta alejarse unos cuantos kilómetros de Caracas para penetrar en nuestra zona rural. Entonces, presenciamos el mismo espectáculo: niños de abultado abdomen, pálidos, con brazos y piernas muchas veces esqueléticos. En los hombres, úlceras, rostro y abulia de palúdicos, caras y lentitud de hambre.

No es solo indirecta la participación de los señores latifundistas en la mortalidad infantil. Culpables de niños abandonados son los señoritos que van de paseo a las haciendas de la familia. Allí ejercen una especie de derecho de pernada, mediante el cual cargan de hijos a la mujer ignorante, abandonada luego. También hay el latifundista cuya residencia habitual es Caracas y quien periódicamente va al pueblo cercano a sus posesiones, donde se dedica a la compra de vírgenes. Siembra dos o tres hijos, y ahí están tres pequeños más, dados a la miseria, la enfermedad y la ignorancia.

¿Quién no conoce en Venezuela ese tipo de “bon vivant”? Con el jefe civil se ha repartido siempre la tarea de semental. Del campo y de los pueblos se nutre así los prostíbulos ciudadanos. Cosa corriente es encontrar en los prostíbulos de Caracas muchachas de 15, 16, 17 años, tímidas, con el aire de primerizas en la tarea mercenaria. Algunas veces han sido víctimas de la seducción, otras, de la más repugnante venta.

Bueno camaradas, no me extiendo más. Miguel Acosta Saignes nos da suficientes razones para acabar con el suelo feudal. La burguesía venezolana ni siquiera fue capaz de hacer su Reforma Agraria, tarea que es propia de la Revolución Burguesa si tomamos en cuenta que el latifundio no solo es contrario al socialismo sino también al capitalismo. De manera que no nos queda otra que transitar del feudalismo al socialismo, a través de la Revolución Agraria, dirigida por el Comandante Chávez.


El Comandante Chávez continúa la lucha de Ezequiel Zamora y recorre
las tierras rescatadas del Hato El Frío en el estado Apure,
el 23 de agosto de 2009, durante el Aló Presidente 338.

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[1] Miguel Acosta Saignes, Latifundio. Fundación Editorial el perro y la rana, Caracas, 2009. pág. 81.
[2] Ibídem, pág. 104.

Publicado en Aporrea.org el 28/10/12
http://www.aporrea.org/desalambrar/a153201.html

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Se acabaron los pendejos, de ahora en adelante no dar propinas…(Pásalo)

Fernando Saldivia Najul
14 octubre 2012


Después del triunfo del Comandante Chávez el domingo en la noche se escuchó un silencio sepulcral en las urbanizaciones de la clase media. Apagaron los televisores, los equipos de sonido, y mandaron a los chamos y a las mascotas a dormir. Pero eso no se quedó así. El día siguiente colapsaron las redes sociales con mensajes de odio. Uno de ellos fue una cadena que llamaba a no dar más propina como castigo a los malagradecidos pobres quienes hicieron ganar a Chávez otra vez. Lean esta perla:

"Se acabaron los pendejos, de ahora en adelante no dar propinas ni a parqueros, ni a bomberos, ni a caleteros, ni a los que lavan carros, ni a la señora que nos ayuda en la casa, ni a los chamos en supermercados, cero aguinaldos, no comprar a buhoneros, que se jodan, porque aunque siempre reciban ayuda directa de nosotros, siempre votan por Chávez. Que empiecen a sentir el impacto de sus acciones, porque todos ellos viven de nosotros y del rebusque. Se acabó la regaladera de propinas. Estamos en un país socialista y tendremos que vivir así. Pásalo".

Este mensaje caló muy bien entre las capas medias y corrió como pólvora por las redes sociales. Lo que más me llamó la atención del mensaje fue la parte donde se lee: “todos ellos viven de nosotros”. La creencia está clara: La clase media mantiene a los pobres. Es decir, la clase media vive de su trabajo, de su propio esfuerzo, y los pobres que no quisieron estudiar por flojos viven de la clase media. Esto es insólito.

Pero mientras se pasaba este mensaje por las redes sociales muchos lo completaban llamando a no dar más limosnas en la calle, y que sea Chávez el que les dé limosna con las Misiones. Carajo, cómo duelen las Misiones. Cómo duele la inversión social del Gobierno Bolivariano. Para los escuálidos las niñas y niños de piel oscura no deben comer carne, ni tener médicos, ni deben tener maestras, ni deben hacer las tareas escolares en una vivienda digna, porque sus padres son pobres, y son pobres porque son flojos. Por tanto, que se jodan los padres y los niños, y que se conformen con las limosnas y propinas. Así es la democracia.

Tenemos que recordarles a los escuálidos que los buenos sueldos de que están gozando una buena parte de los trabajadores intelectuales de la clase media se lo deben a la acertada política petrolera del Comandante Chávez, que permite a la burguesía pagar la fuerza de trabajo intelectual por encima de su valor, y así mantener contento a su ejército de escuálidos para que los defiendan. Porque es verdad que el Gobierno Revolucionario ahora controla la renta petrolera, pero no controla completamente su distribución. De hecho, a pesar de que la renta petrolera se invierte en los programas sociales, aún tenemos 7% de pobreza extrema, y todavía la burguesía parásita y especuladora se apropia de a una buena tajada de esa renta por diversas vías. El gobierno sabe que tenemos que seguir perfeccionando los mecanismos de distribución de la renta petrolera, y así lo está haciendo.

Pero además tenemos que recordarles a los escuálidos de dónde sale la renta petrolera que se invierte en las Misiones. Esa renta que permite que ellos gocen de mejores sueldos que sus colegas en otros países de América Latina. Escuálidos, en líneas generales, la renta petrolera no la pagamos nosotros, la pagan los extranjeros, y depende del grado de monopolio que se ejerza sobre el recurso natural. Es decir, nosotros no producimos la renta petrolera, la captamos cuando se distribuye la riqueza del mundo. Es un privilegio. Por cierto, riqueza que no produce el burgués, sino la clase trabajadora explotada del mundo. (Pásalo).


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Publicado en Aporrea.org el 14/10/12
http://www.aporrea.org/oposicion/a152213.html

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Los escuálidos sufren más con la regaladera de las Misiones que con la regaladera a otros países

Fernando Saldivia Najul
01 mayo 2012



Ha sido muy duro para la clase media escuálida ver como la Gran Misión Vivienda Venezuela construye en sus mismas urbanizaciones edificios de apartamentos para la clase trabajadora pobre. Esta es la Misión que más odian. Los venezolanos de piel oscura se están acercando. Nunca se lo imaginaron. Se acostumbraron a verlos en ranchos al borde de un barranco.

Odian la redistribución de la riqueza, odian la inversión social, odian que se invierta en el ser humano de piel oscura. Odian que el Gobierno Revolucionario les entregue viviendas para que sus niños nazcan y se críen en las mismas condiciones que los suyos. Eso es trampa. No vale.

La redistribución de la riqueza nacional les duele mucho más que la solidaridad internacional a través de los acuerdos de cooperación que busca la integración regional antiimperialista. Así es. La política exterior del Gobierno Revolucionario preocupa más al gobierno imperialista de los Estados Unidos que a la clase media escuálida. Por supuesto, al imperialismo yanqui no le conviene que su patio trasero se una y se haga fuerte porque competiría con ellos. Sabemos que el imperialismo no admite competidores. Por su parte, a los trabajadores individualistas de la clase media les preocupa más que los niños de la clase trabajadora pobre nazcan en las mismas condiciones de sus niños porque sería más dura la competencia por ascender en la pirámide social. La familia perdería estatus. Pánico total.

En lugar de asumir su posición de clase trabajadora, y unidos luchar contra la burguesía y distribuir la riqueza entre los que la producen, los ignorantes escuálidos se ocupan de manera individualista de enfrentar y competir con sus iguales por el ascenso y estatus en una infeliz pirámide social que les impuso la clase burguesa que los domina.

Últimamente cada vez que me tropiezo con un escuálido de la clase media en la calle lo primero que me dice es: “coño, es que ahora Chávez les está regalando hasta la casa a esa gente”. Así mismo. Frente a esta amenaza que les causa la redistribución de la riqueza nacional, el discurso de la “regaladera” a los otros países pierde fuerza.

Les preocupa mucho más si le entregan una vivienda a un venezolano que si le entregan una vivienda a un boliviano en Bolivia. Y es así, porque los bolivianos están muy lejos, y los venezolanos están muy cerca. El acto de entrega de viviendas en Bolivia u otro país aliado no lo perciben como dentro de su realidad. Para los escuálidos que ven el mundo por una ventana, su realidad está aquí, su pirámide social está aquí, los venezolanos son sus competidores visibles, y con ellos es que tienen que compararse para alcanzar cierto estatus social y elevar su falsa autoestima.

Así como los trabajadores escuálidos no se comparan con otros trabajadores que están lejos de su realidad, tampoco se comparan con los burgueses porque están muy distanciados en la pirámide social. Igual pasa con el fenómeno de la envidia, miseria humana propia de las sociedades de clases. Se envidia más a alguien que está cerca que a alguien que está lejos, tanto en distancia geográfica como en la escala social. Un escuálido de clase media puede tolerar la riqueza de Lorenzo Mendoza o Gustavo Cisneros, pero si a un compañero de trabajo le suben el sueldo y a él no, se pone furioso. O si una vecina se compra un televisor más grande que el de él, se entristece. Porque se envidia y se compite entre cercanos y entre iguales, es decir, en el mismo nicho y en la misma categoría. Coño, qué mierda esta vaina.

Recuerdo escuchar a una empleada de Globovisión cuando entrevistaba a una compatriota en su insegura casita de bloques a orillas de una quebrada. La entrevistadora le preguntaba de manera ofensiva si quería que el gobierno le “regalara” una vivienda, o más bien le gustaría pagarla para que sintiera que era propia. A mi me llamó la atención aquel cuadro: la miseria monetaria frente a la miseria humana. Se lo preguntaba como que si la compatriota y los suyos nunca hubieran trabajado. Pero resulta que las personas que habitan en las peores condiciones son quienes construyen con sus manos los apartamentos, las quintas, las mansiones, y además de esto, les toca construir sus propios ranchos. Seguro que muchos de los obreros que construyeron las viviendas de los empleados de Globovisión viven en casitas en situación de riesgo. La compatriota que entrevistó la empleada de Globovisión bien pudo ser la que cocinaba y vendía las empanadas todos los días en el portón de la obra, futuro edificio de apartamentos donde se mudó luego la entrevistadora. Y está claro que si no hay alguien que cocine para los obreros no se construye nada en este país.

Los escuálidos de clase media sufren cuando el gobierno redistribuye la riqueza, pero aplauden cuando la burguesía reparte “regalitos”. Después de que la burguesía se apropia del trabajo excedente de la clase trabajadora, le devuelve migajas en forma de “regalitos”, pero de manera interesada para suavizar su imagen de clase explotadora y especuladora y poder seguir acumulando capital a costilla de sus esclavos.

Las técnicas de marketing de Coca-Cola son muy ilustrativas. Entre los meses de septiembre y noviembre del año pasado Globovisión difundió la buena nueva del “Camión de la Felicidad” de Coca-Cola que recorría las calles de Venezuela para repartir sorpresas. Dice la nota de prensa que la gente pulsaba el botón rojo en la parte trasera del camión y salían las sorpresas. “Sorpresas que iban desde una perfecta Coca-Cola bien fría hasta tablas de surf, peluches, pelotas, franelas, lentes de sol, hasta cualquier objeto que la imaginación permita”.[1] Este espectáculo sí lo aplauden los escuálidos.

Isabel Moya, Gerente de marca de Coca-Cola Venezuela comentó: “Coca-Cola ofrece felicidad en el mundo millones de veces al día. Ahora además ofrecemos momentos mágicos a los venezolanos llenos de optimismo de una forma totalmente inesperada. A través de los videos, todos podremos revivir lo que los venezolanos experimentaron y contagiarnos de esta auténtica felicidad. No dejaremos de sonreír mientras el Camión de la Felicidad siga sorprendiendo a todos los venezolanos, regalando nada más y nada menos que felicidad”.[1] ¡Bravo! ¡Que viva la Gran Misión Coca-Cola Venezuela!

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Comunicado de Primero Justicia, vestidos de negro

Fernando Saldivia Najul
03 abril 2012


El 10 de abril de 2002, un día antes del golpe de Estado, miembros del Partido Primero Justicia emitieron un comunicado donde exigieron la renuncia del Presidente de la República. La extinta RCTV difundió las imágenes de aquel comunicado terrorista donde pudimos ver a miembros del partido Primero Justicia vestidos de negro al mejor estilo “fascio”.

En la primera fila se encontraba Julio Borges, Leopoldo López y el actual candidato de la burguesía Henrique Capriles Radonski. Le tocó a Julio Borges anunciar lo que venía. Lo hizo “con humildad, pero con contundencia”, tal cual lo manifestó:

«Nosotros estamos aquí en pleno la Junta de Conducción Nacional de Primero Justicia en un momento difícil y crucial para la historia del país. Venimos con mucha humildad, a proponer lo que significa la posición oficial de nuestro partido, habiéndolo consultado con todos los equipos regionales, y habiendo deliberado sobre la situación de Venezuela. Llegó el momento para nosotros de destrancar el juego.

«El tema ahora en Venezuela es cómo buscar una solución. El país está como todos sabemos en una encrucijada: o la violencia, que conduce a más pobreza, que conduce a más parálisis, o la posibilidad de que nosotros tengamos una salida pacífica, una salida democrática, una salida institucional, una salida donde gane toda Venezuela. En tal sentido, y de manera simple, humilde, pero muy contundente, lo que le queremos trasmitir al país, es que en este momento difícil, donde se mezclan el júbilo con la preocupación, la manera en que podemos destrancar este juego pacíficamente, es exigiendo todos los venezolanos la renuncia escalada de las siguientes personas, que están en este documento:

«La Junta Directiva de PDVSA y su Presidente. La renuncia del Tribunal Supremo de Justicia, del Contralor, del Fiscal, y del Defensor del Pueblo. La renuncia de nosotros diputados a la Asamblea Nacional, que estamos dispuestos a renunciar ya, a dar el primer paso, si todas las instituciones acogen esta salida pacífica. Igualmente la salida y la renuncia del Gabinete y la renuncia del Presidente de la República.

«Estamos abriendo un juego pacífico y democrático, para convocar un gobierno de unidad nacional, sin violencia, donde todos los venezolanos quepan, y donde la consigna sea: “o vamos todos o no va nadie”. Pero implica la renuncia y el sacrificio de los diputados, del Poder Ciudadano, del Tribunal Supremo de Justicia, del Gabinete, del Presidente y del Vicepresidente. Y es un llamado que con humildad, pero con contundencia, hace Primero Justicia, para que el país no tenga que lamentar una situación de violencia en este momento tan difícil que vive Venezuela.

«Primero Justicia quiere recalcar que nosotros estamos por el país en esto, a favor del pueblo, a favor de la gente, a favor de la democracia, y a favor de Venezuela. Muchas Gracias». [1]

Es con este comunicado que el partido Primero Justicia se adelanta a la lectura del decreto de autojuramentación del dictador Carmona Estanga.

Recientemente, en entrevista al diario Ciudad CCS, Henry Ramos Allup confesó lo que todos ya sabíamos. Dijo que el decreto de Carmona lo conocían todos los partidos de oposición: “Es mentira que ese decreto cayó del cielo, lo habíamos visto todos, una semana antes”. [2]


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[1] “Comunicado de Primero Justicia”, versión transmitida por El Observador, RCTV, 10 de abril 2002. Imágenes de archivo en Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional: Paro Nacional, 10 de abril de 2002.
El 6 de abril de 2002, tres días después de la publicación de este artículo, el programa La Hojilla que trasmite VTV mostró el video de esta versión del comunicado como parte de la conmemoración a los 10 años del golpe de Estado.
http://www.vtv.gob.ve/index.php/multimedia/viewvideo/103716/la-hojilla/la-hojilla-06042012-parte-34


Publicado en Aporrea.org el 03/04/12
http://www.aporrea.org/oposicion/a141236.html

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La gente decente

Fernando Saldivia Najul 
21 marzo 2012

La noche anterior al golpe mediático de abril de 2002 un diputado de Primero Justicia se subió a una tarima frente al edificio de PDVSA y en su discurso afirmó: “El juego está trancado. Hay solo dos vías: la de la arbitrariedad y la violencia que genera este gobierno, y la de reconstrucción de la República con gente decente, gente que está pariendo hoy aquí en PDVSA”. [1] 

Con este discurso podemos ver que antes del golpe de Estado ya la clase política de la burguesía hablaba de la “gente decente”. En esa oportunidad, cuando el diputado hablaba de gente decente desde la tarima lo hacía en alusión a los antichavistas que estaban allí esa noche. 

Recientemente, el 23 de junio de 2010 una miembra de la directiva de Globovisión, María Fernanda Flores, expresó lo siguiente: “…no somos la noticia, somos el canal para que la gente decente que cree en la democracia y en las libertades se manifieste”. [2] 

Se está hablando entonces de gente decente y de gente indecente. Pero ¿qué nos quieren decir con eso de gente decente, si hasta hace poco tiempo las bailarinas, las actrices y los actores no eran vistos como gente decente? 

Veamos que nos dice una representante de la burguesía, la diputada María Corina Machado, cuando el 13 de enero de este año, en la Asamblea Nacional, se refirió a la “Venezuela decente”. Esto dijo: “…la Venezuela decente, que no quiere definitivamente verse arrastrada al comunismo”. Con esta intervención, desde su clase social, la clase burguesa, la diputada nos explica qué intereses tiene la gente decente. 

Pues bien, debido a que esta gente ha venido dividiendo a los venezolanos entre decentes e indecentes, no podemos dejar a un lado el Manual de Carreño, donde se habla de la decencia de mediados del siglo XIX, y cuya idea y experiencias sobre qué es eso de “gente decente” se han transmitido de generación en generación en las familias más conservadoras. 

Es bueno recordar que el Manual de urbanidad y buenas costumbres de Carreño formó parte de la ideología de las clases dominantes de Venezuela quienes aspiraban a convertirse en ciudadanos modernos a mediados del siglo XIX. Tenían que parecerse a los europeos. Este manual fue muy útil en la domesticación de los trabajadores de las capas medias para emplearlos al servicio de los intereses de la burguesía. Se requería domesticar la “barbarie” del campo para dar paso a la “civilización” que exigía la vida urbana. Es decir, se requería formar ciudadanos útiles y dóciles al liberalismo económico, y prestos a colaborar en la reorganización del nuevo orden jerárquico de la sociedad. Orden necesario para continuar la explotación y la exclusión de los de siempre. 

En este manual se habla de gente decente y de gente vulgar, se habla de personas superiores y de personas inferiores. Podemos leer pequeños detalles ideológicos como estos: 

“La urbanidad estima en mucho las categorías establecidas por la naturaleza, la sociedad y el mismo Dios: así es que obliga a dar preferencia a unas personas sobre otras, según (…) el rango que ocupan, la autoridad que ejercen y el carácter de que están investidas”. 

“Cuando una persona ha de pasar por delante de otra, el inferior cederá siempre el paso al superior…”. 

Para entonces, al igual que ahora, en la cima de la pirámide estaban quienes imponen la ideología y las normas, es decir, los propietarios de los medios de producción, que por supuesto son los de piel blanca, la gente más “decente”, y quienes les interesaba que se difundiera este manual. En la base de la pirámide está la población racialmente más cercana al indígena y al africano en sus fenotipos originales. Es decir, la gente más “vulgar”, los excluidos de siempre. No es casualidad que la pirámide social coincida con la pirámide racial. Es una ideología que se puso en práctica desde la colonia y que la burguesía pretende profundizar si vuelve a controlar directamente el aparato del Estado. Siempre se les ve el bojote. 

Basta ver las últimas caricaturas racistas publicadas en los periódicos burgueses y periódicos liberales para percibir la propaganda de guerra. Una de las que ha causado mayor indignación fue la caricatura del periódico Tal Cual, del 16 de marzo, donde Roberto Weil, colaborador de este periódico, relaciona la afrodescendencia con las aguas negras (aguas servidas), agua sucia y contaminada. [3] En mi artículo anterior titulado “El racismo más asqueroso: El Nacional, El Universal y Globovisión” me referí a una caricatura de El Nacional y otra de El Universal. [4] 

Esta propaganda de guerra no es nueva. En otras oportunidades Luis Britto García lo ha alertado de esta manera: «La propaganda opositora sistemáticamente ha tratado el juego político contemporáneo como el preámbulo de una "guerra civil" donde "la gente decente" o los blancos se enfrentarían a los "monos", "macacos", "animales", "tierrúos", "negros" e "indios" de la "chusma"». [5]
_______________ 
[1] “Las tropelías de la turba: reflexiones sobre la construcción mediática de las masas”, Luis Duno Gottberg. Trabajo publicado en Nación y literatura: intinerarios de la palabra escrita en la cultura venezolana. Libro coordinado por Carlos Pacheco, Luis Barrera Linares y Beatriz González Stephan. Editorial Equinoccio, Universidad Simón Bolívar, Caracas, 2006, pág. 859. 



Publicado en Aporrea.org el 16/03/12 

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El racismo más asqueroso: El Nacional, El Universal y Globovisión

Fernando Saldivia Najul
15 marzo 2012


Anoche el conductor del programa La Hojilla, Mario Silva, mostró las caricaturas de los diarios El Nacional y El Universal del día de ayer 14 de marzo de 2012, las cuales no dudó en calificarlas como “el racismo más asqueroso”. Racismo que nace como un invento ideológico para justificar la dominación y explotación de un grupo social por otro.

Pedro León Zapata, colaborador del periódico burgués El Nacional, muestra a un mono con charreteras en alusión al Comandante Chávez, y por supuesto, a los descendientes más directos de africanos e indígenas que lo siguen, y que han sido los más explotados y excluidos por la burguesía y su clase política. El mono en cuestión con el brazo alzado manifiesta: “Es una orden: de ahora en adelante, el país se llamará República Bolivariana de Guarapiche”. [1] Con esta publicación el caricaturista se suma al terrorismo mediático con el tema de la contaminación por derrame de petróleo en el río Guarapiche, su saneamiento, y la reapertura de la planta potabilizadora del Bajo Guarapiche que suministra agua a la ciudad de Maturín.

Rayma Suprani, colaboradora del periódico burgués El Universal, muestra a un venezolano de la clase trabajadora echado como un perro, dentro de una casa de perro con paredes rojas, y con un plato para perros de color rojo y vacío de comida. Toda una manifestación descarada de desprecio hacia los trabajadores que han construido con sus manos todas las mansiones, quintas y edificios de apartamentos que existen en Venezuela. Y de manera burlesca la caricaturista pregunta en la leyenda: “¿Misión Vivienda?”, mostrando un claro malestar de la derecha por los logros de la Misión. [2]

De esta manera los periódicos de la burguesía retoman la estrategia mediática que se aplicó antes, durante y después del golpe mediático de abril de 2002, que consistió en avivar el racismo oculto de un amplio sector de las capas medias, escuderos de la burguesía, para que marcharan hacia Miraflores a enfrentarse a lo que ellos llaman la “turba”. Esta estrategia de la prensa burguesa mantendría la base social de la burguesía hasta las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, ya que es precisamente este sector de las capas consumistas quienes leen estos periódicos. Pero resulta que para ganarle al Comandante necesitan conquistar a una gran parte de la “turba”. Es por ello que Capriles Radonsky, el candidato de la burguesía, debe mantener el falso discurso de unión fraternal entre la clase trabajadora y la burguesía, así como también la unión fraternal entre el Pueblo más oprimido y la llamada clase media que marchó hacia Miraflores para defender a la burguesía. Es decir, según este discurso, la “sociedad civil” y la “turba” unida en matrimonio borrarían para siempre el racismo en Venezuela. Un discurso cuya falacia la conocen muy bien Pedro León Zapata y Rayma Suprani.

La falacia del discurso de unión fraternal también la conoce el propietario y presidente del periódico El Nacional, Miguel Enrique Otero, quién en respuesta a una marcha de apoyo al Comandante Chávez, escribió:

“…la respuesta que el Presidente y su entorno le han dado a las preocupaciones de la sociedad venezolana sobre la grave crisis que vivimos […] consistió en volver a traer del interior del país al mismo lumpen de siempre, convertidos en sempiternos pasajeros de autobuses, con un bollo de pan y una carterita de ron, para que vengan a dar vivas al gran embaucador de la comarca”. (Editorial de El Nacional, “La Respuesta del Gobierno”, 14 de octubre de 2002).

Y Globovisión no es menos racista, por lo que también sabe que no hay unión fraternal posible. Basta recordar los comentarios racistas del para entonces empleado de confianza Orlando Urdaneta, el 19 de diciembre de 2002 en el programa Titulares de Mañana:

“Aristóbulo, por ejemplo, ¿ustedes recuerdan cuando trabajaba aquí? ¿Él no se veía mejor? Ahora se le ha pronunciado esto de aquí [señala la boca]. Parece víctima de una prognosis goriloide. Ahora que digo goriloide, ¿no han analizado los gestos del que te conté? Tiene una influencia cromañónica, neardentaloide, «monástica» pues, casi a nivel de banana. Si no me lo creen, traten de ver la señal de Vale TV, que a cada rato pasan interesantísimos documentales sobre esas joyas de la fauna”. [3]


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[1] http://www.el-nacional.com/producto/3/zapatazo/2012/03/14/
[2] http://www.eluniversal.com/opinion/rayma/#Interactiva
[3] “Las tropelías de la turba: reflexiones sobre la construcción mediática de las masas”, Luis Duno Gottberg. Trabajo publicado en Nación y literatura: intinerarios de la palabra escrita en la cultura venezolana. Libro coordinado por Carlos Pacheco, Luis Barrera Linares y Beatriz González Stephan. Editorial Equinoccio, Universidad Simón Bolívar, Caracas, 2006, pág. 864.

Publicado en Aporrea.org el 16/03/12
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¡Señores de Parmalat, nosotros no somos estúpidos!

Fernando Saldivia Najul
03 enero 2012



Semanas atrás la empresa privada italiana Parmalat trató de ridiculizar al gobierno cuando sacó un comunicado en el que sugirió que la responsabilidad del acaparamiento de leche es del Gobierno Nacional, dado que fue la Corporación de Abastecimientos y Servicios Agrícolas (CASA) —ente del Estado— la que proporcionó la leche.

A esto Chávez respondió: ¡Señores de Parmalat, nosotros no somos estúpidos! Y explicó que la realidad de este hecho es que CASA, como empresa estatal, importa leche y entrega parte del producto a las empresas privadas para su procesamiento y distribución. El problema estriba en que, luego, estos empresarios privados acaparan la leche para crear un desabastecimiento artificial que es usado para un doble objetivo: en forma política contra el Gobierno, y económicamente para obligar a subir los precios. [1] Más temprano que tarde, a los 3 días, Parmalat pidió disculpas al gobierno de Venezuela por acaparar más de 200 toneladas de leche. [2]

Esto no es nuevo en Venezuela ni en el mundo. El acaparamiento de los alimentos, y por supuesto, el engaño, son armas poderosas de la burguesía en la lucha de clases. El propósito es castigar a la clase trabajadora, ocultar al enemigo de clase y culpar al líder o al gobierno revolucionario del desabastecimiento. Es un arma de lucha criminal que ha sido utilizada por la burguesía venezolana desde hace tiempo, con objetivos políticos y económicos, como bien lo señala el Comandante.

No podemos olvidar que en Machiques, durante el sabotaje petrolero para derrocar al gobierno revolucionario, el 8 de diciembre de 2002 unos ganaderos bajaron a punta de pistola a los conductores de tres camiones cisternas cargados de leche cruda frente a las instalaciones de la empresa láctea La Pradera Milk, situada en la avenida Arimpia. Destrozaron los cauchos con machetes y cuchillos, y los obligaron a botar 82.300 litros de leche cruda provenientes de Lara y Portuguesa con el fin de impedir que la leche entrara a la procesadora. [3] Toda una acción de terror planificada que buscaba que todos los ganaderos se plegaran al paro patronal. Y en consecuencia, como arma de lucha política, pretendían hambrear a la población para salir de Chávez. Ya sabemos quienes salieron derrotados.

Pero también podemos ubicarnos un poco más atrás. Durante el primer mandato de Caldera, en mayo de 1973, la burguesía ganadera presionaba al gobierno para aumentar los precios de la carne y de la leche. Por esos días, Sofía Ímber y Carlos Rangel entrevistaron a un ganadero de Perijá en su programa Buenos Días que trasmitía la extinta RCTV. [4] Oigan esto:

“…Si la carne aumenta y la leche aumenta es casi equivalente a lo que está sucediendo ahora que no existe —dice Sofía Ímber—. Y hay una cosa que la gente se pregunta: Si ustedes tienen esa llorona montada todo el tiempo. Usted, por ejemplo, es un hombre muy culto y es abogado y nadie lo está llevando por las orejas a que sea ganadero. Porque si a pesar de todo lo que ustedes se quejan y reclaman, siguen en el negocio ganadero, es porque algún beneficio les deja. ¡No solamente el de ser benefactores de Venezuela!”

Y el ganadero responde con la llorona de costumbre del gremio: “Pero, ¿qué hacemos nosotros con nuestros hatos? ¿De dónde vamos a devenir el sustento de nuestras familias?”

Más adelante el ganadero invitado hace referencia a una disminución de más del 20% de la producción de leche en el país entre 1971 y 1972, y Carlos Rangel le pregunta al respecto: “¿Qué hacen los ganaderos con esa leche?, porque me imagino que los animales siguen existiendo”.

“Nosotros lo que hacemos es darle más leche a los becerros —contesta el ganadero”.

Sin embargo, la entrevistadora le recuerda que los periódicos dicen que los ganaderos botan la leche: “Por ejemplo, la huelga de médicos es una de las cosas que más molesta a la población —dice Sofía Ímber— y sobre todo a la población pobre, porque el rico siempre puede ir a una clínica. Cuando usted nos habla de ese cese de actividades y cuando dice que les dan más leche a los becerros y cuando leemos en los periódicos que ustedes botan la leche, mientras miles de niños de los ranchos no tienen ni una gota de leche ¿Ustedes los ganaderos creen que son populares?”

Y responde el invitado: “Si no somos populares es debido a las medidas oficiales que existen”.

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[1] http://www.aporrea.org/contraloria/n193737.html
[2] http://www.aporrea.org/actualidad/n193900.html
[3] Diario Panorama, 9 de diciembre de 2002, pág. 2-7.
[4] Universidad Católica Andrés Bello, Centro de Investigación de la Comunicación, Red Venezolana de Comunicación y Cultura, Sala Virtual de Investigación Sofía Ímber y Carlos Rangel: Programa Buenos Días, 10 de mayo de 1973.
http://saber.ucab.edu.ve/bitstream/handle/123456789/38522/sicr103919730510.pdf?sequence=2.
(Enlace visitado el 3 de enero de 2012)

Publicado en Aporrea.org el 03/01/12
http://www.aporrea.org/actualidad/a136305.html

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