Lorenzo Mendoza, eres un pobre “envidioso” del éxito de la nueva burguesía

Fernando Saldivia Najul
19 diciembre 2024


Lorenzo, resultaste ser un vulgar envidioso del éxito de la Harina Kaly, la Harina Mary, y otras, que están desplazando de los anaqueles a la Harina P.A.N.

Por muchos años les hiciste creer a las capas medias que te admiran, que tú y tu familia fundadora de Alimentos Polar, eran unos superdotados con ideas brillantes, las cuales, de manera desinteresada, y con mucho esfuerzo y sacrificio, se ponían al servicio de los venezolanos para matarles el hambre. Porque supuestamente sin el talento de los Mendoza la clase trabajadora nunca hubiese podido alimentarse.

Cada día que pasa, engañas a menos personas con esa soberbia y verbo engolado que te caracterizan. Esta semana se te cayó nuevamente la máscara. Mostraste tu cara de tabla, y tuviste la cachaza de denunciar a la nueva burguesía harinera, porque a diferencia de Alimentos Polar, se está posicionando en el mercado bajo la sombra del Estado, y eso es trampa. Esto declaraste:

"Hay muchos que tienen privilegios y que tienen ventajas, que no trabajan con su capital y eso no se vale. Se vale trabajar con las ideas de cada quien, con el talento de cada quien y cumplir las leyes para todos por igual. Bienvenidos a la competencia leal".

https://x.com/MichelCaballero/status/1869355322495910362

Lorenzo, ¿por qué más bien no dejas a un lado la lloradera, la envidia y la flojera, y dedícate a trabajar más duro, sin descanso, si es posible 24/7, para que recuperes la magnitud que tenía tu monopolio cuando nos escondiste la arepa para tumbar al gobierno?

Trabaja sin descanso, vale. Recuerda que el pobre es pobre porque quiere, porque no se esfuerza, porque gasta el salario bebiendo cervezas Polar sentados en una esquina del barrio. Y nunca sus padres y abuelos que los criaron invirtieron el salario y las prestaciones sociales en una empresa propia, como sí lo hizo tu familia, que ahorraba sin beber alcohol, y sin recibir créditos ni asignación de divisas por parte del Estado.

Sin duda los Mendoza representan en Venezuela al empresario competitivo, dechado de virtudes, leal al pueblo, a la clase trabajadora, y sobretodo leales a sus propios empleados echados a la calle en un trágico despido masivo ilegal de 8 mil trabajadores en 2016. Que por cierto, ya tienen 8 años reclamando el reenganche.

Ahora, te pregunto, ¿como pretendes tú, Lorenzo Mendoza, parásito de la renta petrolera, que estos compatriotas que botaste puedan ahorrar para crear un emprendimiento de procesamiento de harina y así puedan competir contigo de "igual a igual"?

Te lo pongo más claro. ¿Cuántos trabajadores que han sido explotados en Alimentos Polar desde su fundación, han logrado con sus ahorros ser empresarios y posicionarse en el mercado de harinas con su propia empresa?

¿Tú nos crees idiotas? ¿Por qué no les cuentas a los venezolanos y venezolanas cuál es el origen de la mafia de los Mendoza? Cuéntales que tu abuelo es Lorenzo Mendoza Fleury, fundador de Empresas Polar, y que su primo, Eduardo Mendoza Goiticoa, fue Ministro de Agricultura y Cría de Rómulo Betancourt, quien lo privilegió con créditos blandos y condonaciones de deudas e impuestos.

Privilegios al que tenía acceso solamente la oligarquía, dejando por fuera a los llamados pequeños emprendedores, y más aún si se trataba de venezolanos de piel oscura. Y para qué hablar del hermano de Eduardo Mendoza Goiticoa, el privilegiado de la industria de la construcción, el hombre más rico de Venezuela para su época, el famoso Eugenio Mendoza Goiticoa. No me jodas.

¿Quieres seguir hablando de libre competencia leal? ¿Con cuántos venezolanos y venezolanas malnutridas durante la IV República competiste tú en la Hun School en New Jersey, en la Universidad Fordham en New York, y en el MIT de Massachusett para poder graduarte de Ingeniero Industrial y Hombre de Negocios?

Y más aún, ¿cuántos de los obreros de Empresas Polar pueden enviar a sus hijos e hijas a los países industrializados para formarse como Hombres y Mujeres de Negocios y retornar a su patria para administrar la herencia de sus abuelos y sus padres? Payaso.


Publicado en Aporrea.org el 19 de diciembre de 2024:
https://www.aporrea.org/actualidad/a337036.html

Rawayana, las venezolanas no son Venekas, ni boletas, ni objetos sexuales

Fernando Saldivia Najul
03 diciembre 2024


Recientemente los jóvenes de la banda Rawayana y el rapero Akapellah intentaron resemantizar el insulto xenófobo “veneca” con el lanzamiento de la canción Veneka dedicada a las migrantes venezolanas para elevarles la autoestima desde el humor. Y por supuesto, convertirla en un hit musical.

Sin embargo, a pesar de que lograron gran aceptación entre buena parte de las migrantes afectadas, algo que sin duda buscaban, lamentablemente lo hicieron reduciendo a la mujer venezolana a un objeto sexual, una mercancía. Es decir, no se les ocurrió otra cosa que defenderlas desde el machismo y la sexualización de la mujer, en lugar de honrar a nuestras heroínas que lucharon por la independencia y la creación de Colombia la Grande.

Pero no. Era más fácil someterse a las exigencias de la industria musical y cantar: En Venezuela tenemos “los mejores culos”. Ustedes saben, la mercantilización del arte musical. Y de paso, exaltando los patrones de belleza burgueses, sin darse cuenta que están discriminando a las venezolanas que no reúnen esas características.

Y hasta un poco de desprecio hacia los sectores populares cuando introducen el término “boleta” en la letra: “No se sabe si es una sifrina o es una boleta”. Que si bien esta voz tiene su origen en la boleta de captura que emiten los tribunales, y que suele emplearse para referirse a las personas que se exponen abiertamente, o que son bandera, o que dan papaya, incluso para referirse a las exhibicionistas, no es menos cierto que también hace alusión de manera despectiva a las personas de los estratos económicos menos favorecidos. Es harto conocida la expresión en el este de Caracas: “Se cree muy sifrina y tiene un novio boleta”.

El tema ha generado mucha polémica debido a la gran cantidad de compatriotas que se encuentran trabajando o buscando trabajo fuera del país. Tanto es así que el mismo Presidente Maduro salió este domingo en defensa de las venezolanas, calificando la canción como una ofensa, y de tratar de desfigurar nuestra identidad.

Ahora bien, más allá de lo que se pretende con el lanzamiento de esta canción, creo que lo más importante es atacar las causas de la xenofobia. Y esta no es más que dividir a los pueblos para que no alcancemos nunca la unión de Nuestra América. No olvidemos que las oligarquías latinoamericanas al servicio del imperialismo nos necesitan divididos para facilitar el saqueo de nuestros recursos naturales.

A nadie se le ocurre llamar veneca a María Corina Machado Parisca Zuloaga, o llamar colombiches a los miembros de la familia Santos en Colombia. Ni pensarlo, porque son precisamente las clases dominantes quienes alimentan la xenofobia entre los empobrecidos. Ellos son aliados y se reúnen para someternos. Porque no solo la xenofobia nos mantiene divididos, sino que le sirve a las oligarquías económicas y políticas para desviar la atención de las causas de la pobreza o la delincuencia en cada país. Las causas se las atribuyen a los migrantes, porque supuestamente le quitan trabajo a los nacionales.

No es casualidad que el antibolivariano Julio Borges haya calificado a la migración venezolana como una plaga y una enfermedad contagiosa. O que el santanderista Germán Vargas Lleras en Cúcuta haya dicho que las viviendas en la zona de frontera no son para los venecos, insinuando que las venezolanas les quitan el derecho a la vivienda a las familias colombianas.

De modo que mientras haya capitalismo habrá xenofobia. Mientras haya sociedad de clases y haya fronteras entre naciones, habrá xenofobia. Poco o nada se hace con resignificar el insulto veneca, porque igual surgirá otro, y quizá peor, como por ejemplo: “venezolana de mierda”. Ahí no hay pele. ¿O es que pretendemos resemantizar la palabra mierda?

Incluso, si en un supuesto negado algún día llegamos a apropiarnos de todos los insultos xenófobos que nos propinan más allá de nuestras fronteras, nos podrían insultar empleando el mismo gentilicio venezolano en un tono despectivo. Pues, ni modo.

Para cerrar esta breve reflexión, siempre tenemos que recordar que El Libertador no luchó durante más de veinte años para que nos viéramos como venecos, colombiches, o cotorros, sino como hermanos Grancolombianos. Saludos a los pueblos hermanos.

 

Publicado en Aporrea.org el 3 de diciembre de 2024:
https://www.aporrea.org/venezuelaexterior/a336634.html