Fernando Saldivia Najul
18 octubre 2022
Camarada
María Alejandra, acabo de leer un hilo de mensajes que publicaste en tu cuenta
de twitter, donde señalas que el Manual de Carreño es un GRAN LIBRO que no
debió haber desaparecido de nuestra sociedad. Y agregaste: “Es un escrito que
enseña y adiestra al individuo en el manejo de las buenas costumbres. (…)
Claro, Está escrito para otra época. Debemos adaptarlo pero no desaparecerlo
con el cuento de la modernidad. La ética, la moral, las buenas costumbres, la
educación y el respeto no son modas”.
https://twitter.com/MariaesPueblo/status/1581985513191272448
Sin
embargo, debo recordarte que ese manual fue elaborado por la burguesía, y por
tanto, es machista y racista. Recientemente Ernesto Villegas y el presidente
Nicolás Maduro lo recomendaron leer, y hasta lo escogieron para formar parte de
la Colección
Bicentenario Carabobo que edita el CENAL. En esa oportunidad,
me vi en la necesidad de responderles a través de Aporrea.
https://www.aporrea.org/actualidad/a308930.html
María
Alejandra, no existe una moral universal. La moral cristiana es una, la moral
de las mafias es otra, la moral burguesa es otra, la moral proletaria es otra,
y existen muchas otras morales que varían con cada época y con cada grupo
social. De modo que cuando uno va a hablar de moral, debe especificar a cuál
moral se refiere.
El
Manual de Carreño fue elaborado con la moral burguesa y las buenas costumbres
burguesas. De modo que, haríamos un flaco favor a la revolución si promocionamos
ese libro, o lo adaptamos para la formación de la mujer y el hombre nuevo.
Ese
libro es contrarrevolucionario, porque es un manual de disciplina que forma parte de la ideología
de la clase dominante para someter y domesticar a la clase trabajadora, y
para educar a la mujer sumisa dedicada a las tareas del
hogar, sin alzar la voz.
Si
alguien no debería recomendar ese libro, esa eres tú, María Alejandra, una
mujer valiente entre las valientes. Toda una cimarrona. Un personaje público
que levanta la voz para defender el legado de Chávez frente a la nueva
burguesía, cuando ni su propia familia lo está haciendo.
El Manual de Carreño habla de la
decencia de mediados del siglo XIX, cuya idea y experiencias sobre qué es eso
de “gente decente” se han transmitido de generación en generación en las
familias más conservadoras. Como la familia de María Corina Machado, por
ejemplo, que divide a los venezolanos entre gente decente y gente indecente.
María Alejandra, las clases dominantes
de la Venezuela
del siglo XIX aspiraban a convertirse en ciudadanos modernos. Tenían que
parecerse a los europeos. Este manual fue muy útil en la domesticación de los
trabajadores de las capas medias para emplearlos al servicio de los intereses
de la burguesía.
Se requería domesticar la “barbarie”
del campo para dar paso a la “civilización” que exigía la vida urbana. Es
decir, se requería formar ciudadanos útiles y dóciles al liberalismo económico,
y prestos a colaborar en la reorganización del nuevo orden jerárquico de la
sociedad. Orden necesario para continuar la explotación y la exclusión de los
de siempre. Esto no tiene nada que ver con el socialismo chavista.
Camarada, de ninguna manera este manual
puede ser un referente moral para los revolucionarios, porque habla de gente
decente y de gente vulgar, habla de personas superiores y de personas
inferiores. Podemos leer pequeños detalles ideológicos como estos:
“La urbanidad estima en mucho las
categorías establecidas por la naturaleza, la sociedad y el mismo Dios: así es
que obliga a dar preferencia a unas personas sobre otras, según (…) el rango
que ocupan, la autoridad que ejercen y el carácter de que están investidas”.
“Cuando una persona ha de pasar por
delante de otra, el inferior cederá siempre el paso al superior…”.
Para entonces, al igual que ahora, en
la cima de la pirámide estaban quienes imponen la ideología y las normas, es
decir, los propietarios de los medios de producción, que por supuesto son los
de piel blanca, la gente más “decente”, y quienes les interesaba que se
difundiera este manual por toda Latinoamérica.
Y en la base de la pirámide estaba la
población racialmente más cercana al indígena y al africano en sus fenotipos
originales. Es decir, la gente más “vulgar”, los excluidos. No es casualidad
que la pirámide social coincida con la pirámide racial. Es una ideología que se
puso en práctica desde la colonia y que la burguesía pretende mantener para no
perder sus privilegios.
Al igual como les escribí a Ernesto y a
Nicolás, también te copio la excelente respuesta que dio al Presidente la
investigadora y profesora Betty Mendoza de UNEARTE, a través de su cuenta en
twitter:
Betty Mendoza @betymuga
En respuesta a @NicolasMaduro y @conadecafrove
Este Manual establecía los parámetros
de la disciplina a la que la
Colonialidad del poder sometió a las personas que
consideraban inferiores y subalternas. Ha sido un ejercicio de descolonización
dejarlo atrás...olvidarlo.
1:51 p. m. · 6 ene.
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Con la mejor intención, termino este
llamado de atención con otra excelente respuesta que da Victoria
Chávez @Vistacha a tus mensajes:
“(…) Este texto es profundamente
clasista, racista y machista. Ya no debe asumirse como un manual de normas de
urbanidad sino como un tratado antropológico y sociológico para analizar una
sociedad de castas y de clases”.
Saludos, camarada María Alejandra Díaz
Marín.