08 julio 2016
Freddy,
vamos a ver si nos entendemos. El domingo pasado ofreciste una entrevista al
canal golpista Televen, y si mal no escuché, dijiste: “En el pasado, en el
pasado reciente, tomamos algunas medidas como expropiación de algunas empresas,
que lamentablemente, o no las hicimos productivas, o incluso fracasaron en
nuestras manos”.
No
camarada, creo que a este cuento le falta un pedazo. Esto podría interpretarse
como que la clase trabajadora no es capaz de producir sino la dirige un explotador
capitalista. Estaríamos dándole la razón al enemigo. Ya la derecha está
haciendo fiesta con esta declaración que explica muy poco.
Freddy,
en primer lugar creo que tenemos que aclararle a la audiencia de Televen, que
el Comandante Chávez no expropió empresas privadas porque sus propietarios sean
unos explotadores —como toda empresa capitalista—, sino debido a que estas
empresas no eran productivas, o estaban violando los derechos de los
trabajadores, o estaban conspirando para derrocarlo a él, a la Revolución Bolivariana
y a la posible unión de Nuestra América. No es poca cosa.
Recuerda
que en 2005 muchos empresarios amenazaron con cerrar, y el Comandante mandó a enfrentar
la conspiración con la consigna: “Fábrica cerrada, fábrica ocupada”. Y con
firmeza ordenó: “Si los empresarios no quieren abrirla, habrá que expropiarla y
la abrimos nosotros”. Más recientemente, hace apenas unas semanas, en el fragor
de la guerra económica, Nicolás lo reafirmó en la plaza Diego Ibarra: “Planta
parada, planta entregada al pueblo, llegó la hora de hacerlo, estoy listo para
hacerlo y radicalizar la
Revolución”.
Entonces
camarada, el enemigo no está jugando carritos. Nosotros no podemos ocultar la
lucha de clases impuesta por la clase dominante. Eso es precisamente lo que ellos
quieren. Señalas en la misma entrevista: “Se quiere decir que nosotros tenemos
una guerra contra el empresariado privado”. Claro Freddy, es la vieja táctica
de la victimización, ellos siempre manejarán la matriz de opinión de que
nosotros tenemos una guerra contra el empresariado privado en general, cuando todos
sabemos que es la clase dominante quién no acepta cambios sociales de manera
democrática, conforme al Plan de la
Patria, que es Ley nacional.
Pero
la lucha no es solamente contra el imperialismo y la oligarquía, sino también
contra la burocracia y la corrupción que sostienen al sistema del capital. La
lucha por el control obrero de las empresas expropiadas es una guerra
permanente contra la burocracia sindical, contra dirigentes sindicales
reformistas que dividen a la clase trabajadora, pero también contra los escuálidos
y contrarrevolucionarios camisas rojas que están bien instalados dirigiendo organismos
y empresas del Estado. El primer vicepresidente del PSUV Diosdado Cabello está
conciente de esto último, siempre lo recuerda en su programa Con el mazo dando,
de VTV, pero aún no ha podido lograr que los destituyan de sus cargos de
confianza. Creo que permitimos que acumularan mucho poder. Hasta tienen sus
empresas privadas.
Ahora
los reformistas junto con sus aliados adecos y copeyanos en cargos de dirección
continúan haciendo todo lo posible para sabotear la producción de las empresas
expropiadas, y también las creadas por el Comandante Chávez. Más de uno se debe
estar frotando las manos cuando escucha por Televen a un alto dirigente del
PSUV decir que fracasamos en la producción en las empresas expropiadas, sin
aclarar en cuáles y por qué no producen. Freddy, muchos de ellos han montado
empresas de importación con sus amigotes. Se están llenando.
Semanas
atrás escribí un artículo titulado “Mario, preguntémosle a Juan Arias por qué
nosotros no producimos”, donde cito palabras de Juan Arias, para entonces
Comisionado Presidencial para el Sistema de Empresas Recuperadas, Ocupadas, Nacionalizadas,
Creadas y Aliadas, en el programa En Tres y Dos de VTV, y las vuelvo a recordar
aquí:
“Ha habido operadores,
prácticamente operadores políticos manejando empresas del Estado con una agenda
política de oposición. Eso es lo que los trabajadores llaman quinta columna.
Gente que realmente no hicieron nada para hacer productivas las empresas. Al
contrario, el que estaba tratando de poner su máximo esfuerzo para que las
empresas, digamos, prosperaran, entonces lo despedían”. “Los trabajadores muchas veces a través de mí le
informan al Estado de estas irregularidades. A veces hemos actuado
diligentemente otras veces no. Lo digo con dolor, porque incluso, a veces
fíjate, algunos trabajadores que han puesto denuncias han sido despedidos. Y no
hizo nada, pues, el Ministerio del Trabajo, quienes tenían que hacer algo allí,
y bueno, no operaron. Y lo digo ante las cámaras. A mi eso me da vergüenza, o
sea, los trabajadores confiaron en mí al darme una información, ¿y qué pasó
allí? No pasó nada”. (En Tres y Dos, 29 de febrero de 2016).
Camarada Freddy Bernal, no
podemos transformar la sociedad con el aparato del Estado burgués y burocrático.
Tenemos que desmantelarlo. Derrotar la quinta columna es un objetivo pendiente
de la clase trabajadora conciente. Si hemos fracasado en alguna tarea, esta es
una de ellas. En la demora está el peligro. Saludos.
Publicado
en Aporrea.org el 08/07/16
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