Mészáros: Ley tendencial de la tasa de utilización decreciente

Fernando Saldivia Najul
18 noviembre 2009



Antes de que se desarrollara el fenómeno del consumismo, los “Manuales de la buena ama de casa” recomendaban doblar las sábanas viejas por la mitad, y coserlas, porque se consideraba que aún la tela, un poco desgastada, no había completado su vida útil. De modo que si las sabanas se reforzaban de manera artesanal en casa, con un poco de valor agregado, se podían reutilizar con otras dimensiones.

Eran otros tiempos. Los tiempos de nuestras abuelitas. Luego, el sistema del capital, el cual está orientado hacia la expansión y guiado por la acumulación, necesitaba de su autorreproducción ampliada, a cualquier costo, y la encontró en el consumismo. Porque al capital solo le interesa su eterna expansión ampliada, aunque se destruya la naturaleza y nosotros mismos. Ahora hemos alcanzamos los límites estructurales e históricos de la capacidad del capital para controlar la sociedad. De modo que no se trata de una crisis económica como la crisis de 1929, sino de una crisis estructural del capital como un todo.

Para demostrar la gravedad de la crisis, el camarada István Mészáros, en su obra Más allá del capital, formuló la ley tendencial de la tasa de utilización decreciente bajo el capitalismo. Mészáros señala que la tasa de utilización decreciente afecta a las tres dimensiones fundamentales de la producción y el consumo capitalistas, a saber las de: (1) bienes y servicios; (2) planta y maquinarias; y (3) la fuerza laboral misma. En otras palabras, cada día estamos utilizando menos las mercancías que producimos, cada día estamos utilizando menos las maquinarias y las instalaciones, y cada día estamos utilizando menos la fuerza laboral disponible, y esto es una clara manifestación de la crisis estructural que estamos viviendo. El derroche y la producción destructiva están gobernando nuestras vidas.

Lo anterior se traduce en un desempleo estructural —desperdicio de la capacidad laboral— y los que aún están empleados cada día producen más basura, porque hay una tendencia decreciente del valor de uso de las mercancías.

Por un lado, la competencia entre capitalistas hace que se reduzca la calidad de las mercancías para vender más barato. Y por otro lado, la obsolescencia programada, y fechas de vencimientos arbitrarias, reducen la vida útil de los productos con el objetivo de vender más y acumular más capital. Este último se constituyó en uno de los principales mecanismos que el capital ha empleado a lo largo de la historia para lograr su crecimiento. A tal punto que la tasa de utilización de un vehículo particular está por el orden del 1%. Esto no debe extrañarnos. Esto es posible cuando el vehículo solo se usa dos horas diarias para ir y venir del trabajo, y solo se ocupa un asiento de los cinco que contiene.

Pero producir mercancías desechables no fue suficiente, se necesitaba acumular más capital. Entonces se desarrolló el complejo militar/industrial que produce desperdicios y destruye bienes en nombre de la seguridad nacional, y de paso, cómodamente con dinero del estado, sin necesidad de competir con otros capitalistas. Ahora no hay diferencia entre consumo y destrucción. Para acumular capital, igual da consumir que destruir. Estamos en presencia de la forma más cruel de autorreproducción destructiva del capital, propia de la crisis estructural del capital. Este mecanismo se utiliza desde la posguerra como palanca extremadamente potente de la expansión capitalista, y es también una manifestación de la tasa de utilización decreciente.

Así como se subutilizan los bienes y servicios, cada día aumenta el porcentaje de subutilización de las maquinarias y las instalaciones. A menudo se recurre a la práctica “productiva” de arrumbar maquinarias con poco uso para reemplazarlas por otras más avanzadas. Con la conveniente ideología de la “innovación tecnológica”, el estado le provee los fondos a las transnacionales para la renovación de las maquinarias e instalaciones. Pero sabemos que es la competencia del mercado más que las necesidades humanas la que presiona para la renovación de tecnología. Otra vez el estado apuntalando al sistema empresarial privado.

También cada día aumenta el porcentaje de subutilización de la fuerza laboral socialmente disponible. El uso o no-uso de la fuerza laboral disponible —dice Mészáros— constituye la contradicción más potencialmente explosiva de todas las del capital. Al tiempo que el capital necesita más consumidores, también se requiere de menos trabajadores. Esta es una contradicción antagónica irreconciliable que domina el discurso de la teoría económica burguesa moderna. O sea, las leyes inmanentes del sistema no permiten que todos trabajemos.

Es obvio que con la tasa de utilización decreciente se expande el capital, pero se destruye lo que producimos, se destruye la naturaleza, se nos mata en las guerras que provocan los empresarios, y los que quedamos vivos nos morimos de hambre. De esta manera la tasa de utilización decreciente de “la mercancía, la maquinaria y el trabajo” pone en evidencia la crisis estructural en la fase de autorreproducción destructiva del capital, y que tiene su expresión más cruel en las aventuras guerreristas del complejo militar/industrial.

Camaradas, para acabar con esta farsa tenemos que desintegrar el sistema constituido por “el capital, el trabajo, y el estado”. Solo como “productores libremente asociados” podremos controlar nosotros mismos la producción de valores de uso. Porque la producción, distribución y consumo, es una relación dialéctica: Si no podemos recibir “de cada quién según su capacidad”, sin división social vertical y horizontal del trabajo, entonces no se podrá dar “a cada quién según su necesidad”. Recordemos lo que dijo Marx en la Crítica del Programa de Gotha, que el trabajo no puede ser solo un medio de vida, sino la “primera necesidad vital”.

Tenemos que ir más allá del capital. Las condiciones objetivas del trabajo alienadas por el capital privado, o estatal, no permiten que satisfagamos nuestras necesidades humanas. Para mañana es tarde. Podemos empezar por la creación de un semi-estado obrero y comunal. Urge una economía orientada hacia la utilización óptima de los bienes y servicios producidos, para poder así derrotar al fetichismo de la mercancía, del dinero, del capital, del salario.

No se puede decretar la abolición del fetichismo. Primero precisa que lo desnudemos. El fetichismo consiste esencialmente en un falso reconocimiento con respecto a la relación entre una red estructurada y uno de sus elementos. Es un efecto estructural. Todos somos víctimas del fetichismo, del halo místico, pero quienes no tienen tiempo de investigar, no tienen conciencia del fenómeno y no pueden relacionar una categoría con el resto de la estructura que conforma la sociedad. Como lo dijo Marx en Manuscritos Económicos de 1861-63, pareciera que “el capital emplea al trabajo”.

Todavía la mayoría de los trabajadores obreros, y más aún los trabajadores profesionales, creen que el empresario les da trabajo cuando en realidad se los quita, y desconocen que es el trabajo lo único que produce riqueza. Todavía hay muchos trabajadores que creen que los empresarios arriesgan su dinero para generar empleo, y eso los hace respetar, servir, y hasta admirar a los patronos, y algunos incluso pueden llegar a ser víctimas de un “fetichismo de las personas”, algo parecido a como le ocurría a los súbditos en la sociedad feudal con los reyes. Se han visto casos.


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Publicado en Aporrea.org el 18/11/09
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Premio Che Guevara contra la Violencia Estructural

Fernando Saldivia Najul
16 octubre 2009



Leo artículos en Aporrea llenos de asombros, indignaciones y lamentaciones porque el Premio Nobel de la Paz se lo dieron a Obama, un empleado de los capitalistas imperiales, y por tanto, cómplice de las políticas guerreristas necesarias del capitalismo. Espero que la mayoría de los asombrados hayan expresado su asombro a modo de efecto mediático, para crear algunas dudas en sectores de la clase trabajadora profesional que todavía defienden a los señores del capital.

El millonario Alfred Nobel, padre de la industria bélica moderna, y luego ardiente pacifista, instituyó este premio para aliviar su complejo de culpa por haber inventado la dinamita. En su testamento dejó dicho que el premio se lo dieran “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”. Pero como pueden ver, aquí no se habla de disolver la estructura del capital. Aquí simplemente está planteado un capitalismo humanitario.

El capitalismo humanitario sin ejércitos no existe ni puede existir, porque el sistema del capital tiene una estructura jerárquica/conflictiva, y de paso, es incontrolable. El sistema del Capital opera necesariamente con violencia directa, y peor aún, con violencia estructural. Los capitalistas están sujetos a la estructura de mando del sistema. De modo que la moral burguesa está subordinada a la regulación del sistema del capital. Esto por supuesto que no quiere decir que los capitalistas no sean los causantes de la violencia. No. Esto quiere decir que la causa última del hambre es el sistema, y son los crueles señores del capital, ambiciosos de poder, quienes se niegan a cambiarlo para dar paso a la nueva sociedad. Son cómplices del sistema.

Las naciones no pueden vivir en fraternidad porque el sistema es jerárquico entre naciones, y las transnacionales de los países metropolitanos necesitan pasar por encima de la soberanía de los estados nacionales periféricos. La tasa diferencial de explotación entre naciones del centro capitalista y los países periféricos es una muestra de la necesidad que tiene el sistema de mantener la jerarquía entre naciones. Poco o nada hacemos con que cesen las guerras convencionales entre potencias imperialistas, por temor a la bomba nuclear, si esas contradicciones entre capitalistas las desplazan a través de guerras de contrainsurgencia hacia los trabajadores más oprimidos de los países periféricos que no tienen bomba nuclear.

De tal manera que, “paz” para los burgueses quiere decir sumisión de los trabajadores y de los excluidos sin alterar el sistema, y “paz” para los trabajadores quiere decir luchar para disolver la estructura jerárquica del sistema, y poder construir unidades de “productores asociados libres”, sin jerarquía vertical ni horizontal, y que nos permita, en términos de István Mészáros, controlar el metabolismo social con una coordinación horizontal, a nivel nacional e internacional, y lo que es más importante, que podamos tomar decisiones y ser dueños de nuestras vidas.

Allá ellos con su moral, que nosotros tenemos la nuestra. No puede haber un premio que sirva por igual a dos morales antagónicas. La moral de la dominación no puede jamás otorgar un premio a la moral de la liberación. No les hagamos el juego a los burgueses. Si ellos tienen su Premio Nobel de la Paz, nosotros podemos fundar el “Premio Che Guevara contra la Violencia Estructural”.

El Che junto a sus compañeros lucharon en legítima defensa de los trabajadores y trabajadoras del mundo en contra de la violencia estructural. Para nosotros no puede haber paz cuando se mueren 16.000 niñas y niños de hambre cada día. No somos idiotas.

Con el discursito del “terrorismo” tienen confundidos a sectores de la clase trabajadora profesional. La televisión los pone a pensar en el “terrorismo” para que se olviden del hambre que causa el capitalismo con la violencia estructural. La televisión los pone a pensar en el “pequeño terrorismo privado” para que se olviden del “gran terrorismo de Estado”, cuando sabemos que el terrorismo privado es una tímida respuesta desesperada contra el poderoso terrorismo de Estado.

Camaradas, solo habrá paz cuando se acabe la violencia directa, terrorista, y la violencia estructural, el hambre, y esto solo será posible cuando se achaten los estados nacionales, y los trabajadores asuman el control de las unidades de producción y de la economía mundial.


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Publicado en Aporrea.org el 16/10/09
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Yo no defiendo a La Hojilla, La Hojilla nos defiende a nosotros

Fernando Saldivia Najul
21 septiembre 2009



He visto con preocupación las críticas y los ataques contra el programa de televisión La Hojilla, y en especial a su conductor Mario Silva. Esto no es nuevo, lo he visto en otras oportunidades por Aporrea. Percibo en la opinión algunas críticas que sobresalen. Me refiero a la confrontación, a la grosería, a la descalificación, a los trabajos de inteligencia, y a la falta de atención para reportar los problemas sociales específicos por parte de La Hojilla.

Camaradas, no es muy difícil defender a La Hojilla, lo difícil es que un programa de televisión nos defienda a nosotros, y ese es precisamente el caso de La Hojilla.

Nos dicen que La Hojilla es chabacana y grosera. Estos calificativos son solo códigos de dominación burguesa. No caigamos en la trampa. La Hojilla es un programa que enfrenta al enemigo de clase, con el lenguaje de nuestra clase, la clase trabajadora, y no con el lenguaje burgués. Recordemos a Alí Primera cuando cantaba que “no hay peor grosería que esta misma sociedad”. Camaradas, ¿Qué importancia tiene llamar basura a un enemigo de clase cuando han asesinado a 219 campesinos? ¡Por favor! Además, las “groserías” que decimos nosotros no son muy distintas a la que emplean los burgueses. Lo que ocurre es que el burgués no las dice en público porque necesita distanciarse de la clase trabajadora como parte de los mecanismos de dominación. Sin embargo, cuando llega a su casa sí las dicen delante de sus hijas y esposas.

Nos dicen que La Hojilla realiza trabajos de inteligencia y de contrainteligencia para evitar la desestabilización del orden democrático. ¡Por supuesto!. Estamos en una guerra de contrainsurgencia, asimétrica, donde el factor político es lo principal. Es un tipo de guerra donde más o menos el 80% de la lucha es política y el 20% es militar o cívico militar. Esto lo entiende el Ejército y la Marina de Estados Unidos, y lo señalan en el Manual de Contrainsurgencia FM 3-24/MCWP 3-33.5.

Nos dicen que La Hojilla no le dedica tiempo a reportajes sociales. Pero bueno camaradas, La Hojilla es solo una trinchera, no dos ni tres trincheras. La revolución mundial tiene muchas trincheras y muchos combatientes. Ahí están las guerrilleras y guerrilleros, las luchadoras y luchadores sociales, los militantes de partidos socialistas, los servidores públicos honestos, y muchas otras trincheras. Todas son trincheras necesarias, y son asumidas por cada quien según su motivación, pasión, virtudes y cualidades que se requieran para cada misión. Arriesgar la vida no es cualquier cosa. Los revolucionarios no asumen posiciones claves para que alimenten su vanidad, no, están allí porque los necesitamos allí.

El otro día le comentaba a mi hermano que menos mal que Mario Silva no fue a la academia para estudiar periodismo. Creo que la domesticación y las poses burguesas no le hubieran permitido comunicarse con la clase trabajadora obrera y profesional al mismo tiempo. La Hojilla informa, educa, denuncia, entretiene, le mina la moral al enemigo y se la levanta a los revolucionarios.

La Hojilla enseña a leer y a decodificar los mensajes mediáticos —políticos y publicitarios— que van dirigidos a las personas que tienen poco tiempo para investigar. Son mensajes que son dirigidos a las personas que tienen muchos preconceptos y distorsiones cognitivas, y las sobrecargan con información descontextualizada, con mentiras, medias verdades, música fantasmagórica, y mensajes subliminales. Toda una sobrecarga de estímulos y desinformación que los mantiene, según los especialistas, en un estrés perceptivo y un estrés percibido, que de manera sostenida puede incluso ocasionar alteraciones en el cerebro, y creo que ya los ha ocasionado. De hecho, hay personas que tienen deseos de asesinar a revolucionarios.

A esto le sumamos el estrés comercial del acoso publicitario. Los escuálidos viven entre el deseo de consumir y el miedo a que les quiten su posibilidad de consumir. El consumismo es una droga, incluso consumir información negativa es una droga. De modo que están atrapados entre dos drogas. Y si le quitamos la droga de golpe les viene el síndrome de abstinencia. Todo este cuadro deprimente lo produce la televisión enemiga. De modo que La Hojilla tiene trabajo para rato largo.

Por otro lado, camaradas, creo que algunas personas temen al liderazgo de Mario Silva. Puede que haya despertado alguna envidia. Eso es normal en las revoluciones. Si no tuviéramos miserias humanas, esto no se llamaría revolución, tendría otro nombre. Todavía vivimos esclavos de la competencia, el orgullo y la vanidad como herencia de la vieja sociedad capitalista que no ha muerto. También creo que es una piedra en el zapato para los reformistas que no quieren la confrontación, y para los corruptos que no quieren dejar de robar.

Camaradas, La Hojilla es una trinchera imprescindible hasta que desaparezca el último canal burgués en Venezuela, o al menos hasta que no se regulen los órganos de alienación masiva como los llama el camarada Mario Silva.


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Publicado en Aporrea.org el 21/09/09
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Para proteger los intereses petroleros de Estados Unidos en Venezuela es necesario intervenir militarmente a Colombia

Fernando Saldivia Najul
06 septiembre 2009



Fue el senador Paul Coverdell quién escribió un artículo en The Washington Post el 10 de abril de 2000, titulado “Empezar por Colombia”, donde comparó de manera siniestra el escenario petrolero de América Latina con el del Medio Oriente.[1]

Coverdell nos recordó que Estados Unidos defendió sus intereses petroleros en la Guerra del Golfo Pérsico. Para este senador, ya fallecido por cierto, hay un paralelismo indiscutible entre la Guerra del golfo y la crisis colombiana. Con sus propias palabras señaló: “La desestabilización de Colombia afecta directamente a la frontera con Venezuela, ahora considerada generalmente como nuestro principal proveedor de petróleo. De hecho —dice—, el escenario petrolero en América Latina es sorprendentemente similar al del Medio Oriente, con la excepción de que Colombia nos suministra hoy más petróleo que Kuwait para ese entonces. Esta crisis, como la de Kuwait, amenaza con extenderse a muchas naciones, todas las cuales son aliadas”.[1]

En otras palabras, nos quiere decir el Senador Paul Coverdell que para proteger los intereses petroleros de Estados Unidos en Venezuela es necesario intervenir militarmente a Colombia.

Sus palabras son muy elocuentes. Los gringos vienen a Suramérica por petróleo. Sabemos que Coverdell, el entonces presidente de la Subcomisión de Relaciones Exteriores del Senado sobre Asuntos del Hemisferio Occidental, era enemigo de las políticas de nuestro Presidente Hugo Chávez. En el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales dijo que Chávez es “un líder elegido libremente pero que aplasta la democracia progresivamente en Venezuela”. Y dijo que es necesario para Estados Unidos “ir más a fondo ahora y lidiar con los golpes en cámara lenta”, reivindicando de esta manera, el derecho de Estados Unidos a intervenir unilateralmente en América Latina cuando le parezca.[2]

Sabemos que Coverdell veía a Chávez como un populista de izquierda y una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Pero esta idea no es de la propia inspiración de Coverdell. Coverdell no hacía otra cosa que seguir la política imperialista de Estados Unidos. De hecho, esto quedó demostrado con la intervención de Estados Unidos en el golpe de Estado contra el Presidente Chávez el 11 de abril de 2002 y el sabotaje petrolero de 2002-2003.

De tal manera que el imperialismo yanqui no solo tiene en mente convertir a Colombia en un Israel suramericano y palestinizar a los pueblos rebeldes bolivarianos, sino que ya empezó por el pueblo oprimido de Colombia. De hecho, el Plan Colombia ya ha desplazado a millones de hermanas y hermanos de sus tierras para darle paso a las corporaciones. Con nosotros viven más de cuatro millones de colombianos, la gran mayoría desplazados por la dictadura y el hambre en Colombia.

Por otro lado, el asesor de Bush padre, Brent Scowcroft, y el ex gobernador de Florida y ex senador Bob Graham, en un artículo titulado “Rápida ayuda a Colombia, por nuestro bien”, dejaron bien claro que los intereses de Estados Unidos en la región andina se extienden más allá de la ayuda para combatir el narcotráfico. Señalaron que la lucha entre los insurgentes y el gobierno colombiano ha sangrado en naciones vecinas, y les preocupa en particular Venezuela porque es su mayor proveedor de petróleo.[3]

Por supuesto que no les interesa combatir el narcotráfico. La droga es un excelente instrumento de control social, es una excusa para intervenir países, y además es un buen negocio corporativo. Tan buen negocio que hasta la esposa de un coronel del ejército de Estados Unidos, coronel que dirigió las operaciones antidrogas del gobierno de Colombia, pasaba de contrabando heroína por la valija diplomática desde la embajada de Estados Unidos en Bogotá hasta Nueva York.[4]

Es lamentable camaradas, pero con la excusa de la violencia del narcotráfico el narcogobierno de Uribe se victimiza para ocultar el terrorismo de Estado.


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[1] Paul Coverdell, “Starting with Colombia”. The Washington Post, April 10, 2000.
http://www.encyclopedia.com/doc/1P2-514935.html
[2] http://www.analitica.com/va/internacionales/noticias/4703046.asp
[3] http://articles.latimes.com/2000/apr/26/local/me-23721
[4] http://www.nytimes.com/2000/07/14/nyregion/army-colonel-sentenced-5-months-for-failing-report-wife-s-heroin-smuggling.html


Publicado en Aporrea.org el 06/09/09
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Las FOL y CSL sí son bases militares

Fernando Saldivia Najul
29 agosto 2009



Ayer el gobierno de Estados Unidos nos aseguró que el documento que leyó Chávez en la cumbre de la UNASUR es solo un informe de la Fuerza Aérea sobre planes de emergencias y ayuda humanitaria.[1] ¡Qué descaro! Ya Obama en días pasados nos había dicho que Estados Unidos no tiene intención de establecer bases militares en Colombia.[2] Sin embargo, no aclaró qué tipo de base militar se refería. Otra vez la hipocresía forzada la cual hice referencia en el artículo anterior.[3] Obama bien sabe que ya no estamos en la guerra fría, también sabe que hay nuevas tecnologías, y también sabe que las doctrinas de guerra cambian periódicamente para adaptarse a las tácticas y estrategias cambiantes de la resistencia de los pueblos.

Ahora con menos inversión de dinero los gringos acondicionan bases en otros países para realizar despliegues rápidos de fuerzas aéreas expedicionarias en 24 o 48 horas. No se trata de bases militares típicas de una guerra convencional. Se trata de bases expedicionarias para enfrentar una guerra irregular de contrainsurgencia, asimétrica, y de larga duración para impedir la unión suramericana, y el socialismo en la región.

El Libro Blanco "Estrategia Global de Bases de Apoyo" del Comando de Movilidad Aérea, el documento que leyó el comandante Chávez ayer en la reunión de la UNASUR, hace referencia a la Estrategia de Seguridad Nacional 2008 donde dice que Estados Unidos requiere libertad de acción en las zonas comunes globales y acceso estratégico a regiones importantes del mundo para satisfacer sus necesidades de Seguridad Nacional. Por tal razón —señala el documento—, una estrategia de movilidad aérea debe ser capaz de brindar acceso estratégico a las regiones importantes del mundo. [4] Por su lado, la Estrategia de Seguridad Nacional 2008 agrega que “el bienestar de la economía mundial depende del fácil acceso a los recursos de energía”. [5] Es lo que el imperialismo llama la “democratización” al acceso de los recursos naturales, la cual es un eufemismo para que las transnacionales saqueen a los países periféricos. Ya lo vimos en Irak.

El Comando de Movilidad Aérea justifica esta nueva Estrategia Global de Bases de Apoyo porque después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos declaró la Guerra Global contra el Terrorismo, y les cambió radicalmente la manera de emplear la capacidad de sus fuerzas armadas. Pero nosotros sabemos que los gringos, quienes lanzan bombas atómicas sobre la población civil, son los que califican a Chávez de terrorista.

El documento señala además que el Comando Sur ya ha identificado la base de Palanquero en Colombia como un Centro de Cooperación de Seguridad (CSL). Desde esta ubicación —dice el documento—, casi la mitad del continente puede ser cubierto por un avión C-17 sin necesidad de reabastecerse de combustible. Bases como ésta, la de Manta en Ecuador, y las de El Salvador, Aruba y Curazao fueron clasificadas como Centros Operativos de Avanzada (FOL), y luego las clasificaron como Centros de Cooperación de Seguridad (CSL), que son más o menos la misma vaina. Como vemos, a la base Colombiana en Palanquero la convertirían en una base expedicionaria de este tipo. Sin embargo, oficialmente los gringos no dicen que los FOL’s y los CSL’s son bases militares, sino que las definen como instalaciones con aeródromos dentro del territorio del país anfitrión, las cuales se utilizan para cooperar en el combate contra el narcotráfico, y también para planes de emergencia y ayuda humanitaria. Toda una falacia.

El analista de defensa militar, W.L. Dowdy nos da luces al respecto. En un trabajo para el Airpower Research Institute, señala que una Fuerza Aérea Expedicionaria (EAF) es una fuerza que tiene su base principal en Estados Unidos pero que tiene una capacidad de despliegue rápido rutinario para operar hacia bases FOL’s en otros países. Dice Dowdy que negarle a Estados Unidos este privilegio en un punto geopolítico importante socavaría fundamentalmente la estrategia implícita en el concepto de la EAF. De modo que el acceso —dice—, incluyendo sobrevuelos, derecho de aterrizaje y la autorización diplomática para operar desde los FOL’s, es un prerrequisito para las operaciones de la Fuerza Aérea Expedicionaria EAF. [6] Dowdy es bastante explícito.

Por otro lado, el Mayor Tom Goffus de la Fuerza Aérea, en un documento desclasificado de febrero de 1998 nos canta algo muy similar. Goffus dice, palabras más o palabras menos, que ha aumentado la importancia del petróleo en Suramérica, y por lo tanto, el comando regional debe activar nuevas bases. Recomienda seleccionar y desarrollar cuatro o cinco bases principales con una infraestructura por lo menos mínima para asegurar el acceso. Dice que es mejor negociar los acuerdos a tiempo para que las Fuerzas Expedicionarias Aeroespaciales AEF’s —componentes de las EAF—, tengan acceso a las bases antes de que estalle la crisis. Luego —dice Goffus— en los tiempos de crisis se puede mejorar el acceso vendiéndole la idea al país anfitrión de que está amenazado.[7] Más claro no pudo cantar este gringo.

Más nada que decir camaradas. Hace tiempo que la oligarquía colombiana entregó el territorio colombiano a los yanquis.


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[1] http://www.adn.es/politica/20090828/NWS-2176-UNASUR-EEUU-estrategico-documento-politico.html
[2]
http://www.eleconomista.es/flash/noticias/1461573/08/09/Obama-aclara-que-EEUU-no-va-a-establecer-bases-militares-en-Colombia-.html
[3]
http://fernandosaldivia.blogspot.com/2009/08/la-astucia-o-la-hipocresia-forzada-de.html
[4]
http://www.au.af.mil/awc/africom/documents/GlobalEnRouteStrategy.pdf
[5]
http://www.defenselink.mil/news/2008%20national%20defense%20strategy.pdf
[6] Dowdy, W.L., Expeditionary Diplomacy: POL-MIL Facilitation of AEF Deployments. Airpower Research Institute, June 2001.
https://www.afresearch.org/skins/rims/q_mod_be0e99f3-fc56-4ccb-8dfe-670c0822a153/q_act_downloadpaper/q_obj_6d27a03b-04e2-4a84-b626-aa709b779070/display.aspx?rs=enginespage
[7] Major Tom Goffus (US Air Force), Air Expeditionary Forces: Forward Base Access. Unclassified document, Naval War College, Newport, 13 February 1998
http://handle.dtic.mil/100.2/ADA348519


Publicado en Aporrea.org el 29/08/09
http://www.aporrea.org/tiburon/a85621.html

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¿La astucia o la hipocresía forzada de Obama?

Fernando Saldivia Najul
20 agosto 2009


La semana pasada Obama respondió a quienes le piden que se enfrente al pentágono y a los golpistas de Honduras. La respuesta fue genial. A Obama se le ocurrió decir que pedir la intervención de Estados Unidos para resolver el conflicto político en Honduras es un acto de hipocresía, porque nosotros siempre no las hemos pasado protestando por la injerencia de Estados Unidos en nuestros países.[1] ¡Este sí me pudo joder! El sofisma perfecto. No sabemos si esta vez actuó con la astucia, propia de su estrategia de seguridad nacional, o si más bien se trata de una hipocresía forzada para poder sobrevivir en ese cargo. Me temo que se trata de lo segundo.

Recordemos que Obama antes de las elecciones dijo en un discurso que pensaba ejercer una estrategia de seguridad nacional “dura, astuta y de principios”. [2] Esto se veía venir, no le quedaba otra. Después de la derrota política y militar del imperialismo estadounidense en la guerra de Irak, al leoncito de turno le mandaron a afeitar un poco la melena y a combinar los garrotazos con unas pocas zanahorias. Tal cual. En una entrevista señaló que había posibilidades tanto para zanahorias como para garrote, y que aunque sabe que Chávez es una fuerza destructora en la región, el uso de la diplomacia le debería permitir dialogar con el enemigo. [3] Aquí se evidencia el cambio de táctica con relación a Bush. Lo que no sabemos aún es cuántos palos nos van a dar por cada zanahoria. Sin embargo, al menos sabemos que los palos primero vienen a la mente, y luego al cuerpo.

Más adelante, cuando Obama ganó las elecciones, inmediatamente se anotó o lo anotaron con Robert Gates y la doctrina de Guerra Irregular, y también con Hillary Rodham Clinton y la política del Poder Astuto como táctica de guerra. Como siempre, en un país guerrerista como Estados Unidos, la política está subordinada a la guerra.

Por una parte, Robert Gates, como secretario de Defensa, observará la Directiva 3000.07 aprobada por el pentágono en diciembre del año pasado, la cual contiene la estrategia de Guerra Irregular [4], y por su parte, Hillary Rodham Clinton como secretaria de Estado será influenciada por el reporte de la Comisión bipartidista del Poder Astuto (Commission on Smart Power), convocada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), y publicado en 2007. [5] Independientemente del partido que hubiese ganado las elecciones, se debería aplicar esta política de Poder Astuto (Smart Power), concepto que frecuentemente se traduce como Poder Inteligente.

Pues bien, veamos a qué nos enfrentamos.

Por un lado, la Directiva 3000.07 define la Guerra Irregular como una lucha violenta entre actores estatales y actores no estatales, la cual favorece el uso de técnicas indirectas y asimétricas, con el fin de influir sobre la población y erosionar el poder y la voluntad del adversario. El departamento de Defensa reconoce que desde el punto de vista estratégico la Guerra Irregular es tan importante como la Guerra Tradicional, y esta se puede desarrollar de manera independiente o en combinación con la Guerra Tradicional. La Guerra Irregular incluye la lucha contra el terrorismo, la guerra no convencional, la defensa interna extranjera, la contrainsurgencia, y las operaciones de estabilidad necesarias para restablecer el orden en un estado frágil.

De tal manera camaradas que la orden es controlar a la población civil, erosionar a la Fuerza Armada, o acabarla, y apresar, secuestrar, o asesinar al comandante Chávez, líder de la Unión de Naciones Suramericanas. Con esto disolverían la UNASUR, y vendrían por las reservas de petróleo más grandes del mundo, para luego meterle mano al oro verde y al oro azul de toda Suramérica. Todas estas actividades y operaciones de la Guerra Irregular se hacen sincronizadas con otras instituciones y agencias de Estados Unidos, y con organizaciones internacionales integradas por equipos cívico-militares necesarios para actividades abiertas o clandestinas, y con el apoyo de paramilitares o contratistas o mercenarios, o como les quieran llamar.

Por otro lado, la Comisión del Poder Astuto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), define al Poder Astuto como una hábil combinación entre el poder duro y el poder blando. Reconocen que el poder duro emplea el garrote y las zanahorias para conseguir lo que quieren. Pero saben que esto tiene un costo político y social. El poder blando, en cambio, es la habilidad de atraer a las personas a nuestro lado sin la coerción. Con el fracaso del capitalismo, Estados Unidos fue perdiendo el liderazgo mundial, la hegemonía, o sea, el poder blando, y pretendieron dominar el planeta con el poder duro. No lo lograron, sin embargo sí logran asesinar muchas niñas y niños como terroristas de Estado.

En este reporte, los miembros de la comisión creen que es más seguro ser temido que ser querido, sin embargo, en la era de la información global, piensan que es mejor ser temido y querido al mismo tiempo. Consideran que es más fácil persuadir a la población para que siga sus políticas sin tener que utilizar amenazas y sobornos. Incluso, esto puede reducir la resistencia, y en consecuencia, los gastos. Pero nosotros entendemos que “persuadir” para ellos es engañar y manipular y alienar por los medios de comunicación, y no convencer con argumentos demostrables. De hecho, si el imperialismo estadounidense cambió las dictaduras por las democracias burguesas fue precisamente porque les salía más económico alienar por la televisión que invertir dinero en la represión social típica de las dictaduras.

Los miembros de esta comisión bipartidista subrayan la necesidad de un ejército fuerte, pero también la necesidad de importantes inversiones en organizaciones e instituciones en todos los niveles para ampliar la influencia estadounidense y justificar su injerencia. Dicen que Estados Unidos debe conservar su superioridad militar, pero reconocen que en el contexto actual, el poder duro no pueden lograrlo sin la ayuda del poder blando. De hecho, muchas de las organizaciones contra la que están peleando ahora no controlan ningún territorio, tienen pocos activos, y brotan nuevos líderes por cada uno que muere. De manera que una victoria en el sentido tradicional es difícil de alcanzar.

Los cerebros de este centro de pensamiento se dieron cuenta de que Estados Unidos ha perdido influencia e imagen. Por tanto, consideran que en lugar de inspirar miedo y rabia, deberían más bien inspirar optimismo y esperanza para recuperar el liderazgo. Cosa que dificulto en esta fase de capitalismo monopólico. Sin embargo, ellos insisten en el uso de la diplomacia para poner a la población extranjera del lado de Estado Unidos, especialmente los jóvenes. Aquí supongo que se refieren a las “manitos blancas”.

En suma, el Poder Astuto es una política que combina el poder duro: militar y económico, con el poder blando: política, diplomacia, cultura, ideologización, y alienación. Este último comprende, entre otros, la transculturización de Hollywood y los productos estadounidenses que tienen un papel en la motivación de los sueños y los deseos de otros, así como los valores políticos, económicos, y los contactos personales y los intercambios.

Bueno camaradas, resulta que la cancillera Hillary Rodham Clinton tuvo que leerse este reporte para cambiarle un poco la imagen al imperialismo. De esta manera, nosotros nos creeríamos el cuento de que ellos no nos quieren dominar por la fuerza, y así permitirles recuperar el liderazgo en el mundo. En efecto, el 13 de enero, Hillary Rodham Clinton compareció ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para su audiencia de confirmación, y repitió lo aprendido: “Tenemos que utilizar lo que se ha llamado Poder Astuto. Se trata de la gama de herramientas que tenemos a nuestra disposición: diplomáticas, económicas, militares, políticas, jurídicas, y culturales. Tenemos que emplear la herramienta correcta, o una combinación de herramientas, para cada situación”[6] Más adelante, el 5 de mayo, cuando revela la política de relaciones exteriores de Obama, aclara que una de las herramientas en política exterior con la que cuentan es “la alianza con ONG’s, con el sector privado y las organizaciones internacionales”.[7]

Pero lo que no dice la Hillary es que como herramienta dura también disponen de las operaciones psicológicas y las técnicas de manipulación mediática las cuales emplean todos los días contra la población venezolana. La astucia de la que hablan Obama y Hillary se evidencia aquí en el empleo de las relaciones públicas y la diplomacia, mezclado con las operaciones psicológicas y la manipulación mediática, como una hábil combinación entre una herramienta del poder blando y otra del poder duro: la política y la guerra. Ejemplo de ello nos lo ofrece el coronel (r) Max G. Manwaring, profesor de estrategia del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) de la Escuela de Guerra del Ejército. En septiembre de 2005, el sinvergüenza de Manwaring reconoció que son numerosos, ambiciosos y enormes los programas que aumentaron la armonía social y la seguridad de Venezuela. Sin embargo, esto lo descalificó como “populismo radical” y por tanto recomendó, para contrarrestar la Revolución Bolivariana y una posible amenaza venezolana, atacar al gobierno por su incapacidad y su falta de voluntad para resolver los problemas de pobreza, inseguridad y corrupción.[8] Qué descaro. Y son estos quienes educan a los periodistas de Globovisión, porque veo que saben bastante de esto.

De cualquier forma, la proporción entre el poder duro y el poder blando que emplee el imperialismo, está sujeta al poder del “complejo financiero-militar-industrial”, el cual está integrado por civiles y militares que hace tiempo que descubrieron que no solo las invasiones les permite saquear las riquezas de los pueblos y abrir mercados a favor del capital, sino que también el desarrollo de la guerra misma les aumenta el capital. Son ellos quienes tienen la última palabra, y lo podemos ver en los presupuestos del departamento de Estado, la USAID, la NED y el departamento de Defensa de cada año. Tenemos que entender que Obama está allí para defender los intereses de las corporaciones imperialistas, las cuales financian las campañas electorales, y por supuesto, toda política que esté a favor de las corporaciones está en contra de nosotros los trabajadores. Nos guste o no, el mundo opera a través del poder y no a través de la justicia.

Es la moral burguesa contra la moral proletaria. Obama puede ser un estadounidense negro, pero no representa ni a los trabajadores negros ni a los trabajadores blancos. Ni siquiera lo eligió el pueblo directamente, lo eligió un grupito de representantes de las corporaciones y del complejo financiero-militar-industrial. Y para los capitalistas el presidente de Estados Unidos es solo un empleado más, como si fuera el capitán de un yate que debe conducirlos a buen puerto, y ese puerto no es otro que la concentración del capital corporativo. Como bien lo expresó Petras:

"A los capitalistas no les importa un pito si es un indio, un negro o un chino el que defiende sus intereses".


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[1] http://espanol.news.yahoo.com/s/ap/amn_gen_cumbre_honduras
[2]http://www.realclearpolitics.com/articles/2008/07/a_new_strategy_for_a_new_world.html
[3]
http://www.aporrea.org/internacionales/n116955.html
http://www.lanacion.com.py/noticias_um.php?not=194358
[4]
http://www.dtic.mil/whs/directives/corres/pdf/300007p.pdf
[5]
http://media.csis.org/smartpower/071105_CSIS_Smart_Power_Report.pdf
[6]
http://www.america.gov/st/scitech-english/2009/February/20090213100705lcnirellep0.1312372.html&distid=ucs
[7]
http://cuba-l.unm.edu/?nid=71039&cat=p
[8] El nuevo maestro del ajedrez mágico: El verdadero Hugo Chávez y la guerra asimétrica, Max G. Manwaring.
http://usacac.army.mil/CAC/milreview/Spanish/JanFeb06/manwaring.pdf


Publicado en Aporrea.org el 20/08/09
http://www.aporrea.org/internacionales/a84994.html

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Escuálidos adoctrinados con el modelo Atcon de educación

Fernando Saldivia Najul
30 julio 2009


En los años 60’s, Rudolph Atcon, asesor del Departamento de Estado diseñó un modelo de educación para América Latina que se titula La Universidad Latinoamericana, pero se conoce mejor con el nombre de Informe Atcon. [1] Aquí en Venezuela le pararon tanta bola a este informe, que Ediciones del Congreso de la República lo publicó para estimular un supuesto debate nacional acerca del modelo de universidad que más nos convenía. Los escuálidos llegaron al colmo de decir que aquí había carencia de teóricos en educación, y por lo tanto era necesario atender las recomendaciones de un experto extranjero para que nos adoctrinara. [2] ¡Que bolas!

El mismo Atcon decía que para superar nuestro atraso y modernizar a Venezuela necesitábamos, en una primera fase, contratar asesores extranjeros para que nos ayudaran a reestructurar la universidad hasta que ellos vieran que ya estuviéramos preparados para caminar solos. (p. 153). No es paja.

Además recomendaba que para lograr una verdadera autonomía universitaria debíamos transformar la universidad pública en una fundación privada, libre de controles e interferencias estatales, pero eso sí, financiada por donativos anuales del estado. (p. 162) Está agüevoneado el gringo. Por supuesto, nada que ver con el Estado docente.

A la oligarquía la instaba a seguir sus recomendaciones, y les decía que si apostaban a una universidad independiente, esto les acarrearía nuevas y más poderosas ventajas. (p. 70).

Por otro lado, Atcon señalaba que una de las causas más fuertes de la crisis universitaria era la intervención excesiva de los estudiantes en la dirección universitaria. Decía que los estudiantes con toda su rebeldía, con todos sus lemas revolucionarios, eran en realidad una fuerza negativa dentro del orden social. (pág. 99) De esta manera Atcon propuso un régimen de estudio orientado a dispersar a los estudiantes para que no socializaran ni establecieran nexos que pudieran de alguna manera motivarlos para la acción revolucionaria de la universidad, o de la sociedad toda. En otras palabras, pretendieron despolitizar las universidades.

Se trata pues de organizar la universidad de manera mecánica, diseñada para domesticar a los estudiantes, adaptarlos al capitalismo, y no para que los estudiantes descubran y desarrollen una forma humana de vivir.

Es todo un plan inspirado en la ideología tecnocrática necesaria para formar a los proletarios de cuello blanco con las nuevas tecnologías del norte que están orientadas hacia la acumulación de capital y no hacia el desarrollo social. Una tecnología que por cierto, tiene una carga ideológica y además establece lazos de dependencia y dominación.

Además del modelo Atcon, se aplicaron los planes y recomendaciones que le decomisaron al Embajador de Estados Unidos, Teodoro Moscoso, en la Universidad Central de Venezuela, en junio de 1961. Después de estas asesorías extranjeras, se redujo y se deformó la enseñanza de la Historia y de la Geografía de Venezuela y se eliminó la Historia de América en los nuevos programas de Educación Primaria. [3] Esto sentó las bases de la ahistoricidad necesaria para la implantación de la de la ideología tecnocrática, en nombre de la modernización y el progreso, y sin identidad patria.

Por otro lado, en la década de los 70’s, con el propósito de saquear con menos trabas las riquezas del subsuelo, eliminaron o minimizaron de los programas de estudios universitarios, las materias de Legislación Minera y Petrolera y de Economía Minera y Petrolera. La orden era que no supiéramos que debajo del subsuelo venezolano estaba la reserva más grande de petróleo del mundo, y evitar así que se nos despertara el interés por administrar esos recursos para el desarrollo social de los pueblos oprimidos.

Este adoctrinamiento nos dejó como resultado un triste ejército de profesionales automatizados y colonizados, básicamente especializados en áreas tecnológicas. Unos escuálidos con pensamiento acrítico, y conformistas. No es para menos. Los pobres estudiantes fueron sometidos a un régimen de estudio que se apoyaba en la concepción empresarial del máximo rendimiento en el menor tiempo. Es la fábrica donde se produce el hombre-mercancía y la mujer-mercancía. Este régimen de estudio formó estudiantes dispersos sin tiempo para socializar ni de establecer nexos.

Ahora tenemos escuálidos automatizados, competitivos, egoístas y superficiales, prestos para marchar cuando los empresarios les dicen que les van a quitar sus chupetas para dárselas a los excluidos. Es el ejército perfecto que necesitaba la clase dominante para defender sus intereses y mantenerse en el poder. Quizá algún día se den cuenta de que los empresarios no los acompañan en las marchas y empiecen a resentirse con ellos. Pero esto es solo una ilusión.

Por lo pronto, y esto va con los escuálidos, si ustedes marchan por los valores del capitalismo: la obediencia, la competencia y el consumo, nosotros marchamos por los valores del socialismo: la participación, la solidaridad y la creación.


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[1] La Universidad Latinoamericana. Rudolph P. Atcon. Comisión de Reforma Universitaria, Ediciones del Congreso de la República, Caracas, 1971.
[2] Ibídem, editorial en la contraportada
[3] El Modelo Tecnocrático y la Educación Superior en Venezuela. (Cuatro trabajos presentados en el I Seminario sobre la problemática de la educación superior en Venezuela.) Responsable de la edición: María del Pilar Quintero. Editorial Enseñanza Viva, 1980. Pág. 11.


Publicado en Aporrea.org el 30/07/09
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Federico Brito Figueroa: la burguesía venezolana

Fernando Saldivia Najul
24 julio 2009



Federico Brito Figueroa
Federico Brito Figueroa hizo un análisis marxista de la historia de Venezuela desde el mundo colonial iberoamericano al mundo neocolonial contemporáneo. El historiador y antropólogo marxista fijó su atención en la población, la estructura económica y la estructura social, con espíritu de totalidad, que luego sirvieron de base para el análisis de la estructura de las clases y grupos sociales en Venezuela y su relación con el poder político. De aquí la importancia de revisar su obra Historia Económica y Social de Venezuela [1] para poder entender, con categorías marxistas, qué es la burguesía venezolana, cómo nació, cómo se formó, y por qué no fue capaz de desarrollar industrialmente a Venezuela.

Brito señala en su obra que en la Venezuela contemporánea las clases y grupos sociales se formaron en el marco de la dependencia de los monopolios internacionales. Las clases más importantes, en orden de antigüedad, son: latifundistas y campesinado, pequeña burguesía y “clases medias” en general, y proletariado y burguesía. Como parte de la dominación colonial imperialista, estas clases asimilaron los valores del modo de vida norteamericano, y con la ayuda de los medios de comunicación, se convirtieron en los instrumentos humanos de la política del imperialismo norteamericano en Venezuela.

En este cuadro de dependencia estructural se fortalece la “burguesía asociada” y la “burguesía nacional”, las cuales superan a las tradicionales burguesía comercial importadora, rentista y prestamista. En este proceso de cambio la burguesía venezolana adopta y hace suyo el modelo norteamericano de desarrollo. La mentalidad del especulador criollo se asocia a los inversionistas extranacionales, y algo de los beneficios queda en manos de la oligarquía financiera nativa, la cual invierte solamente el nombre y la sumisión.

Como consecuencia de la dependencia colonial, la burguesía venezolana nunca llegó a evolucionar de manera definitiva del sector donde se realiza la plusvalía hacia sectores donde se produce plusvalía. En otras palabras, la burguesía venezolana tiene un espíritu rentista-mercantil. Está orientada a la ganancia fácil y con mínimas posibilidades de fracaso. Se formó en el peculado y especulaciones a la sombra de las instituciones del Estado, y con el apoyo financiero del Estado.

Las capas de la burguesía que se formaron directamente conectadas con los monopolios extranacionales, no son solamente grupos económicos. Estos grupos económicos son monopolios y tienen una estructura monopolista, en el sentido marxista de esta categoría. Es la “oligarquía financiera nativa” que tiene vínculos permanentes con el Estado, y que fusiona en su seno al capital bancario con el capital industrial.

Estos grupos económicos se configuran concretamente después del golpe militar del 18 de octubre de 1945 contra el gobierno del General Isaías Medina Angarita. Es un golpe que “huele a petróleo”. Ese movimiento pequeñoburgués-reformista frustró el desarrollo de una burguesía nacional-industrial que se intentaba formar con las políticas del gobierno de Medina. En consecuencia, la incipiente burguesía industrial evolucionó rápidamente del sector industrial-manufacturero hacia las actividades financieras, la construcción en vasta escala, las transacciones comerciales-financieras a la sombra del Estado y el peculado como fuente de acumulación de capital. De tal manera que nunca hubo un sector de la burguesía capaz de enfrentar al imperialismo y liderizar un proyecto de desarrollo nacional.

Más tarde, a partir de 1948, esos grupos reaccionan contra sus antiguos protectores y se fortalecen durante la dictadura militar, en la década de 1948-1958. Multiplican sus capitales en sus relaciones con los prohombres de la dictadura, reciben comisiones, obtienen prebendas, peculan, aconsejan la política de nuevas concesiones petroleras y, finalmente, se asocian a los monopolios norteamericanos.

En la década siguiente, esos grupos económicos reaccionan contra la dictadura militar, y bajo las banderas de la “democracia representativa” se apoderan de las instituciones financieras del Estado. Estos grupos plutocráticos, con espíritu de monopolio, se asocian a los monopolios internacionales y se transforman en una proyección de esos monopolios en la vida económica, social, política y cultural del país. El capital que predomina en las actividades controladas en la actualidad por esos grupos es el capital financiero, independientemente de las formas de acumulación originaria: comercial, especulación, rentistas, peculado o regalía petrolera. Esta oligarquía financiera nativa es el núcleo matriz de la burguesía asociada, y está integrada por capas que se han formado conectadas con los diferentes sectores de la producción: burguesía comercial, burguesía industrial, bancaria, agraria, financiera, y la burguesía burocrática y peculadora. El capital de la oligarquía financiera nativa está en íntima relación con la renta minero-extractiva y los nexos de dependencia.

La tradicional burguesía comercial controlaba las importaciones y exportaciones hasta que se inició la política de sustitución de importaciones y el desarrollo de nuevas capas de la burguesía venezolana. Del seno de estos grupos comerciales surgieron nuevas capas de la burguesía venezolana. Pero también hay un núcleo inicial con respecto a la burguesía industrial desde principio del siglo XX. Las otras capas de la burguesía asociada: la bancaria, la financiera, la gran burguesía agraria, etc., se formaron en el contexto de la dependencia de los monopolios internacionales. La gran burguesía agraria o burguesía agroindustrial, integrante de la burguesía asociada, es una capa formada por antiguos latifundistas, y controlan las mejores tierras.

La burguesía financiera es hija legítima del capital financiero internacional, y se entiende por capital financiero como la fusión de capital bancario y capital industrial para monopolizar la economía de un país en términos de monopolios. Esta burguesía financiera rige y domina sobre otras capas de la burguesía asociada y oprime a los sectores medios de la burguesía industrial y agropecuaria.

Por su parte, la burguesía burocrática y peculadora se configura sobre la base del tráfico de influencias y comisiones hasta del 10%. Tiene fuerza en el campo de las especulaciones financieras, y se puede considerar como una especie de lumpen-burguesía.

Con relación a la burguesía nacional —dice Brito— existe pero está dispersa. Son aquellos industriales venezolanos dispuestos a asociarse con el Estado en el desarrollo de ciertas áreas básicas, lo cual supone el desplazamiento de la alta burguesía burocrática e importadora, con quien está en contradicciones. También son parte de la burguesía nacional los estratos intermedios e inferiores o modestos de la burguesía agraria. Estos estratos intermedios de la burguesía agraria tienen contradicciones con el imperialismo y la burguesía asociada porque no controla las plantas de transformación, que son propiedad de la gran burguesía agraria, la cual es una capa de la burguesía asociada. A su vez, los estratos inferiores de la burguesía agropecuaria tienen contradicciones con los latifundistas por la propiedad y el uso de la tierra, y también con la gran burguesía agraria porque es propietaria de las plantas de transformación y controla el mercado. Igualmente forman parte de la burguesía nacional lo medianos y pequeños industriales que tiene contradicciones con los grupos financieros, y además, los medianos y pequeños comerciantes los cuales tienen contradicciones con la burguesía importadora-exportadora, y se encuentran empobrecidos en la explotación monopolista extranjera.

Es obvio que la burguesía nacional surge de la explotación del trabajo asalariado, pero también es cierto que están oprimidos por la burguesía asociada o intermediaria, y lesionados por los monopolios norteamericanos. Los industriales dispuestos a asociarse con el Estado pueden contribuir a debilitar al imperialismo, e impulsar el progreso social. Se evidencia que es un sector que es todavía capaz de expresar los intereses nacionales. Aunque como tal burguesía defiende sus intereses, en esta etapa corresponde al progreso social. Esta burguesía nacional existe como una capa diferenciada, pero en situación de sumisión con respecto a la burguesía asociada que la oprime y la somete a sus intereses de estrato dependiente de la oligarquía financiera norteamericana.

Finalizo esta breve historia para recordarles a los camaradas que el partido Acción Democrática fue el instrumento político más eficaz y consciente de la burguesía asociada para fortalecer los nexos de dependencia colonial y frenar el ascenso de las ideas nacional-revolucionarias y socialistas.


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[1] Historia Económica y Social de Venezuela, Federico Brito Figueroa. Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, Caracas, 1996.

Publicado en Aporrea.org el 24/07/09
 
http://www.aporrea.org/ideologia/a82950.html

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José Carlos Mariátegui

Fernando Saldivia Najul
14 junio 2009



José Carlos Mariátegui
Un día como hoy, hace 115 años, nació el precursor del marxismo en Latinoamérica José Carlos Mariátegui, autor de los Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Hoy como siempre, los pueblos indígenas de amazonas le rinden tributo con la lucha en defensa del ambiente que nos pertenece a todos, en defensa de sus medios de producción naturales, y de su forma de vida comunitaria que todavía pretenden destruir las multinacionales sin la menor intención de mejorarla.

Bueno camaradas, vamos a conmemorar su nacimiento con una rápida interpretación de su obra:

Mariátegui pensaba que Indoamérica no tenía salvación sin la ciencia y el pensamiento europeo. Es por ello que se propuso hacer una interpretación marxista de la realidad peruana, que considero estamos obligados a revisar dada nuestra condición de país con economía dependiente de tipo semicolonial.

Una de las cosas que descubrió Mariátegui y que más podemos lamentar los revolucionarios es que el pueblo incaico era muy trabajador y disciplinado, y vivía con suficiente bienestar material. Esto era posible porque el pueblo incaico había desarrollado una “formidable máquina de producción”, y como tenía una economía socialista, trabajaban con moderado desgaste físico, y en un ambiente agradable y de compañerismo. Pero cuando invadieron los españoles les destruyeron su economía socialista para instaurar una economía feudal mezclada con elementos esclavistas. Además, se dedicaron casi exclusivamente a explotar oro y plata. Los invasores españoles ni siquiera fueron capaces de instaurar una economía propiamente feudal. Mientras en Norteamérica llegó el capitalismo, aquí llegó el feudalismo y la esclavitud. O sea, desde el punto de vista del proceso evolutivo de las fuerzas de producción que se daba en Europa, estaríamos algo así como desfasados.

Más adelante, cuando empezaba a formarse una burguesía en Sudamérica, esta necesitaba independizarse del imperio español porque el rey tenía una mentalidad medieval y no les permitía negociar con otras naciones. Esto ocurría cuando el capitalismo se empezó a extender hacia el sur y se requerían estados nacionales y no feudos. Es por ello que Inglaterra, cuna del capitalismo, apoyó la independencia de las colonias españolas para formar estados nacionales que eran necesarios para la explotación capitalista. Pero lamentablemente esta burguesía no nació de un parto. Cuando la economía empezó su proceso de transformación de feudal a burguesa, en lugar de que surgiera una nueva clase, lo que ocurrió fue una “mediocre metamorfosis de la antigua clase dominante”.

Más tarde nacería una clase capitalista y cesaría de prevalecer la antigua aristocracia. Pero esta clase capitalista tampoco era auténtica porque era más rentista que productiva. La filosofía económica siguió siendo feudal. Y como no surgió una burguesía industrial que liberara la tierra, no había quién destruyera el feudo, y esto era fundamental para que el desarrollo de la ciudad —el burgo— se pudiera nutrir de la actividad libre del campesino. De modo que la burguesía fue incapaz de desarrollo industrial. Era una burguesía terrateniente y comercial que no alcanzó a realizar las tareas de la revolución burguesa. Irónicamente el liberalismo sirvió para quitarles las tierras comunitarias a los indígenas y no para fragmentar los latifundios. Y lo más triste, estos latifundistas, a pesar de que se robaron las mejores tierras, no producían más que las comunidades indígenas con su primitivo equipo de labranza.

Por los años ‘20s, en los tiempos cuando Mariátegui estudiaba la realidad peruana, coexistían tres economías diferentes: una economía comunista indígena, una economía feudal, y una economía burguesa. En términos generales, era una economía de tipo semicolonial subordinada a los intereses y necesidades del norte industrializado. Y aún lo es. Los latifundistas, rentistas e improductivos, no llegaron a independizarse sino que actuaban como intermediarios o agentes del capital monopólico extranjero. Estaban castrados como un apéndice semicolonial de la burguesía imperialista. Es a partir de esta interpretación marxista heterodoxa de la realidad peruana que Mariátegui llega a la conclusión de que “la hora de ensayar en el Perú el método liberal, la fórmula individualista, ha pasado ya”, porque había sobrevivido la comunidad y elementos de socialismo práctico en la agricultura y la vida indígena.

Por otro lado, cuando Mariátegui estudia la herencia colonial, descubre que los colonos españoles eran unos parásitos que buscaban la riqueza fácil. Todo lo contrario al indígena que es diligente y trabajador. De modo que, el indígena con su trabajo produjo al español rico, ocioso y dilapidador. Con ese mal ejemplo de holgazanería del español, se llegó a pensar que trabajar era malo y deshonroso. Hay que recordar que en la sociedad feudal el trabajo era considerado una servidumbre. Por cierto que en el capitalismo también “el trabajo es malo”, porque “por eso es que te pagan”, como dice el dicho. En cambio para los comunistas el trabajo es la actividad vital. “El destino del hombre es la creación —decía Mariátegui—. Y el trabajo es creación, vale decir liberación. El hombre se realiza en su trabajo”. Y de los incas heredamos el trabajo con amor como “la más alta virtud”. Pero para liberarnos en el trabajo creador primero tenemos que liberarnos de la alienación de nuestra actividad vital creadora que sufrimos durante el trabajo alienado por el capital, y esto se hace con una lucha de clases hasta la toma del poder.

Pero para Mariátegui, la lucha de clases, la acción histórica revolucionaria, no estaba sujeta al determinismo económico porque este minimiza la actividad del sujeto. Más bien subrayó la importancia de la dimensión voluntarista de la política. No tendríamos necesariamente que esperar a que se desarrollen las fuerzas de producción para empezar a luchar, ni esperar una oportunidad política, sino más bien lo ve como un acto de voluntad, alimentado de fe, de esperanza. La transformación de la sociedad es un deseo, un sueño. Mariátegui decía que “no se vive fecundamente sin una concepción metafísica de la vida”. Solo la fe nos permite superar un “mediocre y pasivo sentimiento determinista”, y nos da la fuerza de voluntad de acción para la creación heroica. Este carácter voluntarista del socialismo de Mariategui define la relación entre estructura y superestructura más bien como una forma de reciprocidad dialéctica, que como una forma de dependencia mecánica, unidireccional.

Esta fuerza de voluntad colectiva debe ser canalizada para alcanzar los objetivos y consolidarlos. Debemos suscitar en la mayoría una conciencia de clase y sentimiento de clase para transitar hacia el socialismo indoamericano. Una transición, por cierto, que no contempla pasar por la fórmula liberal, ni neoliberal. Porque, como ya dijimos, Mariátegui decía que la hora de ensayar en el Perú el método liberal, la fórmula individualista, ya había pasado. Ahora estamos en la época de los monopolios multinacionales, y esto quiere decir que llegamos tarde a la competencia capitalista. La burguesía no fue capaz de hacer la revolución burguesa. De modo que nuestro destino dentro del orden capitalista es el de simples colonias. Quiere decir que dentro del capitalismo global tenemos una economía de dependencia de tipo semicolonial.

De manera que con la burguesía no había mucho que buscar. Con relación a la idea de despertar un sentimiento de nacionalismo revolucionario antiimperialista en la burguesía, Mariátegui no lo consideraba viable porque la burguesía no se identifica culturalmente con los trabajadores. “En el Perú, —decía— el aristócrata y el burgués blancos desprecian lo popular, lo nacional”. Hay una evidente oposición cultural, y en consecuencia, se agudiza el conflicto de clases y esto lleva a la burguesía a identificarse con los intereses extranjeros, con los cuales ya está asociado en la economía.

Tampoco creía en el asalto del poder por el antiimperialismo demagógico de la pequeña burguesía. Mariátegui decía que de esta forma la revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo. “Sólo la revolución socialista —decía—opondrá al avance del imperialismo una valla definitiva y verdadera”.

Se oponía al socialismo en un solo país. Si el orden capitalista es una totalidad, toda revolución socialista en cualquiera de sus partes es parte de la revolución mundial contra el capitalismo. La revolución latinoamericana, será, nada más y nada menos, que una etapa, una fase de la revolución mundial.

Con relación al partido, este tiene un carácter clasista, de base social obrera y campesina como sujeto histórico, y con una dirección proletaria. Esto se explica porque el obrero urbano, el proletario, es la clase histórica mas avanzada, y el indio campesino es todavía un siervo. Con esta alianza obrero-campesina se combatiría primero al feudalismo y luego a la burguesía.

En 1928, después de largos debates ideológicos y discusiones políticas, escribió: “No queremos ciertamente, que el socialismo sea en América ni calco ni copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano. He ahí una misión digna de una generación nueva”

¡Viva la lucha de los pueblos indígenas amazónicos!


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Publicado en Aporrea.org el 15/06/09, un día después del aniversario de su nacimiento:
 http://www.aporrea.org/regionales/a80003.html

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El puño invisible del mercado se mancha de sangre en Perú

Fernando Saldivia Najul
11 junio 2009



La Masacre de Bagua en Perú,  ejecutada por la mano invisible del mercado,
o el puño invisible del mercado, o el puño visible del Estado.

Marx decía que el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, de la cabeza a los pies. [1]

Pero no hay que tener el genio de Marx para descubrir esta verdad del tamaño de un portaviones. Basta con ver las imágenes de Telesur donde muestran a policías disparándoles a nuestros hermanos indígenas para abrirle paso a las transnacionales. Son fusiles contra lanzas de madera. ¡Que coño ‘e madrada! Alan García dio la orden a los policías para que asesinaran a sus propios hermanos. Y él, frente a las cámaras, declarando envalentonado, claro, pero bien resguardado por los anillos de seguridad.

Camaradas, el neoliberalismo no ha muerto. Aún hay lacayos serviles que firman tratados de “libre comercio” con Estados Unidos (TLC’s). No cesan en sus pretensiones de saquear los recursos naturales de la amazonía y destruir los “medios de producción de vida” propios de las comunidades indígenas. Ayer los feudos, hoy los latifundios y las transnacionales. Es el problema del indio del que hablaba Mariátegui.

En una conferencia de prensa realizada el 15 de mayo, los indígenas de los pueblos amazónicos se preguntaban: “¿De qué nos sirven los teléfonos celulares, la televisión por cable, la electricidad, las carreteras, un trabajo en una transnacional, etc., si la explotación de los recursos naturales, el petróleo, la madera, el oro destruye el medio en el que vivimos, nos quitan nuestra dignidad, nuestras tierras, desintegran nuestras familias? No estamos en contra del desarrollo estamos en contra de ese tipo de desarrollo.”[2]

Ahora me pregunto, ¿Quién puede dudar que nuestros hermanos indígenas están luchando por la humanidad? ¿Quién puede dudar que luchan por la vida de nuestras nietas y nietos? Lo anterior es un sencillo y sabio análisis de costo-beneficio pero con su debido impacto ambiental y social, que casi nunca hacen las transnacionales, y cuando lo hacen, lo falsean, y si el pueblo los descubre, la mano invisible del mercado se convierte en el puño invisible del mercado. Pero es un puño invisible que lo siente el indígena en cuerpo y alma, y que la sangre que derrama se hace visible y chorrea por la pantalla de nuestros televisores.

El capital sigue manchándose de sangre. Marx lo sabe, pero también lo saben los capitalistas y sus lacayos. En una oportunidad, Thomas L. Friedman, ex consejero especial de Madeleine Albright lo dijo: “La mano invisible del mercado nunca funcionará sin un puño invisible. McDonald's no puede prosperar sin McDonnell Douglas, el constructor de los aviones F-15. Y el puño invisible que mantiene un mundo seguro para las tecnologías de Silicon Valley, no es otro que el ejército, la fuerza aérea, la marina y el cuerpo de marines de Estados Unidos”.[3]

Pero el lacayo de Alan García no quiere que se molesten sus amos: “No se preocupen —diría—, que yo les hago el trabajo sucio”.


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[1] Karl Marx, El Capital, tomo I. Fondo de Cultura Económica, pág. 646.
[2]http://www.prensaindigena.org.mx/nuevositio/2009/05/20/peru-fuego-celeste/
[3]http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9F07E7DE1E31F93BA15750C0A96F958260&sec=&spon=&pagewanted=all


Publicado en Aporrea.org el 11/06/09
 
http://www.aporrea.org/internacionales/a79743.html

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¿Saben los operadores políticos de prensa, radio y televisión, que estamos en una lucha de clases?

Fernando Saldivia Najul
08 mayo 2009



Hay operadores políticos disfrazados de periodistas, no tenemos la menor duda, sin embargo, no es tan fácil precisar cuáles de ellas y ellos, empleados de la prensa, la radio y la televisión son realmente concientes del trabajo que hacen, y para quién lo hacen.

Aunque siempre vivimos en una lucha de clases, hay momentos como el que estamos viviendo ahora en el cual la lucha se agudiza. Durante la cuarta república esta lucha se expresaba en las huelgas reivindicativas, torturas, asesinato de estudiantes y de trabajadores guerrilleros. Ahora, durante la transición al socialismo, se expresa en la ocupación de fábricas cerradas o fábricas ineficientes, en la ocupación de tierras ociosas, en el asesinato de trabajadores campesinos —van más de 200—, y en algo muy peligroso, la lucha de clases evolucionó a la forma de un bombardeo mediático que mantiene a la población en estado de ansiedad y alerta permanente, que ya ocasionó un problema de salud pública.

Los responsables visibles de esta pandemia psicológica son los operadores políticos, que durante las 24 horas del día y la noche disparan mensajes como balas a la psique de las trabajadoras y trabajadores que somos el 99% de los venezolanos.

Los operadores políticos no pertenecen a la burguesía, sino a la clase trabajadora. De modo que no tienen conciencia de clase trabajadora. De hecho, creen que al defender la clase capitalista están defendiendo sus propios intereses.

Ahora bien, de los operadores políticos, la minoría sí sabe qué es una lucha de clases, pero la mayoría no lo sabe.

La mayoría de estos personajes interpreta la realidad actual como un gobierno de turno y no como una revolución. No saben que estamos en una lucha de clases que se agudiza cada día que pasa, y que con el apoyo logístico y financiero del pentágono, pudiera estallar en una guerra civil donde se enfrentarían trabajadores revolucionarios contra trabajadores serviles de los ricos. Tampoco saben que los ricos verían la guerra por la televisión desde sus mansiones en Miami como ver un simple juego de fútbol.

En cambio, la minoría de estos operadores políticos, que aunque tampoco tienen conciencia de clase, porque no sabe a cuál clase pertenecen, al menos sí saben qué es una lucha de clases y sí saben que estamos en una lucha de clases, y también saben que están ocultando esta lucha de clases con la fachada de un “gobierno de turno” para confundir a la clase trabajadora.

La burguesía y sus operadores más leídos siempre han ocultado la lucha de clases transformándolas en guerras nacionalistas, religiosas, o étnicas. Incluso llegan a tergiversar hasta la misma revolución burguesa que ellos emprendieron hace unos 200 años con tal de no perder el poder. Trastocan la lucha de clases en la que ellos participaron, y ganaron, y que por tal razón ahora son los dueños del mundo. La tergiversan para que los trabajadores no sepan cómo le arrebataron el poder a la nobleza y al clero, y para que no sepan cómo muere una sociedad y nace otra.

Actualmente en Venezuela, la burguesía transforma la lucha de clases en una vulgar contienda política donde se discute sobre corrupción, delincuencia común, y aseo urbano, y se atemoriza a la población con una supuesta dictadura, y una supuesta escasez. Unas veces le dicen dictador al comandante, y cuando no les funciona esta técnica de manipulación, le dicen presidente de turno.

Chávez no es un dictador ni un presidente de turno. Chávez es el líder de la lucha de clases, quiéranlo o no. A pesar de que el comandante es un trabajador del ejército y no un trabajador industrial realmente subsumido en el capital, Chávez es el líder máximo de los trabajadores, y son los trabajadores los que eligen al líder que necesitan para dirigir el movimiento de liberación, hasta que tengamos otro líder histórico, o muchos líderes trabajadores, o un pueblo organizado que reúna todas las cualidades necesarias para transformar esta sociedad inhumana.

Otra técnica de manipulación mediática es atribuirle al socialismo los defectos propios del capitalismo. Cuando hablan de dictadura y escasez, están retratando exactamente al capitalismo. De hecho, la sociedad capitalista, burguesa, es una dictadura económica y militar donde se mueren de hambre 6 millones de niñas y niños al año por culpa del hambre y la desnutrición.[1] Es una dictadura donde las niñas y niños del hermano pueblo de Haití, se ven obligados a comer galletas de tierra con aceite y sal, mientras los reprimen tropas extranjeras para que no se liberen de las fuerzas del capital.[2] Una dictadura que aumentó la desigualdad entre ricos y pobres, al tal magnitud que, según los estudios del PNUD, al inicio de la Revolución Industrial, la proporción de ingresos de los 10 países más ricos con respecto a los 10 más pobres era de 3 a 1, mientras en el año 2000 la relación era de 47 a 1.[3]

Ya basta. Los capitalistas estorban, ya no producen. O mejor dicho, producen carros en lugar de producir viviendas. Producen perfumes en lugar de leche. Mujeres y hombres quieren trabajar, y las leyes del mercado no se lo permiten. Tanto la propiedad privada de los medios de producción, así como las fronteras nacionales, están frenando el desarrollo.

Pero bueno, no nos lamentemos más. El socialismo es una necesidad histórica de la mayoría, y punto. Los operadores políticos disfrazados de periodistas tienen una moral, y nosotros tenemos otra. La moral no es universal ni eterna, es histórica. A ellos les enseñaron la moral burguesa como herramienta de trabajo y nosotros concientizamos la moral proletaria como herramienta de lucha y supervivencia. Cada quién lucha con una moral de clase producto de la confrontación entre las dos clases sociales antagónicas —capitalistas y trabajadores— que tienen más de 150 años enfrentadas, dentro de unos 10.000 años que tiene la lucha de clases. ¿O es que vamos a observar la moral del apóstol Pedro, o la moral de los que tergiversaron o falsearon el mensaje de Pedro: “Sirvientes, sométanse con todo respeto a sus amos, no solamente a los buenos y comprensivos sino también a los malos”? [4] ¡Que desgracia! Y esta vaina la están enseñando todos los días predicadoras y predicadores por las calles de Caracas.

Camaradas, lo que tenemos que evaluar es cuándo podemos permitirnos luchar con una moral complaciente y conformista, y cuando tenemos que luchar con una moral de clase. Lo digo porque a lo largo de esta larga lucha de más de 150 años hemos cometidos muchos errores. En varias ocasiones, cuando los revolucionarios sometemos a juicio a los prisioneros de guerra, la burguesía tortura y asesina a los revolucionarios que caen presos. Cuando los revolucionarios hemos subordinado la guerra a la política, la burguesía siempre ha subordinado la política a la guerra. Cuando nosotros apelamos a la verdad, ellos emplean el engaño. Cuando nosotros nos esmeramos por respetar las leyes —tanto las que heredamos de ellos, como las propias de la transición—, la burguesía se caga en ellas.

Compañeras y compañeros de clase, tenemos que reconocer que los operadores políticos hacen bien su trabajo. Ellas y ellos han logrado a través de la prensa, la radio y la televisión, confundir y entrenar a 5 millones de trabajadores que son orientados o movilizados para defender los intereses de los ricos, de la misma manera como los amos adiestran a sus perros para defender sus mansiones.

En respuesta a esta situación, nosotros tenemos que hacer una ofensiva mediática mejor que ellos. Todavía hay muchos chavistas que no están vacunados contra la manipulación y el terrorismo mediático. Muchos de los nuestros pueden ser engañados y reclutados para el ejército burgués.

No olvidemos que el arte de la guerra es el engaño y el espionaje.


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[1] http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_4460000/4460300.stm
[2] http://www.aporrea.org/imprime/a55953.html
[3] http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?NewsID=8140
[4] 1 Pedro 2:18


Publicado en Aporrea.org el 08/05/09
http://www.aporrea.org/actualidad/a77467.html

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¡Reformistas temblad!

Fernando Saldivia Najul
16 marzo 2009


Este domingo, en la emisión del programa Aló Presidente 327, transmitido desde el muelle de Puerto Sucre, en Cumaná, cuando se celebraba la eliminación de la destructora pesca de arrastre, el Presidente le dijo a los marinos, a los pescadores y a la población: “ahora vamos a crear unas empresas productoras socialistas donde ustedes tengan una mejor vida, que sean dueños de su propio trabajo”[1] Más tarde, en el mismo programa, en un ambiente de liberación de las aguas para el mercado socialista, Chávez mostró el libro Reformismo o Revolución, de Alan Woods, el cual dijo que estaba revisando, y dejó bien claro que no podemos caer en la trampa del reformismo, porque se trata de una revolución. No podemos hacer cambios en la superficie —dijo— porque eso no cambia nada. “Primero hay que cambiar el fondo para que después cambie la superficie”.

Recuerdo que cuando el Comandante llegó al gobierno no había leído la obra de Marx y Engels. Él mismo dijo en una oportunidad que no podía hablar de marxismo porque no lo había leído. Sin embargo, conocía muy bien las ideas de Bolívar. Desde el inicio, la Revolución Bolivariana ha tenido un carácter antiimperialista e integracionista, que con el tiempo se fue acentuando. Llegó un momento en que se hizo muy evidente la intervención extranjera en los asuntos internos de Venezuela, y el presidente hizo un llamado contundente a una movilización abiertamente antiimperialista.

En enero de 2005, durante el Foro Social Mundial de Porto Alegre, Chávez planteó la cuestión del socialismo. En su discurso afirmó que “con modelos capitalistas es imposible combatir la pobreza. No se va a trascender al capitalismo dentro del mismo sistema, sino a través del socialismo”[2] También ha manifestado en varias oportunidades la necesidad de un socialismo con espíritu indoamericano y afroamericano, así como la imperiosa necesidad de que el socialismo sea feminista.

Un mes después del Foro, el 27 de febrero de 2005, en su programa Aló Presidente expresó que el socialismo en Venezuela sería de carácter democrático y participativo y “en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels” [3]

Finalmente, este 20 de febrero, durante el desfile cívico-militar con motivo de la conmemoración de los 150 años de la Revolución Federal, que se realizó en Coro, dijo que “el socialismo es el único camino a la paz perdurable, a la justicia social, es el único camino para que tengamos patria. La patria o es socialista o nunca será patria". Y le da un carácter científico: “el socialismo o es científico o no es nada. El socialismo no puede ser solo un anhelo, una esperanza, un sentimiento. El socialismo debe tener cuerpo, músculo, esqueleto, nervio, carne, vida en la realidad". [4]

Está claro que el Presidente se está orientando hacia una concepción materialista de la historia de Venezuela y de Nuestramérica, y poco a poco se va alejando de un socialismo utópico, idealista, reformista. De otra manera no estuviera releyendo Reformismo o Revolución.

Chávez expresa las aspiraciones de las mujeres y los hombres como sujeto histórico de la revolución. Interpreta y analiza el pasado y el presente desde una posición de clase, sin dejar de agitar a las multitudes desde la moral comunista, cristiana, y desde una ética revolucionaria, un deber revolucionario. Está claro en que las condiciones materiales objetivas, los modos de producción, son los factores principales de cambio social, son las causas últimas de los cambios. De ahí su llamado desde Coro: “el socialismo o es científico o no es nada”.

Al terminar el programa Aló Presidente, me dispuse a revisar el libro Reformismo o Revolución, el cual está dedicado a los obreros y campesinos de Venezuela, a quienes el autor considera los protagonistas de la Revolución Bolivariana y de su libro, y pude leer planteamientos y argumentos científicos que en nada favorecen a los reformistas.

Cuando habla de Venezuela, Woods se pregunta: “¿Qué se necesita para llevar la revolución hasta el final en Venezuela?” Y se responde: “Se debería hacer un llamado a los obreros, campesinos y soldados para que tomen la tierra y las fábricas, organicen comités democráticamente elegidos y arresten a los elementos contrarrevolucionarios. Es necesario aprobar una ley habilitante que expropie la tierra, los bancos y las industrias clave, bajo el control democrático de los trabajadores. Esto sería suficiente para eliminar el poder de los terratenientes, los banqueros y los capitalistas y establecer una economía nacionalizada y planificada. El presidente debería usar la televisión para hacer un llamamiento a las masas para que apoyen estas medidas y pasen a la acción para vencer la resistencia de los contrarrevolucionarios. Se debería establecer una milicia de obreros y campesinos para guardar el orden y evitar provocaciones. Se deberían introducir medidas con efecto inmediato para elevar las pensiones y los salarios, reducir la jornada de trabajo y mejorar las condiciones de vida de los pequeños campesinos y tenderos.” Y concluye: “Tales medidas, apoyándose en el movimiento revolucionario de las masas fuera del parlamento, serían más que suficientes para asegurar una transformación pacífica con un mínimo de conflictos. Para crédito suyo, Chávez ha dado ya algunos pasos en la dirección de la nacionalización”. Sin embargo, “reformistas y burócratas le rodean y ejercen presión sobre él. Si estos elementos prevalecen, el resultado no será una transición pacífica, sino lo contrario”.

Como el Comandante ha leído estas líneas, sabemos que conoce los riesgos que supone el reformismo para la sociedad, tal como lo señala Woods en su libro. De manera que los reformistas y burócratas tienen a un líder que los va a desenmascarar, y los va a enfrentar con el apoyo de la mayoría.

¡Reformistas temblad!


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[1] http://www.aporrea.org/medios/n130721.html
[2] http://www.forumsocialmundial.org.br/dinamic.php?pagina=bal_josu_2005_esp
[3]
http://www.aporrea.org/actualidad/n56847.html
[4]
http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?20076
[5] Reformismo o Revolución, Alan Woods. Fundación Federico Engels, Madrid, junio 2008, pág. 361.


Publicado en Aporrea.org el 16/03/09
http://www.aporrea.org/ideologia/a74398.html

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La clase media consumista crece y reacciona

Fernando Saldivia Najul
19 febrero 2009



La clase media consumista es un sector de la población que produce más con la mente que con las manos, y que se beneficia materialmente con la plusvalía que el capitalista le arrebata a los obreros y a los campesinos, quienes pertenecen al sector de la población que trabaja más con las manos que con la mente. En otras palabras, el capitalista se apropia del producto excedente del trabajo del obrero industrial y agrario y comparte algo de la plusvalía con la clase profesional consumista, que representa la base social de las corporaciones y su ejército ideológico.

Sin embargo, este sector consumista que forma parte de la clase trabajadora se encuentra oprimida emocional, intelectual, moral, y espiritualmente por la clase capitalista. De modo que, tanto la clase obrera como la clase profesional pertenecen ambos a la clase trabajadora explotada, son los oprimidos, solo que mientras a la primera la explotan más físicamente, a la segunda la explotan más mentalmente, sobretodo en términos de plusvalía ideológica. Por otro lado, en el caso particular de Venezuela, país petrolero, la clase media tiene además el privilegio de disfrutar de los precios del petróleo que son pagados de manera indirecta con la plusvalía de la mano de obra barata de los pueblos más explotados. No obstante los privilegios materiales de la clase media, los profesionales al servicio del capital no dejan de ser unos siervos vestidos de títulos.

Al encontrarse la clase media más en contacto con la clase burguesa, por el trabajo intelectual que desempeña, ésta es más susceptible de asimilar hábitos y creencias propias de la clase dominante. Es por esto que el concepto de clase media se entiende más como una categoría ideológica que como una categoría económica. La clase media asimila la ideología del consumo, y también se refugia en el consumismo porque el capitalismo no es capaz de satisfacer las necesidades humanas. El capitalismo solo es capaz de satisfacer las necesidades animales y proporcionar confort a una minoría a costillas de la mayoría.

De manera que, esta clase media es consumista porque está insatisfecha, no es feliz, y como no es feliz tiene que consumir, en otras palabras, tiene que drogarse. En lugar de luchar para construir una sociedad donde pueda satisfacer sus necesidades humanas, se siente impotente, y se aferra al consumismo como una terapia de resignación. Es una terapia permanente de estimulación de los sentidos, acompañada por la magia que produce el fetichismo de la mercancía. Para ellos, las mercancías no las fabrican los trabajadores explotados, sino que las ven como objetos que tienen vida propia.

En consecuencia, este sector está obligado a reaccionar en contra de la igualdad social porque tiene miedo a perder los privilegios que le permiten adquirir la droga que los libera: el consumismo. Es una sensación de libertad que emana del poder de compra. Es la magia de entrar a un centro comercial y consumir las mercancías. Los centros comerciales son como grandes templos donde se adoran los fetiches, y luego los compran para montar un altar en sus apartamentos. Cuando los fetiches ya no les alivian las frustraciones, los desechan y van por otros. También viven la sensación de libertad que experimentan cuando circulan con sus vehículos dejando atrás a los peatones.

Pero esto no lo reflexionan ellos. El capitalismo no les permite descubrir o al menos entender cuáles son sus necesidades humanas, porque todos los días cuando sale el sol, a ellos los encierran en unas oficinas con luz artificial hasta que se pone el sol, para repetir la misma tarea todos los días.

Aristóteles escribió en La ética a Nicómaco que la felicidad humana es el sumo bien del hombre, y está más relacionada con lo que es propio del ser humano, o sea, el intelecto, la razón. Habla del ejercicio de las virtudes morales, pero sobre todo del ejercicio de las virtudes contemplativas: el entendimiento, la sabiduría, el conocimiento. La persona dichosa —decía— se entiende que ha de vivir bien y obrar bien. La acción misma es felicidad. A diferencia del dinero que se desea para un fin, o sea, para comprar deleites y disfrutarlos en los raticos “libres”, la contemplación se desea por sí misma, porque es más duradera. Por su parte, Marx hablaba de la autorrealización, de la actividad vital creadora, del desarrollo de las capacidades humanas como seres integrales, y no como una pieza de una gran maquinaria donde el cerebro se atrofia.

Todo esto suena muy romántico, es verdad. Nosotros vivimos bajo el sistema capitalista, y el capitalismo no ofrece las condiciones para satisfacer las necesidades humanas. Pero en la rebeldía también hay satisfacciones humanas. El mismo Marx, por allá por 1865, cuando sus familiares llenaban el “Álbum de las confesiones”[1], le preguntaron qué idea tenía él de la felicidad, y él respondió: la lucha. Y cuando le preguntaron que entendía por la desdicha, respondió: la sumisión.

Por otro lado, esta clase media consumista reacciona porque también es egoísta. Y es egoísta porque fue formada para competir, y no para cooperar. Se les estimuló más el instinto del egoísmo que el instinto de la solidaridad. De sus padres, maestros, curas, profesores, jefes, y sobretodo la televisión, solo recibieron y reciben la información necesaria para que actúen a favor de los capitalistas quienes son los que controlan la información, o sea, controlan los planes de estudios, las doctrinas religiosas, la ideología, las noticias. Esto es histórico. La clase dominante, la capitalista en este caso, informa conforme a sus intereses de clase. O sea, informa solo lo que es necesario para domesticar a las personas y orientarlas hacia la competencia, el productivismo, el consumismo, y así convertirlos en instrumentos para la acumulación de capital.

Esta información se transmitió, y aún se transmite a los jóvenes, confinados en las aulas y en las habitaciones con la tele para que no descubran el mundo. No hubo formación crítica, no hubo debate, solo se les facilitó la formación académica. De modo que las personas están diseñadas para servir al capital y no para la felicidad, no para autorrealizarse, ni para sentirse útiles a la comunidad, y mucho menos para transformar el mundo. El goce intelectual se sustituye por el goce corporal, el premio moral se sustituye por el premio material. Los déficits racionales, las carencias afectivas, las frustraciones, y las angustias, se compensan con la distracción, y hasta con las bajas pasiones, tal cuál los vemos cuando se expresan libremente en las marchas oposicionistas.

Este sector, además de consumista y egoísta, es aún en su mayoría racista. Racista porque esta conducta irracional se alimenta todos los días en las novelas y en la publicidad. Racista porque en sus centros de estudios tienen poco roce con los amerindios, Negros afrodescendientes y mestizos, ya que estos venezolanos tienen el acceso restringido a las escuelas y universidades que se encuentran en poder de la derecha. No es por casualidad que desde la colonia siempre han sido los excluidos.

Las personas que pertenecen a este sector no se sienten corresponsables del genocidio de niños y niñas palestinas porque no entienden la totalidad social. Conocen el mundo a través de una ventana: la televisión. No conocen la relación que tiene el consumo de productos israelitas o estadounidenses con la fabricación de bombas de fósforo blanco. No entienden el sistema de capital, ni la estructura social. Para ellos la responsabilidad estructural no tiene ninguna validez en un mundo que ellos no construyeron. Y cuando se les invita a que reflexionen y condenen a los líderes sionistas asesinos de niños, responden que ese no es su problema.

Ahora, a diez años del proceso revolucionario, esta clase media consumista crece y reacciona. Un porcentaje de hijos e hijas de la clase obrera que se han beneficiado materialmente con las políticas de redistribución de la riqueza, se están sumando a las filas de los consumistas y egoístas. Era de esperarse, porque el ser social —y la televisión— determinan la conciencia. Si bien algunos se quedan en los barrios junto a los que crecieron con ellos, para luchar por el poder popular en los consejos comunales, otros en cambio, los desclasados, los más alienados por la televisión, se mudan a las urbanizaciones y abrazan el consumismo. Ahora viven en otras condiciones sociales. Tanto el consumismo como la dura competencia por “ascender” en la pirámide social los hace más egoístas e insensibles.

Para concluir, compatriotas, si queremos ganarnos a la clase consumista para la causa revolucionaria, en un país petrolero, y por el camino gradualista, pacífico, si es que esto es viable, creo que es necesario demoler los centros comerciales, construir bibliotecas en las urbanizaciones, rescatar los campos de golf para construir espacios públicos, fabricar más trenes y menos carros y reducir la jornada laboral a cuatro horas. Todo con el objeto de abrir espacios para fortalecer el tejido social, el ocio creador, para que este sector pueda enriquecer sus necesidades, para que investiguen y descubran el mundo que heredamos, para que amplíen la visión del mundo, para que adquieran a mediano plazo conciencia social, y a largo plazo conciencia de clase trabajadora.


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[1] Karl Marx’s “Confession”, Zalt-Bommel, 1 April 1865. MECW Volume 42, p. 567.http://www.marxists.org/archive/marx/works/1865/04/01.htm


Publicado en Aporrea.org el 19/02/09
 
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