Fernando
Saldivia Najul
02 abril 2025
Cuando el Comandante Chávez
llegó a Miraflores, se recrudeció el racismo alimentado por los medios de
difusión masiva. Muy pronto la burguesía se percató de que Chávez tenía claras
intenciones de gobernar para los excluidos de la riqueza petrolera durante
Comenzaron a llamarlo zambo, marginal, tierrúo y pata en el suelo. Y por supuesto, detrás de la burguesía, las capas medias, empleados de la burguesía, hicieron lo propio. Pero Chávez les salía al paso y sin complejo de clase les respondía: “Yo nací pata en el suelo, y yo con orgullo lo digo: soy campesino pata en el suelo”. “Yo nací allá en los campos de Venezuela en una casa de piso de tierra, techo de palma, paredes de tierra y dormía en un catre de madera”. Como muchos de quienes asistían a las marchas para escucharlo.
Sin embargo, el desprecio y el odio hacia los excluidos de piel oscura que apoyaron al Comandante continúa. Aún son señalados, insultados y atacados por los antichavistas, sobre todo en las redes sociales de Internet.
Después que los excluyeron y los ubicaron al margen de la sociedad, entonces los llaman marginales. Después que les niegan el derecho a la ciudad, entonces los califican de tierrúos y pata en el suelo. Términos que hacen referencia a los compatriotas que habitan en cerros con poca o ninguna vegetación y en viviendas precarias con piso de tierra, o en caseríos con calles de tierra, que en tiempo de lluvias llegan apresurados al trabajo con restos de barro en los zapatos.
Son los mismos “tierrúos” que salían del trabajo para ir a las marchas y discursos del Comandante. Son los llamados “grasas”, obreros que asistían a los mítines de Evita Perón con la ropa de trabajo sucia de grasa.
Nada más miserable y canallesco que burlarse de la pobreza de tus connacionales, y más cuando formaste parte de las inhumanas políticas discriminatorias que nos condujeron a este apartheid. Resulta que no son excluidos y marginados, sino “marginales” que se autoexcluyeron, y así la burguesía y la clase política de manera artera se lava las manos. El cinismo más cruel y coño ‘e madre.
Pareciera que se les olvidó que fueron unos llaneros pata en el suelo quienes nos liberaron del genocidio continuado de los españoles en América. Pareciera que se les olvida que son los campesinos quienes con sus manos y pies callosos y llenos de tierra nos ponen la comida en la mesa.
Nos llenaron de prejuicios. La ideología de la modernidad y el progreso pretende que nos separemos de la naturaleza, porque el contacto con la tierra es atraso y subdesarrollo. Es de tierrúos, pues.
La burguesía aborrece todo lo que le recuerde que somos animales. Eso es pasado, lo viejo. Pretenden que nos aislemos de la tierra porque supuestamente el ser humano es superior a la naturaleza, y por tanto, la dominamos con tecnología, la saqueamos y la destruimos. Es decir, lo artificial se hizo superior a la natural, cuando lo cierto es que dependemos de ella.
Mientras escribo estas líneas
me viene a la mente el crimen perpetrado el mes pasado por
Es bueno recordar que el Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, de Carreño, formó parte de la ideología de las clases dominantes de Venezuela quienes aspiraban a convertirse en ciudadanos modernos a mediados del siglo XIX. Tenían que parecerse a los europeos. Este manual fue muy útil en la domesticación de los trabajadores de las capas medias para emplearlos al servicio de los intereses de la burguesía.
Se requería domesticar la “barbarie” del campo para dar paso a la “civilización” que exigía la vida urbana —pero por supuesto, sin baños públicos—. Es decir, se requería formar ciudadanos útiles y dóciles al liberalismo económico, y prestos a colaborar en la reorganización del nuevo orden jerárquico de la sociedad. Orden necesario para continuar la explotación y la exclusión de los de siempre.
Son precisamente estos empleados domesticados de las capas medias, hijos y nietos de campesinos “bárbaros”, muchos de ellos hijos o nietos de campesinos inmigrantes europeos, quienes hoy desprecian y descalifican en las redes sociales a los excluidos con los epítetos despectivos de marginales, tierrúos y pata en el suelo, renegando de sus orígenes. Pobres desclasados mentales, que por cierto, he visto a muchos orinando en la calle.
Publicado en Aporrea.org el
03 de abril de 2025
https://www.aporrea.org/actualidad/a339981.html