Marginal, tierrúo y pata en el suelo

Fernando Saldivia Najul
02 abril 2025

 

Cuando el Comandante Chávez llegó a Miraflores, se recrudeció el racismo alimentado por los medios de difusión masiva. Muy pronto la burguesía se percató de que Chávez tenía claras intenciones de gobernar para los excluidos de la riqueza petrolera durante la IV República. De allí el golpe de Estado en 2002.

Comenzaron a llamarlo zambo, marginal, tierrúo y pata en el suelo. Y por supuesto, detrás de la burguesía, las capas medias, empleados de la burguesía, hicieron lo propio. Pero Chávez les salía al paso y sin complejo de clase les respondía: “Yo nací pata en el suelo, y yo con orgullo lo digo: soy campesino pata en el suelo”. “Yo nací allá en los campos de Venezuela en una casa de piso de tierra, techo de palma, paredes de tierra y dormía en un catre de madera”. Como muchos de quienes asistían a las marchas para escucharlo.

Sin embargo, el desprecio y el odio hacia los excluidos de piel oscura que apoyaron al Comandante continúa. Aún son señalados, insultados y atacados por los antichavistas, sobre todo en las redes sociales de Internet.

Después que los excluyeron y los ubicaron al margen de la sociedad, entonces los llaman marginales. Después que les niegan el derecho a la ciudad, entonces los califican de tierrúos y pata en el suelo. Términos que hacen referencia a los compatriotas que habitan en cerros con poca o ninguna vegetación y en viviendas precarias con piso de tierra, o en caseríos con calles de tierra, que en tiempo de lluvias llegan apresurados al trabajo con restos de barro en los zapatos.

Son los mismos “tierrúos” que salían del trabajo para ir a las marchas y discursos del Comandante. Son los llamados “grasas”, obreros que asistían a los mítines de Evita Perón con la ropa de trabajo sucia de grasa.

Nada más miserable y canallesco que burlarse de la pobreza de tus connacionales, y más cuando formaste parte de las inhumanas políticas discriminatorias que nos condujeron a este apartheid. Resulta que no son excluidos y marginados, sino “marginales” que se autoexcluyeron, y así la burguesía y la clase política de manera artera se lava las manos. El cinismo más cruel y coño ‘e madre.

Pareciera que se les olvidó que fueron unos llaneros pata en el suelo quienes nos liberaron del genocidio continuado de los españoles en América. Pareciera que se les olvida que son los campesinos quienes con sus manos y pies callosos y llenos de tierra nos ponen la comida en la mesa.

Nos llenaron de prejuicios. La ideología de la modernidad y el progreso pretende que nos separemos de la naturaleza, porque el contacto con la tierra es atraso y subdesarrollo. Es de tierrúos, pues.

La burguesía aborrece todo lo que le recuerde que somos animales. Eso es pasado, lo viejo. Pretenden que nos aislemos de la tierra porque supuestamente el ser humano es superior a la naturaleza, y por tanto, la dominamos con tecnología, la saqueamos y la destruimos. Es decir, lo artificial se hizo superior a la natural, cuando lo cierto es que dependemos de ella.

Mientras escribo estas líneas me viene a la mente el crimen perpetrado el mes pasado por la Alcaldía de Caracas cuando descuartizó dos árboles centenarios en la Plaza La Candelaria, porque presuntamente, según la opinión de algunos usuarios sorprendidos, las personas en situación de calle orinaban sobre las raíces. Y surgen las preguntas: ¿Es que en Caracas existe algún árbol que no haya sido meado por perro o humano? ¿Por qué se le niega a los caraqueños la disposición de baños públicos?

Es bueno recordar que el Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, de Carreño, formó parte de la ideología de las clases dominantes de Venezuela quienes aspiraban a convertirse en ciudadanos modernos a mediados del siglo XIX. Tenían que parecerse a los europeos. Este manual fue muy útil en la domesticación de los trabajadores de las capas medias para emplearlos al servicio de los intereses de la burguesía.

Se requería domesticar la “barbarie” del campo para dar paso a la “civilización” que exigía la vida urbana —pero por supuesto, sin baños públicos—. Es decir, se requería formar ciudadanos útiles y dóciles al liberalismo económico, y prestos a colaborar en la reorganización del nuevo orden jerárquico de la sociedad. Orden necesario para continuar la explotación y la exclusión de los de siempre.

Son precisamente estos empleados domesticados de las capas medias, hijos y nietos de campesinos “bárbaros”, muchos de ellos hijos o nietos de campesinos inmigrantes europeos, quienes hoy desprecian y descalifican en las redes sociales a los excluidos con los epítetos despectivos de marginales, tierrúos y pata en el suelo, renegando de sus orígenes. Pobres desclasados mentales, que por cierto, he visto a muchos orinando en la calle. 


Publicado en Aporrea.org el 03 de abril de 2025
https://www.aporrea.org/actualidad/a339981.html

“Antes de Chávez estudiaba el que quería porque las universidades eran gratis”

Fernando Saldivia Najul
24 marzo 2025


Me veo motivado a escribir estas líneas por una discusión que leí entre camaradas en la red social twitter, donde la abogada Yohana Del Valle Pineda, del PSUV, tuvo el valor, sin complejos de clase, de revelar con detalles su origen pobre. Término que la burguesía suele disfrazar con el eufemismo de “origen humilde”. Yohana argumenta lo siguiente:

Yohana Del Valle Pineda @yohana_psuv

Te digo: yo vengo de un caserío, de comer pasta, y la salsa de tomate era el onoto. Caraota y sardina. Nadie estudiaba, no había escuelas ni liceos cerca. Vengo de cargar agua y leña en la cabeza. Comíamos una vez al día y lo que comíamos era porque lo sembrábamos. De cuentos, sé.

3:08 p. m. · 23 mar. 2025

https://x.com/yohana_psuv/status/1903886639979458896

Es cierto que muchos camaradas también de origen pobre no olvidan ni reniegan de sus orígenes, pero a diferencia de Yohana, estos asumen como propia la interesada narrativa de la derecha y la burguesía, que uno la escucha a cada rato cada vez que se tropieza con un contrarrevolucionario o contrarrevolucionaria de origen pobre:

“Antes de Chávez estudiaba el que quería porque las universidades eran gratis”. “Yo me crié en un barrio pobre y con esfuerzo y dedicación me gradué en la Universidad Central de Venezuela”.

Creo que esto pudiera ser la otra versión de “El pobre es pobre porque quiere”, muy trillada entre los pocos que ascienden socialmente, y les cuesta entender que solo representan la excepción de la regla, y que la realidad objetiva formulada con leyes sociales no siempre coincide con sus experiencias personales. Y quienes lleguen a gobernar con intenciones de hacer justicia, deben necesariamente diseñar las políticas públicas con el apoyo de estas leyes y no con experiencias personales.

Yohana, esta polémica en la que te viste involucrada, por lo general es estéril, lo terminan insultando a uno, ya que no es fácil conocer la realidad social simplemente a través de la percepción. Y es precisamente esta una de las razones por la que la burguesía fragmenta el conocimiento con especialidades. Es decir, la clase trabajadora no puede de ninguna manera conocer la realidad científica en su totalidad porque ellos sencillamente perderían el poder.

Y si por casualidad llegan a entender que su realidad social en el barrio fue relativamente mejor que el promedio, y esto permitió que su esfuerzo lo condujera a graduarse, tampoco te lo reconocerían de manera abierta y sincera, porque esto va en menoscabo del mérito que se ganaron por su esfuerzo en comparación con sus vecinos que los han visto por años como unos flojos y sin aspiraciones.

A esto le sumas que la burguesía promociona libros de autoayuda y superación personal, con el fin de justificar la pobreza que produce el capitalismo. Quien consume esta bibliografía y no asciende socialmente termina creyendo que es un fracasado, un perdedor, o que le tiene miedo al éxito, en lugar de señalar a la clase que lo oprime, que viola sus derechos, que lo excluye, que lo margina y que es esta clase dominante la que frustra sus deseos de merecer una vida digna. Y aquellos que ascienden en la pirámide social, les conviene mantener esta narrativa para elevar su autoestima.

Estas personas nunca se han preguntado por qué antes de Chávez, en las universidades públicas había muchos más estudiantes de piel clara que de piel oscura. Nunca se han preguntado por qué los de piel oscura habitan mayoritariamente en barrios pobres, marginados en condiciones precarias, y al contrario, los de piel clara habitan en los urbanismos de apartamentos, con derecho a la ciudad.

Nunca se han preguntado por qué en el sistema capitalista los hijos de los obreros se ven obligados a abandonar los estudios y trabajar para ayudar a sus padres, y los hijos y nietos de inmigrantes europeos, en su gran mayoría, no tienen que sacrificar sus estudios.

Quien piense que los hijos de los obreros son unos flojos y los hijos de los inmigrantes europeos son unos echa’os pa’lante, es un vulgar racista o endorracista, y así hay que hacérselo saber, aunque se ofendan, porque hasta ahora en el genoma humano no se ha despejado el gen del flojo y el gen del echa’o pa’lante.

Yohana, también es pertinente recordarles, como tú bien lo sabes, que en la IV República solamente adquirió un título universitario el 5% de la población. Y aún no he leído un estudio sociológico que se le ocurra concluir que el 95% de los venezolanos son flojos o no les interesa estudiar.

La exclusión social no es un error, es un proyecto de país que decidió marginar a los descendientes de esclavizados, remunerados con salarios muy bajos para que sus hijos no puedan ir a la universidad, y así tengan que reemplazar a sus padres en los trabajos manuales más rudos cuando estos sean desechados y botados de las fábricas. Amén de que producir la fuerza de trabajo manual es más económico que producir la fuerza de trabajo intelectual. Los burgueses no son pendejos.

Y surge la pregunta: ¿Si todos los empobrecidos por el capitalismo reúnen las condiciones materiales para aprovechar las oportunidades de estudiar en universidades gratuitas, y ascender socialmente, entonces para qué vamos a hacer una revolución? ¿Para qué Chávez empezó a pagar la deuda social, si todos podían ascender?

Para terminar, camaradas, los invito a leer un artículo que escribí en Aporrea.org, en noviembre de 2010, titulado “Por qué la burguesía no quiere que el hijo del obrero entre en universidades como la UCV, USB, UC, LUZ y ULA”, que habla sobre este tema. Saludos.

http://www.aporrea.org/educacion/a112586.html

 

Publicado en Aporrea.org el 24 de marzo de 2025
https://www.aporrea.org/actualidad/a339720.html